Análisis Realm of Ink, un 'Hades' a tinta china (Switch, PC, PS5, Xbox Series X)
De vez en cuando hay pelotazos indie que marcan el camino para otras desarrolladoras. No es que Hollow Knight o Hades reinventasen la fórmula de sus respectivos géneros, metroidvanias y roguelikes/roguelites, pero su calidad y sobre todo éxito comercial nos han traído un buen puñado de sucesores espirituales.
Del juego -ahora saga- de Supergiant Games han bebido muchos lanzamientos. Un ejemplo es Realm of Ink, estrenado ahora en consolas y PC tras un periodo en acceso anticipado en Steam. Efectivamente es una variante de Hades a cargo de Leap Studio pero con una ambientación y estética de arte chino. Tiene calidad y en su periodo de early access ha recibido buenas reseñas, pero ¿conseguirá hacerse un hueco con una competencia tan dura?
¿Tienes tu desino escrito de antemano?
Realm of Ink nos cuenta, a su manera, la historia sobre un destino ya escrito. La espadachina protagonista se enfrenta a él y esto tiene sentido también en el bucle jugable, que no es muy diferente al de otros roguelites: avanzar por una serie de mazmorras, en este caso con vista isométrica, hasta que llega la inevitable muerte.
Esto nos llevará a la zona segura con diversas opciones para personalizar o progresar que nos hagan la siguiente partida un poco más asequible gracias a diversas mejoras.
La base está pulida, tanto por el periodo de acceso anticipado como por la clara inspiración de la que bebe, que siempre es una garantía de calidad. Hay un movimiento rápido para esquivar y desplazarse por las pequeñas arenas de combate, un ataque ligero y otro fuerte para combos sencillos. Dependiendo de las habilidades que iremos consiguiendo de manera aleatoria por la partida podemos añadir poderosos ataques o ventajas con un tiempo de recarga o enfriamiento que limitan su uso, y también existen mejoras pasivas que aumentan el daño elemental o las probabilidades de provocar un crítico. También nos acompaña una mascota que puede evolucionar cuando tenemos equipadas dos gemas de tinta.
Estos sistemas de personalización y progreso no difieren mucho de lo visto en otros roguelites, y el combate nos plantea los típicos desafíos contra grupos de enemigos que disponen de ataques de área, embestidas o proyectiles. Un enemigo solitario suele ser asequible, pero varios rivales en acción nos pueden complicar la partida. Una vez derrotamos a los enemigos y obtenemos nuevas tintas o consumibles, de vez en cuando podremos elegir las rutas para avanzar -recuerda, ¡tu destino lo decides tú!-, con más o menos recompensas y enemigos, por lo que puedes dictar qué es lo que más te interesa en cada run.
Realm of Ink dispone de mejoras permanentes que afectan a nuestros ataques, la resistencia al daño, la cantidad de botín que se consigue o el equipamiento inicial. Lo más curioso es la posibilidad de cambiar el aspecto de la heroína por distintas formas, que no es un mero skin sino que también afecta a su estilo de juego o armamento; en lugar de ser una guerrera orientada a ataques a corta distancia, puedes lanzar algún tipo de proyectil que modifica de manera drástica la estrategia de juego.
Lo cierto es que cuando tenemos en cuenta estas formas de la protagonista, las gemas de tinta, reliquias, evoluciones de la mascota y otras variables, hay muchísimas opciones para hacer cada partida única, experimentar qué es lo que más nos gusta o lo que es efectivo contra ese jefe que nos está causando algún problema. Este es uno de los auténticos puntos fuertes de Realm of Ink: su flexibilidad para moldear el gameplay. Para bien o para mal, diríamos que dentro de los roguelites este es menos exigente que la media -y eso que hay varias dificultades para ajustar-, sobre todo si optimizamos bien nuestra build.
Se pueden entender fácilmente la buena recepción que ha recibido Realm of Ink durante los últimos años: la base es sólida a costa de no arriesgar demasiado en su fórmula, y no comete errores graves. Se trata más de un problema de la altísima calidad que hay en el género, empezando por Hades 2, que desmérito del propio Realm of Ink, aunque por supuesto es una buena opción si ya conoces otras alternativas.
Sí hay algunos aspectos a mejorar que deberían estar un poco más trabajados, como la historia o diálogos con personajes, que en su mayoría son completamente olvidables -y abundan algunas erratas en la traducción al español-. Se puede hacer un corto, poco más de 10 horas para completar todo lo que ofrece, y cuando sube el reto se hace con el truco de convertir jefes en esponjas de daño, no porque sus patrones de ataque sean especialmente brillantes, que se traduce en enfrentamientos más largos, no necesariamente más difíciles o divertidos.
Temática china, y lo demuestra en todo momento
Si Towa and the Guardians of the Sacred Tree se adueñaba de la estética japonesa, Realm of Ink hace lo propio con la cultura china. Visualmente se fija en las ilustraciones asiáticas, con trazos de pincel y diseños de personajes o monstruos de la mitología china, así que en ese sentido gana un poco de personalidad y se aleja de la ambientación de Hades.
No luce mal y el apartado audiovisual -con música también de aires asiáticos- ha sido bastante aplaudido por los usuarios del acceso anticipado. Para nuestro gusto hay algunas zonas de combate un poco desangeladas y genéricas una vez exploras unas pocas salas de cada bioma, pero aprueba sin problemas para un proyecto pequeño como este.
Conclusiones
Realm of Ink no está recibiendo el reconocimiento que merece entre el gran público, pese a que ya ha superado las 200.000 copias vendidas-, y eso es en parte por su gran punto débil: la larga sombra de Supergiant Games y que que tenemos Hades 2 todavía bastante reciente.
Pero hay que reconocer que ha sido una agradable sorpresa, sobre todo en lo realmente importante, el apartado jugable. Si tienes hambre de roguelites y ya conoces a la mayoría de sucedáneos de Hades, como Teenage Mutant Ninja Turtles: Splintered Fate, Beat Slayer o SWORN, esta es una de las mejores alternativas actuales.
Hemos realizado este análisis en PC gracias a un código proporcionado por Leap Studio.