Análisis de Moonlighter 2: Aventurero por la noche y comerciante por el día (PC, PS5, Xbox Series X, Switch 2)
Siete años después del lanzamiento de Moonlighter, el estudio español Digital Sun recupera su extraña mezcla de exploración de mazmorras y gestión comercial con Moonlighter 2: The Endless Vault. La premisa sigue siendo la misma, adentrarnos en mundos peligrosos, llenar la mochila de reliquias y regresar para venderlas en nuestra propia tienda intentando que nuestros clientes no se enfaden por pasarnos con el precio. Ya sabéis, salvar el mundo está muy bien, pero las facturas no se pagan solas. Eso sí, el cambio entra rápidamente por los ojos, ya que la secuela abandona el precioso pixel art del original para dar el salto a unos gráficos completamente tridimensionales con perspectiva isométrica, escenarios más amplios y animaciones mucho más expresivas.
Empezar de cero en Tresna
La historia continúa unos meses después del primer juego. Moloch, un malvado coleccionista, se ha adueñado de Rynoka y ha obligado a sus habitantes a abandonar el que hasta entonces era su hogar. Nosotros volvemos a meternos en la piel de Will, quien, junto con varios de sus antiguos vecinos, ha terminado refugiándose en Tresna, un especie de asentamiento formado por personas que provienen de diferentes dimensiones que también lo han perdido prácticamente todo. Vamos, que allí nadie está pasando precisamente por su mejor momento.
Como no podía ser de otra manera, Will monta nuevamente su negocio y regresa a su doble vida de por la mañana comerciante y a la noche aventurero. En el centro de Tresna se encuentra la Bóveda Infinita, un extraño artefacto que nos exige cantidades cada vez mayores de dinero a cambio de desbloquear nuevos sistemas, personajes, mejoras y fragmentos de la historia. Básicamente, una caja mágica que nos pide grandes cantidades de dinero.
Mazmorras, reliquias y espadazos
Las expediciones utilizan ahora un mapa formado por caminos ramificados. Después de superar una sala podemos escoger entre distintas rutas con combates, cofres, ventajas, recetas, comerciantes, minijefes y otras recompensas. Este planteamiento aporta bastante más variedad que en el original y nos obliga a pensar qué queremos conseguir antes de lanzarnos de cabeza hacia el final.
Y aquí aparece uno de los principales dilemas, si escoger entre reliquias o poder. El botín ocupa espacio en la mochila y sirve para ganar dinero cuando regresamos a Tresna, mientras que las ventajas temporales aumentan nuestras posibilidades de sobrevivir y derrotar al jefe. Si priorizamos únicamente las mercancías, podemos llegar al final con una mochila digna de un mercadillo de lujo, pero con Will preparado para caer de dos golpes. Por el contrario, si centramos toda la expedición en mejorar nuestras capacidades de combate, probablemente salgamos con vida, aunque también bastante más pobres.
El combate ha ganado protagonismo hasta el punto de ocupar mucho más tiempo que la gestión de la tienda. Los enfrentamientos tienen lugar en pequeñas arenas y combinan ataques cuerpo a cuerpo, movimientos especiales, esquivas y disparos mediante un arma secundaria. En los momentos más intensos llega a acercarse ligeramente al bullet hell, con proyectiles y peligros por todas partes que nos obligan a movernos constantemente si no queremos convertirnos en otra reliquia para vender. Los jefes aumentan considerablemente la exigencia y nos obligan a aprovechar las mejoras obtenidas durante la expedición. Sin embargo, algunos cuentan con demasiada resistencia y pueden alargar los enfrentamientos más de lo necesario, especialmente cuando la combinación de ventajas escogida durante el recorrido no encaja bien con sus características.
Will dispone de cuatro categorías principales de armas. La espada corta es la alternativa más equilibrada, el espadón sacrifica velocidad a cambio de golpes mucho más fuertes, los guanteletes permiten encadenar ataques rápidos y activar un estado de furia y la lanza deja puntas clavadas en el terreno que podemos recuperar mediante su ataque especial, dañando nuevamente a todos los enemigos que se encuentren por el camino. Cada una ofrece una forma diferente de enfrentarnos a las expediciones, por lo que no se trata simplemente de escoger la que tenga el número más grande.
Un Tetris de inventario
Si existe un elemento que destaca prácticamente desde el primer momento, es la gestión del inventario. Las reliquias no se limitan a ocupar casillas dentro de la mochila, sino que interactúan dependiendo de su posición, orientación y estado. Por tanto, tendremos que valorar qué objetos queremos conservar, cuáles no nos importa sacrificar y qué combinación puede proporcionarnos mayores beneficios.
En Kalina, determinados objetos pueden arder y destruir las piezas contiguas. En La Galería aparecen efectos relacionados con la electricidad y la sobrecarga: una reliquia electrocutada puede desaparecer si recibe una segunda descarga, mientras que otra puede eliminar dicho estado o aumentar su calidad cuando un objeto cercano es destruido. En otros mundos encontramos sistemas relacionados con la absorción y la transformación, así que cada dimensión nos obliga a aprender una nueva manera de preparar nuestra mochila de mercader. Esto significa que una pieza aparentemente perjudicial puede convertirse en el centro de una combinación muy lucrativa. Podemos colocar un objeto de poco valor junto a una reliquia que vaya a quemarlo y utilizar su destrucción para mejorar el resto de la fila. Cada cofre nos obliga así a reorganizar la mochila, sacrificar algunos objetos y estudiar qué combinación puede reportarnos mayores beneficios. Al principio puede parecer que estamos perdiendo demasiado tiempo jugando al Tetris en lugar de repartiendo espadazos, pero la mecánica se vuelve mucho más interesante cuando comienzan a aparecer reliquias con efectos realmente complejos.
La difícil vida del comerciante
Después de cada expedición regresamos a Tresna para colocar las reliquias en los expositores, decidir su precio y abrir la tienda. Las expresiones de los clientes nos permiten saber si consideran que una pieza es barata, adecuada, cara o directamente un intento de atraco a mano armada. Poco a poco registramos esa información y descubrimos cuánto están dispuestos a pagar realmente por cada producto.
Esta parte es breve y entretenida, aunque también podría tener algo más de profundidad, se siente practicamente igual, a excepción de algunos pequeños cambios y mejoras, a su antecesor. Las jornadas comerciales apenas duran unos minutos y funcionan principalmente como un descanso entre expediciones. Aun así, calcular los precios, observar a los compradores y conseguir que alguien pague una barbaridad por una reliquia que casi dejamos tirada en la mazmorra continúa siendo bastante satisfactorio.
El dinero obtenido se utiliza para mejorar el equipo de Will, ampliar la tienda y desarrollar Tresna. Podemos invertir en armas, armaduras, pociones, espacios adicionales para la mochila, decoraciones, expositores y nuevos comerciantes. Siempre hay algo en lo que gastar nuestros ahorros, lo cual está genial para mantener la sensación de progreso, pero no tanto para nuestra pobre cartera.
De hecho, existen tantas posibilidades de inversión que resulta fácil quedarse mirando el dinero sin saber qué hacer con él. Mejorar el combate nos permite sobrevivir y conseguir reliquias más valiosas, mientras que ampliar la tienda aumenta nuestra capacidad para venderlas. Al mismo tiempo, la Bóveda nos exige alcanzar cantidades cada vez mayores de oro para continuar desbloqueando contenido. Todo parece importante, todo cuesta una fortuna y nosotros seguimos vendiendo jarrones interdimensionales para intentar llegar a fin de mes.
Conclusiones
Moonlighter 2: The Endless Vault recupera el adictivo ciclo de explorar mazmorras, conseguir reliquias, venderlas y mejorar nuestro equipo. Esta vez lo hace con gráficos en 3D, un combate mejorado y expediciones con diferentes caminos. La mochila es una de sus mejores mecánicas, ya que no solo importa qué objetos recogemos, sino también cómo los colocamos. La tienda, en cambio, se parece demasiado a la del primer juego y podría haber incluido más novedades. En definitiva, Digital Sun amplía su fórmula sin perder aquello que convirtió al original en una propuesta tan especial.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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