Análisis Desktop Explorer: Resuelve un misterio y puzles sorprendentes al interactuar con un inquietante PC de los 90 (PC)
En aquella época, el PC no era un personal computer. Lo más habitual era que el aparato fuera compartido por toda la familia. Ese es el caso. La protagonista se sumerge en un ordenador que ha pasado por varias manos con el fin de dilucidar, primero, qué tiene en mente su tío, y después lo ocurrido a otros parientes. Esas historias se desarrollan conforme encontramos las entradas del diario virtual en los diferentes usuarios del PC, pero desbloquear esos textos es un proceso placentero que pone a prueba nuestra materia gris. Además, la narración va más allá del diario: saca partido, como ningún otro juego que haya intentado algo similar, a contar mediante la interacción con el SO y sus programas.
La aplicación que da nombre al videojuego está en el centro de todo.
Desktop Explorer es un juego de ordenador que toma diferentes formas según el usuario y la manera en la que este interactúa con el PC; es un programa que se cuela en los lugares más insospechados del dispositivo con el objetivo de entretener, y de algo más, como queda claro muy pronto.
Un videojuego cambiante
Cómo se juega a Desktop Explorer es diferente al principio y al final, aunque siempre se mantiene la premisa: la interacción con todo lo que tiene que ofrecer este ordenador desconectado de internet para descubrir las contraseñas necesarias con las que sumergirse cada vez más hacia lo desconocido. En los primeros compases tiene la forma de una aventura textual de hace décadas. Las palabras nos transportan a espacios inquietantes: a cuevas, a laberintos, a tumbas. Lugares en los que debemos resolver rompecabezas para avanzar. Pero nunca has resuelto puzles de esta manera.
Es fascinante la manera en la que motiva a utilizar el pensamiento lateral desde la perspectiva de las acciones rutinarias que se realizan en un ordenador y el aprovechamiento de sus programas. Descubrir esas interacciones es un placer en sí mismo en un título donde abundan los momentos en los que uno dice ante la pantalla: "Guau".
Por eso nos reservamos la mayoría de las cosas que hacemos, pero sí es necesario decir algunas para que os hagáis una idea de a qué nos referimos. Para resolver puzles hemos rebuscado por el código fuente de los archivos del juego (el ficticio, no el instalado en nuestro ordenador), usado un Paint de mentirijilla, superpuesto imágenes, descomprimido y duplicado archivos, aplicado filtros de color para descubrir secretos en ilustraciones, cambiado el tamaño de ventanas y mucho más.
Muchísimo más, de hecho. Esta tragedia familiar en tres partes evoluciona y muta, manteniendo la frescura y la capacidad de sorprender hasta el mismísimo final. Es un videojuego ambicioso que va a contracorriente de lo que se recomienda para la primera obra de un estudio: aquí no hay una sola mecánica potente que se desarrolla a lo largo de la partida, hay un aluvión de ideas interconectadas.
Puzles originales que no son un paseo
Exceptuando un tipo de rompecabezas que tan solo aparece en dos ocasiones, no hay un solo puzle que parezca mal diseñado, que no tenga nada que decir (mecánica o narrativamente) o que tenga una dificultad inintencionada. Eso sí, no es un juego fácil. Mientras buceamos, con el gorrito de detective puesto, por los escritorios y por las distintas formas que toma Desktop Explorer, habrá momentos en los que nos bloqueemos, aunque con frecuencia una pausa bastará para darnos cuenta de que la solución estaba delante de nuestras narices. Insistimos, el pensamiento lateral es muy importante para llegar al final de una propuesta que, en nuestro caso, nos ha llevado algo más de diez horas.
Recomendamos, eso sí, que esas pausas no sean demasiado largas. Desktop Explorer te enseña a razonar y a interactuar de unas maneras que, lo decimos por experiencia, pueden olvidarse si se deja de lado unos días. Como ocurre en los mejores juegos de deducción, al sumergirte en él te introduce en un estado mental en el que todo te parece una pista para algo. Por suerte, tiene herramientas para que vuelvas a encontrarte cuando has perdido el norte: las pistas no tan ocultas de los archivos, una aplicación donde tomar notas que instamos a usar con vehemencia (aunque tampoco haríais mal en tener a mano una libreta) y los comentarios en apariencia inútiles de su versión satírica de Clippy.
La mascota de Desktop Explorer tan solo es uno de los muchos elementos con lo que Recurring Dream consigue que su videojuego tenga una atmósfera inquietante. Casi nunca terrorífica, pero es un tono, apoyado en la música y en los efectos de sonido, que bebe del misterio de lo glitcheado y de los creepypasta de internet. Mimbres que le vienen como anillo al dedo al misterio familiar —interesante de descubrir, aunque menos impactante de lo que el propio juego piensa—, pero sobre todo al tema subyacente: nuestra relación con la tecnología, con los individuos que conocemos a través de ella y de las empresas que la crean. Traducida al español de Latinoamérica (el estudio de Los Ángeles está formado principalmente por hispanos), es una de esas tramas que apasiona más por cómo se cuenta que por lo que narra.
Conclusiones
Si os gustan los misterios y los puzles, no podéis dejar pasar Desktop Explorer. Es un videojuego que aborda de manera original, ingeniosa y efectiva tanto los rompecabezas como las historias de deducción. Desde el escritorio de un ordenador de los años 90 interactuamos con el juego ficticio homónimo, con las diferentes aplicaciones del PC y con los usos normales de un sistema operativo para encontrar pistas y contraseñas con las que, poco a poco, dilucidar el drama familiar vivido por los anteriores usuarios del dispositivo.
Ni esa trama ni la reflexión tecnológica de fondo es apasionante, pero sí lo es el cómo se narra y, sobre todo, cómo se llega a los diarios que la construyen. Esto es, resolviendo, como en ningún otro juego, puzles que no paran de introducir ambientaciones, maneras de jugar e ideas que se conectan entre sí. Para quienes gustamos de jugar con una libretita junto al teclado, Recurring Dream ha creado un juego de ensueño. Ojalá no haya que esperar mucho para que sea recurrente.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Steam facilitado por Popagenda. El PC utilizado tiene una NVIDIA GeForce RTX 3070 8 GB, un AMD Ryzen 5600X y 32 GB de RAM.

NOTA
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