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PC, Switch:
XBOne:
PS4:
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Attu Games
Producción: Attu Games
Distribución: Steam
Precio: 14,99 €
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Inglés
Voces: Inglés
Online: -
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Análisis Feudal Alloy, más metroidvania indie (PC, PS4, Xbox One, Switch)

Acción y mucha exploración se dan la mano en este 'metroidvania' protagonizado por robots.
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Actualizado: 21:31 17/8/2020
Análisis de versiones PC, PS4, Xbox One y Switch.

Attu es un granjero que ha vivido escuchando las aventuras de los mayores, y aunque en alguna ocasión ha tenido la tentación de dejar atrás su tranquila tarea, nunca se ha atrevido a dar el paso. Esa decisión se produce un día forzada por la llegada de unos forajidos que arrasan con la aldea y se llevan todos los suministros del lugar. ¡Es el momento de sujetar la espada y lanzarse a la acción! Un comienzo bastante clásico para un título ambientado en la fantasía medieval… de no ser porque nuestro protagonista es un robot con una pecera por cabeza.

Feudal Alloy es un nuevo metroidvania, uno más de los muchos que hemos recibido en los últimos meses, y algunos muy buenos –Hollow Knight, Salt and Sanctuary, Dead Cells, Guacamelee! 2-. Para resumir las características comunes de estos títulos, podemos decir que no suelen tener un desarrollo lineal y que parte de su recorrido está bloqueado hasta que conseguimos alguna habilidad o herramienta especial que nos permita volver atrás y comprobar nuevos atajos.

El comienzo es bastante prometedor, pero la historia no profundiza en este mundo robótico.

Las desarrolladoras independientes ya no buscan imitar los sencillos plataformas de los 90, combinan elementos de varios géneros y dan prioridad a un aspecto u otro. Si hay metroidvanias que profundizan en la lucha y la precisión de saltos, Feudal Alloy es un juego más equilibrado donde encontraremos combates, un poco de saltos, rol ligero y mucha exploración. Quizás no destaque en nada en concreto, pero es muy recomendable para aquellos que disfruten investigando múltiples pasadizos sin una dirección clara. Encontrar el camino es parte de su gracia.

Attu comenzará el épico viaje por catacumbas que nos enseñan las líneas maestras de Feudal Alloy. Lo primero es el combate con la espada, inicialmente básico –demasiado para nuestro gusto-: ataques al frente, en el aire o hacia arriba. Nada fuera de lo normal salvo porque utiliza un sistema de calentamiento para estos ataques que limita el número de mandobles rápidos. Es muy similar a la barra de cansancio de los action RPG, por ejemplo un Dark Souls, salvo que en este caso se traslada al mundo robótico: derrocha ataques y la máquina de vapor se pondrá a pitar, impidiendo golpear durante unos instantes.

Este sistema tiene una gran importancia y pone el punto estratégico al combate. Esto lo aprenderemos por las malas con el primer enfrentamiento serio, un jefe que en realidad es una oleada de enemigos. Los robots que nos atacan individualmente no suponen un gran desafío, pero dos o tres simultáneamente nos obligan a golpear, cambiar de posición cuando la válvula llega al máximo, esperar unos segundos y volver a la carga. Lo hemos visto en múltiples juegos de rol y siempre funciona bien para impedir que machaquemos el botón indiscriminadamente.

El indicador de sobrecalentamiento (bajo la salud) limitará nuestros ataques. Tenlo en cuenta durante el combate.

Este sofoco que sufre Attu también puede deberse al calor del lugar, y para evitar quedar inservible en el combate contamos con algunos objetos de enfriamiento que detienen el calor durante unos instantes. En los combates supone una ayuda porque elimina esta limitación de acciones, algo que podemos aprovechar para descargar una lluvia de ataques contra un enemigo poderoso. Eso sí, al igual que las pócimas en un Souls, tomar un consumible nos deja vulnerables por un momento.

Pero Feudal Alloy tiene más elementos de rol. Poco a poco iremos aprendiendo nuevas habilidades gracias a chips que nos permiten algo tan básico como lanzar bombas, o mejoraremos nuestra resistencia. También hay abundante botín con piezas que colocar a Attu, nuevas piernas, brazos, pecera, tronco y armas. El juego no es muy claro en cuanto a las ventajas de fortaleza que aporta cada objeto para equipar -una simple valoración, no puntuación numérica-, pero sí indica sus efectos colaterales: más daño, aceleran el enfriamiento, más armadura, etc. El consumible más preciado es la botella de aceite, que recuperan nuestra "vida", pero también encontraremos varios tipos de bombas –incluyendo una congelante que paraliza robots-.

Lanzar una bomba contra ciertos muros nos abre nuevos caminos.

Se utiliza un sistema de progreso con árboles de mejora, y en este caso literal, puesto que cada árbol representa potenciadores en ataque, resistencia y defensa. Hay mejoras como la que atrae con magnetismo las piezas metálicas que dejan caer nuestras víctimas, muy útil para evitar perseguir cada tuerca que dejan caer – algo típico cuando estás sobre plataformas y estos recursos bajan a un piso inferior-.

Las habilidades nos ayudarán a explorar el mapa, que encaja perfectamente en la descripción de un metroidvania. Los desarrolladores han comentado su interés por hacer un juego que no resulte obvio, que no nos guíe a cada paso, así que durante muchas horas daremos vueltas por los túneles sin un rumbo claro. Es muy laberíntico, con diferentes pisos, puertas y callejones sin salida donde con suerte encontraremos algún tipo de recompensa que nos permita abrir nuevos caminos más adelante. Las bombas que hemos mencionado por ejemplo son capaces de derribar algunos muros metálicos que antes de conseguir la habilidad suponen un obstáculo insalvable.

Al tratarse de un robot, nuestras piezas son intercambiables por otras con mejor rendimiento para el combate.

El mapa incluye secretos y coleccionables, pero si lo comparamos a nivel de diseño con los mejores lanzamientos del año pasado, es cierto que Feudal Alloy está un pequeño escalón por debajo. Sus creadores admiten que no cuentan con experiencia en este estilo de juegos y quizás los más jugones echen en falta "algo" que le dé un aspecto realmente rompedor, al margen de sus preciosos gráficos estilo cómic. No encontraremos grandes puzles –el reto es la exploración- y el combate es notable, pero no al nivel de Hollow Knight o Guacamelee.

Probablemente el problema que detectaremos más rápidamente en esta aventura es la repetitividad. Y afecta a varios apartados, como el gráfico, y si bien en mapas tan amplios tampoco podemos esperar lugares únicos en cada sala, a veces da la sensación de que todos los pasillos son idénticos dentro de una misma temática.

La estética es similar a la de un cómic. La lástima es que anda limitado en ambientación, enemigos y música.

Esta escasa variedad también es visible en los enemigos. Es cierto que dentro de una misma clase hay varias evoluciones más peligrosas –mosquitos pequeños y otros más grandes con mayor resistencia-, pero a la larga no hay una gran variedad de ideas de robots o patrones de ataque. Y también en la música, que a pesar de no ser mala –recrea el ambiente medieval- se hace muy agotadora, como si el bucle fuese demasiado breve.

Conclusiones

Las primeras horas de Feudal Alloy no muestran todo el potencial del juego, que peca de un planteamiento simple en combates y, al margen de su protagonista, pocos elementos originales que ni siquiera aprovechan el interesante mundo de su historia. Este es problema para buscar público en un mercado indie en el que abundan auténticas joyas, más pulidas o profundas.

Una vez conseguimos mayor flexibilidad para personalizar al robot y ampliamos las posibilidades de ataques, estas quejas se relajan y tenemos un metroidvania más que competente, entretenido y con todo lo que gusta del género -catacumbas laberínticas, progresión y mucho botín-, pero que no alcanza la excelencia en ningún apartado.

Hemos realizado este análisis en PC con un código que nos ha proporcionado Attu Games.

NOTA

7

Puntos positivos

Buen control y base de metroidvania.
El sistema de recalentamiento.
Aspectos ligeros de RPG.

Puntos negativos

Repetitivo -gráficos, enemigos, música-.
Tarda en mostrar sus virtudes.
No arriesga, poca personalidad.

En resumen

Un metroidvania entretenido, pero que queda corto de ambición frente a otros lanzamientos recientes.