Análisis de Grim Trials, el roguelike de acción que tiene a Hades muy presente (PC, PS5, Switch 2, Xbox Series X, Switch)
Grim Trials no esconde en ningún momento sus referencias. El nuevo roguelike de acción del estudio indonesio Glory Jam, publicado por Soft Source, bebe abiertamente de Hades en su estructura de partidas cortas y repetidas, en su paleta de colores vibrante sobre fondo oscuro y, como veremos más adelante, también en su apartado sonoro. Lo hemos jugado en PlayStation 5, donde está disponible desde el 19 de agosto junto a PC, Xbox Series X/S y Nintendo Switch 2, por unos 20 euros.
Encarnamos a Avelin, una joven que ha muerto antes de tiempo y que, en lugar de descansar en paz, es reclutada como aprendiz de Parca. Su destino es entrenarse en la Academia, un espacio dedicado a la formación de nuevas Parcas de la Muerte, superar las pruebas que dan nombre al juego y enfrentarse a siete almas pecadoras antes de poder reencontrarse con la persona que dejó atrás en vida.
Es una premisa sencilla pero efectiva, que sirve sobre todo como excusa para justificar el bucle de partidas repetidas típico del género.
Un mapa hexagonal donde volvemos sobre nuestros pasos
La principal diferencia estructural de Grim Trials respecto a su gran referente está en cómo se organiza cada expedición. En lugar de una sucesión lineal de salas generadas al azar, el juego apuesta por un mapa en forma de rejilla hexagonal que sí permite retroceder sobre casillas ya visitadas si lo necesitamos, algo que Hades no contempla. Es un cambio pequeño sobre el papel, pero que en la práctica da algo más de margen de maniobra a la hora de gestionar recursos y rutas dentro de cada intento.
En combate, Avelin combina el uso de una guadaña cuerpo a cuerpo con una ballesta a distancia, y buena parte de la gracia del sistema está en alternar ambas armas con soltura para explotar sus puntos fuertes según la situación. No todo el arsenal está igual de equilibrado, eso sí: el hacha, por ejemplo, se queda bastante corta en la práctica, ya que su escaso daño no compensa lo expuestos que nos deja frente a los enemigos mientras la blandimos, lo que la convierte en una opción poco recomendable frente a otras armas más seguras y efectivas.
A la guadaña y la ballesta se suman las Bendiciones, mejoras temporales otorgadas a Avelin que vamos combinando en cada expedición para dar forma a la build de la partida, en la línea de lo que ya conocemos de otros exponentes del género. El apartado de crafteo también tiene su propia identidad: podemos forjar y personalizar armas y equipo, y si el resultado de una forja no nos convence, existe la opción de reforjarlo a través de un pequeño minijuego de ritmo que premia la precisión con mejores estadísticas.
Una Academia demasiado silenciosa
Si hay un punto en el que la comparación con Hades le pasa factura a Grim Trials es en el apartado narrativo. Entre expedición y expedición, volvemos a la Academia para hablar con nuestros mentores y el resto de Parcas, estrechar vínculos y recibir consejos, pero todos los personajes carecen de voces y se expresan únicamente a través de cuadros de diálogo estáticos. Es una decisión que, sumada a un reparto con menos carisma del que le gustaría tener, deja el conjunto narrativo bastante más plano de lo que el propio diseño de personajes, de estética dibujada a mano bastante vistosa, parecía prometer.
Fuera de las conversaciones, el resto del apartado técnico tampoco termina de convencer. Las animaciones de combate son bastante toscas, hasta el punto de que buena parte de la lectura de los ataques enemigos recae en una simple flecha direccional que nos indica hacia dónde llegará el golpe; se echa en falta, por ejemplo, una animación específica para los ataques que llegan desde arriba o desde abajo, algo que ayudaría mucho a leer el combate sin depender tanto de ese indicador.
Un bucle que se agota antes de lo que gustaría
La banda sonora, por su parte, es el punto que más nos ha chirriado de todo el juego: se mueve en una zona tan cercana al estilo de Hades que en más de un momento roza la línea entre el homenaje justificado y el plagio directo. Es un detalle que pesa más de lo que podría parecer, porque refuerza la sensación de que Grim Trials carece de alma propia y de que, en el fondo, aspira a ser Hades en lugar de plantearse como una alternativa o un sucesor con personalidad diferenciada.
El mayor problema de Grim Trials ni siquiera está en lo que hace mal, sino en lo poco que dura lo que hace bien. Con solo tres biomas distintos y siete jefes que superar, el contenido principal se agota en apenas media docena de horas, tras las cuales apenas queda un logro para completar como aliciente para seguir jugando. Es una duración razonable para su precio, pero se queda corta para un género que suele apoyarse en la repetición constante como parte de su atractivo.
i>Grim Trials llega con los textos traducidos únicamente al español latinoamericano, sin castellano de España disponible entre sus opciones de idioma, mientras que la ausencia total de voces en el juego (ningún personaje está doblado, ni siquiera en inglés) hace que la cuestión del doblaje quede en un segundo plano.
Al final del día, este título es un roguelike de acción decente que no disimula en ningún momento de dónde viene, y que introduce algunas ideas propias, como el mapa hexagonal y el crafteo con su minijuego de reforjado sin llegar a construir una identidad tan sólida como la de sus referentes. Su duración ajustada, unas animaciones mejorables y una banda sonora que se acerca demasiado a su modelo lastran una agrupación de elementos que, aun así, pueden resultar una alternativa entretenida para quien busque algo similar a Hades sin necesidad de profundizar tanto en la calidad.
Hemos escrito este análisis gracias a un código digital para PlayStation 5 proporcionado por Soft Source.
NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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