Género/s: Acción / Karts
Plataformas:
Dreamcast

Ficha técnica de la versión Dreamcast

  • Fecha de lanzamiento: Año 2000
  • Desarrollo: Infogrames Melbourne House
  • Producción: Infogrames
  • Distribución: Infogrames
COMUNIDAD
7.49

Looney Tunes: Space Race para Dreamcast

10 votos
Se añadirá al ranking en la próxima actualización diaria.
Avances
Portada oficial de Looney Tunes: Space Race para Dreamcast
Carátula Looney Tunes: Space Race

Información del juego

A la venta en España: Año 2000

Looney Tunes: Space Race es un videojuego de carreras de karts desarrollado por Melbourne House y publicado por Infogrames, lanzado en el año 2000 para Dreamcast y posteriormente portado a PlayStation 2 en 2002 (esta última simplemente como Space Race). Se trata de un juego de velocidad futurista con ambientación espacial que utiliza la licencia clásica de Looney Tunes, colocando a los personajes de Warner en una competición galáctica cargada de humor slapstick, gadgets ACME y referencias constantes a los dibujos animados originales.

Resumen

En Looney Tunes: Space Race, el jugador participa en un “winner‑takes‑all” intergaláctico, una carrera espacial televisada donde los pilotos compiten por la gloria y por inundar el circuito de bromas pesadas. El plantel jugable incluye a ocho personajes emblemáticos —como Bugs Bunny, El Pato Lucas (Daffy), Píolín, Silvestre, El Coyote y otros habituales del universo Looney Tunes—, cada uno con su vehículo cohete propio, animaciones llenas de personalidad y líneas de diálogo que mantienen el tono sarcástico y caótico de los cortos originales. A lo largo de un total de 12 pistas repartidas por distintos escenarios espaciales —circuitos orbitales, estaciones ACME, rutas que atraviesan asteroides y plataformas flotantes—, las carreras se convierten en auténticos espectáculos donde la conducción se mezcla con el constante uso de armas cómicas.

La base jugable es la del kart racer clásico, con aceleración, derrapes en curvas y un fuerte énfasis en el uso de ítems para atacar o defenderse, pero trasladada a la lógica ACME: en lugar de caparazones o bananas, aquí se lanzan dinamita, yunque, tormentas, resbalones y otros artefactos disparatados directamente desde la tradición de los dibujos de Warner. Las cajas de ítems distribuidas por las pistas otorgan estos gadgets de forma aleatoria, y gran parte de la gracia —y del caos— de cada carrera reside en decidir cuándo lanzarlos para tirar a un rival por un precipicio, bloquear una curva sin barandilla o encadenar golpes seguidos a un mismo oponente. El ritmo es rápido y “nervioso”, algo que algunos jugadores consideran muy divertido y otros encuentran “un poco demasiado veloz” para controlar con precisión, especialmente en los tramos más estrechos.

En Dreamcast y PS2, Space Race ofrece varios modos: carreras sueltas, torneos por copas y desafíos especiales. La versión de PlayStation 2 añade un nuevo modo torneo con cuatro grandes copas —Baby Carrot, Super Carrot, Mega Carrot y Carrot Masters— que estructuran la progresión del jugador a través de todas las pistas, desbloqueando contenidos y eventos ACME a medida que se avanza. Además, el juego incluye modos multijugador competitivo a pantalla partida, que permiten enfrentar a amigos en carreras y eventos especiales, convirtiéndolo en una opción recurrente para sesiones locales, algo muy apreciado por la comunidad retro de Dreamcast.

El aspecto audiovisual es uno de los puntos más celebrados de Looney Tunes: Space Race. Para muchos aficionados, se trata de una de las adaptaciones que mejor captura el look & feel de los dibujos de Warner en 3D: modelos de personajes detallados y expresivos, animaciones exageradas, pantallas de carga temáticas, música con sabor a cartoon y una dirección artística que parece sacada directamente de un episodio clásico. Voces, efectos de sonido y comentarios a pie de carrera se repiten con cierta frecuencia —algo que algunas críticas señalan como punto flojo—, pero en conjunto ayudan a mantener el tono desenfadado y a que cada adelantamiento, choque con un yunque o caída al vacío se sienta como un gag animado.

En cuanto a la recepción, Looney Tunes: Space Race no fue un gran éxito de crítica en su lanzamiento, con valoraciones oficiales que suelen situarse en la franja media —alrededor de 70/100 para la versión Dreamcast y algo por debajo para la de PS2—, pero ha sido reivindicado con el tiempo como un kart racer muy sólido dentro del catálogo de la consola de Sega. Las reseñas positivas destacan la fidelidad al universo Looney Tunes, el apartado técnico notable para su época, el buen diseño de circuitos y lo divertido y caótico que puede resultar el uso de los ítems, mientras que las críticas suelen apuntar a problemas como rubber banding algo injusto, una dependencia excesiva de las bromas ACME para decidir carreras, un modo para un jugador con progresión algo rara y ciertos tirones de rendimiento puntuales. Aun así, para muchos aficionados a Dreamcast y a los Looney Tunes, el juego se ha convertido en una pequeña joya de culto: uno de los mejores juegos de carreras con licencia de la era, ideal para quienes desean una alternativa a Mario Kart cargada de humor y estética de cartoon clásico.

¿Merece la pena Looney Tunes: Space Race? Escribe tu opinión

Juegos relacionados

Imágenes

Galería de imágenes y wallpapers de Looney Tunes: Space Race para Dreamcast con diferentes resoluciones y en alta definición (HD).
Imagen 3 de Looney Tunes: Space Race
Imagen 2 de Looney Tunes: Space Race

Opiniones y valoración de los usuarios

Ver las 0 opiniones
Todavía no hay ninguna opinión. ¡Escribe la tuya!
Escribe tu opinión sobre el juego:
Flecha subir