Si bien el western lleva la voz cantante, hay pocos géneros más prolíficos y honestos que el género bélico en el séptimo arte. Durante años y tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, las producciones centradas en el combate fueron el ojito derecho de Hollywood, mostrándonos historias sobre victoria, héroes intachables y países que luchaban contra la opresión del régimen fascista liderado por Alemania y sus tropas nazis.
Aunque hablamos del género que el más profano de los ojos y los espectadores puede confundir con un canto patriótico y propagandístico -ecos de una intoxicada digestión de conceptos mal hecha- esconde en su interior crudas narraciones sobre la dura carga del superviviente, la dificultad de ser honesto en tiempos de trincheras o la imposibilidad de volver a ser el mismo que se fue tras partir al combate. Pues, aunque no sea crea, hay algo más que tiros y disparos en una cinta bélica.
En este reportaje de Vandal Random seleccionamos las mejores películas que a nuestro juicio cambiaron la forma de hacer cine en el género, marcaron a toda una generación o consiguieron que el espectador comprendiese el séptimo arte de otra forma completamente distinta a la concepción previa a su visualización.
No nos hemos ceñido a un conflicto o una serie de clichés concretos: hemos querido hacer una lista tan amplia y heterogénea como nos ha sido posible, dejando por el camino algunos films que podrían haber entrado perfectamente en la selección. No es un ranking, por lo que no esperéis números, posiciones o puestos.
Una de las mejores cintas de Steven Spielberg. Salvar al Soldado Ryan ayudó al público de toda una generación a conocer la faceta más cruda, descarnada y horrible de la guerra, así como a comprender los sacrificios que se hicieron por parte del mundo libre para erradicar la peligrosa amenaza nazi. Podríamos entrar en lo ñoño y patriótico que resulta a veces el guion de Robert Rodat, pero lo cierto es que sus primeros veinte minutos, aquellos que nos presentan el desembarco aliado en las playas de Normandía, siguen suponiendo el hito del género y una de las secuencias más vibrantes de las últimas décadas en el ámbito cinematográfico.
Terrence Malick es uno de los mejores cineastas del medio y La delgada línea roja es quizás su obra más redonda. Muchos no la consideran una película bélica al uso -los tiros y las explosiones son lo de menos-, y pese a que no son pocos sus detractores -que critican su ritmo plomizo o su dificultosa narración-, presenta una enjundia dramática sin igual y atesora algunas de las secuencias más hermosas del cine reciente -en parte por una intachable banda sonora a cargo de Hans Zimmer-. Una película imprescindible.
Con marcados tintes biográficos, Patton sigue la vida del general norteamericano George S. Patton. El film, que se convirtió en la gran vencedora de la gala de los Oscar 1970 (se hizo con 7 estatuillas, incluyendo mejor película, director, actor y guion), está protagonizado por un George C. Scott como eje de todo, el cual nos ofrece un retrato bien avenido del general Patton, un tipo ecléctico y especial, que marcó la historia y el desarrollo del siglo XX.
La gesta bélica siempre es agradable de ver -cuando acaba en buen término-, pues proporciona valor y alimenta los corazones cuando los tiempos son oscuros y triste. En su filmación, aséptica y controlada, ofrece esperanza. Pero, ¿qué hay de las horribles consecuencias que puede acarrear la guerra en sus víctimas? ¿Qué del soldado que no puede volver a ser el mismo tras su participación en ella? Con Johnny cogió su fusil, Dalton Trumbo rubricó una de las películas más duras, influyentes y únicas de la historia del cine.
Sam Mendes ha demostrado una y otra vez a lo largo de su carrera ser uno de los cineastas británicos más virtuosos de los últimos tiempos y, a nivel técnico, en 1917 logra manufacturar -junto con el maestro Roger Deakins en la fotografía- un complejísimo plano secuencia titánico para contarnos la epopeya de dos soldados con una misión de vital importancia. A raíz de este truco visual sobre el que se cimenta la cinta, nunca antes visto en el género de tal forma, nos encontramos con una película que vibra en cada una de sus secuencias, que aumenta progresivamente la tensión hasta explotar en un clímax catártico y que nos deja con un poderoso mensaje.
Basada en la novela homónima de Mark Bowden, Black Hawk Derribado es considerada la mejor película bélica moderna por múltiples expertos en la materia, así como un fiel retrato de cómo se libran las guerras en nuestros días. Ofrece un relato bélico casi documentalista -que hemos tardado en ver de nuevo en el cine hasta la llegada de El único superviviente-, creíble y verdadero, sin adornos ni artificios.
Parece mentira que Studio Ghibli, una de las factorías de animación para todos los públicos más reconocidas del mundo, tenga en su haber también una de las películas más duras y oscuras sobre los horrores de la guerra. Pero así lo quiso Isao Takahata al relatarnos lúcidamente en La tumba de las luciérnagas una historia humana y emotiva como pocas. Delicada en sus formas, pero cruda en su fondo, esta cinta no solo es un hito del cine de animación, sino también una muestra ineludible de que este tipo de arte no está únicamente relegado a los más pequeños de la casa.
Doce del patíbulo hace suya una de las grandes máximas del género bélico: en tiempos desesperados, medidas desesperadas. Es una cinta que, curiosamente, no se toma demasiado en serio a sí misma, ofreciendo humor, drama y acción a partes iguales, pero sin caer en la parodia o en la paroxismo más absoluto. Tiene en su haber alguna que otra secuencia muy inspirada, diálogos con especial enjundia y un sentimiento de honor entre ladrones que ha sido replicado hasta la saciedad en producciones más recientes.
Si bien estamos a la orden del día en conflictos como la Segunda Guerra Mundial o Vietnam, es raro ver cómo el cine trata ciertas contiendas de gran valor político y social como las acaecidas en Corea y que acabaron por dividir el país en dos. En 2004, el cineasta coreano Je-gyu Kang nos relató en Lazos de guerra la historia de dos hermanos que ven truncados sus sueños y esperanzas y son obligados a combatir. Es, por méritos propios, una de las mejores películas sobre la Guerra de Corea jamás rodadas y todo un fenómeno en su país de origen.
El cazador es una de esas desoladoras películas que son capaces de marcarse a fuego dentro de la mente del espectador y que sirve como epítome a la propia historia que nos narra. Considera una de las mejores cintas de todos los tiempos y dividida en tres grandes actos, Cimino perfila en ella un retrato tangible y creíble de los hombres que batallaron en las junglas y campos de aquel remoto país en su lucha contra los comunistas. Una obra imprescindible protagonizada por unos Robert de Niro y Christopher Walken en estado de gracia.
Akira Kurosawa no necesita presentación. En 1985 el maestro japonés adaptó la obra "El rey Lear", de Shakespeare, al Japón medieval del siglo XVI después de haber pasado una década en preproducción. Siendo la cinta japonesa más cara jamás producida, y la última gran obra épica de Kurosawa, el resultado es un relato impresionante y colorido. Violenta, con un montaje y precisión narrativa dignas de admirar, Ran es una maravilla que nadie debería dejar pasar por alto.
Las trincheras de la Primera Guerra Mundial fueron el telón de fondo perfecto para la excelsa adaptación por parte de Stanley Kubrick de la novela de Humphrey Cobb, Senderos de gloria. Rodado en 35mm y en un exquisito blanco y negro, -con una fotografía que supuso el hito en la carrera del alemán George Krause-, el film hacía hincapié en el lado más antibelicista del libro original, ofreciéndonos una perspectiva humana de las locuras y desvaríos estratégicos que llevaron al ejército francés a cometer ataques suicidas contras las posiciones alemanas en Ant Hill durante 1916.
Si hay algo que se puede destacar de la filmografía de Kubrick es su capacidad para sorprender y adaptarse a los más variados géneros. La chaqueta metálica responde y se adapta al bélico, pero en su interior esconde algo más. Desarrolla a la perfección al ser humano como herramienta y máquina de matar, demostrándonos la importancia de la destructiva instrucción que se hace antes de partir (inolvidable R.Lee Ermey como un sargento de ácida lengua) y la crudeza de la guerra en el campo de batalla. Es, en definitiva, el epítome perfecto de aquello en lo que el hombre se puede convertir ataviado con un rifle en la mano.
A lo largo de los años Christopher Nolan se ha ido labrando una reputación de cineasta con películas intrincadas de múltiples tramas y saltos temporales... Sin embargo, Dunkerque es su obra más sencilla, directa y depurada (aunque no está falta de algunas de sus admirables costumbres en montaje). Sin apenas contar con diálogos y haciendo acopio de su imponente producción, su puesta en escena blockbuster y un diseño de sonido atronador -acompañado en la música por Hans Zimmer-, Nolan nos invita a vivir una experiencia intensa y angustiante en una playa asediada que nos mantendrá en vilo desde su minuto uno y hasta que aparezcan los créditos.
El acorazado Potemkin fue una de las películas mudas más revolucionarias de su tiempo y pionera en el montaje como pocas gracias al talento de Sergei M. Eisenstein. El director definió prácticamente los estándares de ritmo que hoy día todos hemos asumido y en la actualidad su obra sigue considerándose una joya sobre la que beber a través de sus enseñanzas. Pocas historias como la de la tripulación del acorazado Príncipe Potemkin de Táurida dejaron tan fuertemente su impronta para la posteridad.
Dura y cruda, como la misma guerra, Corazones de acero sigue la senda de cineastas como Sam Peckinpah para ofreceros un relato sobre el ser humano en tiempos difíciles. Es una película atípica, en parte por la loable dirección de David Ayer y su lúcido guion, que ahonda en el concepto de honor entre ladrones y construye una épica historia alrededor de un reparto estelar y un tanque -el Fury-, que se vuelve casi como el mismísimo hogar para estos soldados.
Wolfgang Petersen es un director muy particular. En su filmografía encontramos ciertos elementos comunes, como el agua y la destrucción, pero también la fantasía y la ciencia ficción, así como películas con ecos bélicos. El submarino (Das Boot) es quizás su película más redonda e irreprochable, una auténtica obra maestra que nos lleva a convivir junto a la tripulación de un submarino alemán, compartiendo con ella sus miedos, motivaciones y responsabilidades.
La obra maestra de David Lean, Lawrence de Arabia, trasciende el significado de película bélica, pero dada su importancia como film que relata una parte importante de la Primera Guerra Mundial se nos hacía muy difícil no contar con ella en un listado así. Dejando a un lado su impresionante rodaje en 70mm y su increíble fotografía, Lawrence de Arabia ayuda a comprender, gracias a la potente y virtuosa dirección de Lean, cómo en los momentos más oscuros de la guerra pueden surgir alianzas imposibles, el desamparado encontrar su hogar y el perdido hallarse a sí mismo.
Malditos bastardos es una rareza en la filmografía del siempre creativo Quentin Tarantino. No solo es todo una gran ficción ucrónica entorno a la Alemania nazi, con toques de cine bélico italiano y del spaghetti western, sino que también es una cinta en la que convergen algunas de las mejores creaciones del cineasta. Una secuencia introductoria que enamoraría al mismísimo Hitchcock o un personaje clave -enorme Christoph Waltz- que eleva la película a la categoría de inolvidable. Tremendamente divertida, sangrienta, brutal y llena de diálogos excepcionales, Inglourious Basterds es una de las películas bélicas más originales del medio.
Masacre: Ven y Mira es una cinta no demasiado habitual dentro de las listas confeccionadas alrededor del género bélico. Encargada por la Unión Soviética para conmemorar y celebrar el 40 aniversario de la victoria, se trata de una cinta fuerte y especial, hablamos de una película lírica y extraña, portentosa cuando toca, capaz de ofrecernos una lección antibelicista única. Muy pocos la conocen, y desde este reportaje la queremos reivindicar.
La gran evasión quizá no sea exactamente una película bélica o de guerra, pero sin duda es una de las películas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial más icónicas de la historia del cine, un compendio de secuencias memorables, banda sonora única y reparto irreprochable. Gracias a la dirección de John Sturges se convierte en todo un entretenimiento sin descanso, ideal para recordar una lejana época en las que los films de Hollywood podían tratar ciertos temas sin caer en la autocomplaciencia más rutilante o el sentido moralizante más descarado.
Obra cumbre del neorealismo italiano, Roma, ciudad abierta, del genio Roberto Rossellini, es una cinta que comenzó a rodarse mientras la Segunda Guerra Mundial todavía no había terminado. Con escasos medios, pero siempre con una sinceridad apabullante por bandera, el cineasta italiano crea un documental que pulveriza cualquier convención narrativa asentada por aquella época. Un poderoso drama de valor histórico, emocionante y arrebatador que ha logrado trascender por sí mismo.
El talento como cineasta de Clint Eastwood está fuera de toda duda y, puede que con el permiso de Sin Perdón o Mystic River, el díptico formado por Cartas desde Iwo Jima y Banderas de nuestros padres sea su obra más compleja, dura y ambiciosa. Si bien la calidad cinematográfica de la visión del bando japonés es mucho mayor, ambas películas consiguen crear una composición pictórica de la batalla de Iwo Jima desde una enorme variedad de perspectivas, ofreciéndonos la posibilidad de entender y comprender qué sucedió en aquella isla volcánica en los días previos a la finalización de la guerra.
Seleccionada por Israel como su candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, Vals con Bashir es una demoledora cinta de animación de Ari Folman sobre la primera guerra del Líbano a principios de los años ochenta. Con unos dibujos preciosos, capaces de evocar una realidad crudísima incluso a través de toda una gama de formatos y recursos surrealistas, su robustez estética va más allá de lo cotidiano, rezuma originalidad por todos sus costados y es, en consecuencia, un film extraordinario y sorprendente como pocos.
Basándose en la novela de Cornelius Ryan, El día más largo nos ofrece una de las recreaciones más realistas y tangibles del desembarco aliado en Europa. Con decenas de asesores militares que ayudaron a dotar de verosimilitud al relato, y con un reparto encabezado por John Wayne, se trata de uno de los films en blanco y negro más caros de la historia, así como una muestra del buen hacer de Hollywood en los años sesenta a la hora de honrar a aquellos soldados que ayudaron a terminar con los nazis.
Sam Peckinpah, en 1977, nos presentó una de las historias más épicas de la historia de la Segunda Guerra Mundial. Haciendo hincapié en la psique de los soldados, así como en los miedos que ahondan en los corazones de aquellos que únicamente obedecían órdenes -sin importar su clase social o su lugar en el mundo-, La cruz de hierro trata una visión realista de uno de los episodios más duros del conflicto y que, como siempre sucede con el cine de Peckinpah, incorpora más de una lectura.
Oliver Stone -ideas políticas y conspiraciones inherentes a su persona a un lado- es un director capaz de trasladar con fiereza casi documental los temas que trata. Si tuviéramos que destacar su obra más representativa sería sin lugar a duda Platoon, icónica en muchas de sus escenas, con un reparto impresionante y el mejor papel de Charlie Sheen en pantalla. Entorno a la guerra de Vietnam casi podríamos asegurar que ninguna película trató con especial énfasis el terror que supuso marchar a la otra punta del mundo a librar una guerra contra un enemigo, hasta entonces, desconocido, como lo hizo esta. Una obra maestra irrepetible.
Desconocida para muchos, Stalingrado es el relato más veraz del sitio y el combate en la ciudad rusa. Siguiendo la historia a través de múltiples puntos de vista, el film de Joseph Vilsmaier es crudo, realista y complejo. Vilsmaier, director alemán hasta las trancas, confecciona una potente película que relata, con minuciosidad, las penurias que vivieron las tropas nazis en su combate contra el poderoso ejército rojo.
Por costumbre hemos visto una y mil veces a los nazis retratados desde un prisma ajeno, casi siempre por los estadounidenses y sus grandes producciones de Hollywood. Sin embargo, en 2004 desde la misma Alemania salió a la luz El hundimiento, un retrato de gran rigor histórico sobre los últimos momentos de Hitler con vida -acertadísimo Bruno Ganz en su interpretación-. Un acercamiento humano, casi documentalista, a la figura de este tirano como nunca se había visto, de una capacidad crítica y valentía que nos deja un profundo poso de reflexión moral.
El puente sobre el río Kwai es una de esas películas que trascienden el significado del séptimo arte. Hablamos de una de las obras más laureadas y premiadas por la Academia, contando con un reparto irrepetible y una banda sonora que ha conseguido calar en el imaginario colectivo. Trasladándonos de forma un tanto libre los hechos acaecidos en el río Kwai, el film de David Lean guarda un curioso ejemplo de moralidad y dignidad en su narración, y pese a que fue acusada de racismo por su tratamiento a los nipones -sobre todo a posteriori-, es un clásico que todo el mundo debe ver al menos una vez en su vida.
Apocalypse Now es una de las obras maestras de Francis Ford Coppola y también para muchos la obra maestra del género bélico. Adaptación de la novela de Joseph Conrad titulada El corazón de las tinieblas, la cinta trasladó la época original del relato a la guerra de Vietnam y añadió algunos pasajes de cosecha propia. De complicadísima producción y de espectacularidad supina en algunas de sus escenas, la cinta está trufada de diálogos impresionantes, secuencias únicas, actuaciones históricas -apoteósico Marlon Brando- y una fotografía tan atmosférica como onírica. Es una obra totalmente imprescindible.
Enemigo a las puertas, de Jean-Jacques Annaud, tomó con especial delicadeza la batalla de Stalingrado en el frente soviético, narrándonos un emblemático duelo entre francotiradores entre el ruso Vassili -Jude Law- y el alemán Major König -Ed Harris- con drama romántico de por medio incluido. Sí, la película puede resultar a veces algo ñoña y un tanto torpe, pero su comienzo y duro retrato de las interioridades del ejército comunista le hacen merecedora de un visionado. Jamás se había rodado la defensa de la ciudad con tanto gusto.
Quo vadis, Aida? nos ofrece una cruda y honesta radiografía del genocidio ocurrido en Srebrenica en el que más de 8000 personas musulmanas fueron asesinadas en una zona previamente declarada segura por las Naciones Unidas. Narrada huyendo de la violencia gráfica, sin por ello dejar de ser desgarradora, y siguiendo el punto de vista de una valiente mujer que quiere salvar a los suyos, la cinta logra ser un alegato en contra del odio, el racismo y la intolerancia que ya se ha convertido en una de las grandes joyas europeas recientes.
Lo que comenzó siendo un posible guion para una película de Jungla de cristal -no es broma- acabó convirtiéndose en un relato muy interesante sobre la guerra moderna dirigido por el irregular Antoine Fuqua. Lágrimas del sol tiene en su haber algunos momentos brillantes, si bien no es que sea el epítome bélico, sí relata algunas de las tropelías que vivió África en los años noventa. Matanzas étnicas y religiosas, incertidumbre social y política y momentos crudos en lo que debería ser el paraíso en la tierra. Un film inusual en la carrera de Bruce Willis que se aleja de los convencionalismos del cine de acción.
Envolvente y profundamente conmovedora, en parte gracias al poder de las imágenes capturadas por Cary Fukunaga y por el brutal trabajo de Idris Elba, Beasts of No Nation es una película ejemplar en el género bélico, realizada con mano firme y nada condescendiente para con el espectador, al que no tiene miedo de lanzar directo al barro. Toda una experiencia emocionalmente devastadora que nos enseña algunos de los horribles traumas por los que pasan los más pequeños en las guerras.
