El pasado 22 de enero, Ámsterdam implementó una medida destacada dentro de sus políticas climáticas. Hablamos de la prohibición de la publicidad de carne en el espacio público. Esta norma abarca todo el entorno urbano visible, incluyendo vallas, marquesinas, pantallas digitales y otros soportes en la vía pública, lo que representa un cambio significativo en la gestión de la comunicación comercial en las calles de la ciudad.
Pese a lo drástico de la medida, la prohibición no es total. Los locales comerciales quedan exentos para evitar una regulación “innecesariamente restrictiva”, según el consistorio. Esto significa que los productos cárnicos podrán seguir anunciándose dentro de tiendas, escaparates o espacios privados de venta, pero desaparecerán del paisaje urbano compartido.
La publicidad de carne y productos derivados ha sido prohibida en una capital europea que regula la promoción de alimentos
La medida se extiende más allá de la carne. También se prohíben las campañas de vuelos comerciales, cruceros, combustibles fósiles y vehículos de gasolina, todos ellos sectores con un alto impacto ambiental. El objetivo principal es reducir la normalización del consumo de productos y servicios que generan mayores emisiones y presionan los recursos naturales.
En cuanto a los medios tradicionales como prensa, radio, televisión o plataformas digitales, la publicidad no se ve afectada. Tampoco se limita la comunicación de los comercios alimentarios en su entorno inmediato de venta. La norma, que entró en vigor el 1 de mayo como modificación de la Ordenanza General Municipal (APV), forma parte del compromiso de Ámsterdam con el Plant Based Treaty, una iniciativa internacional que promueve la transición hacia una alimentación basada en productos vegetales. El objetivo a largo plazo de la ciudad es ambicioso, ya que para 2050, al menos el 50% de la dieta de su población quieren que sea vegetal.
Anke Bakker, representante del Partido por los Animales, impulsó la medida junto a GroenLinks (Izquierda Verde), en lo que se trata de un cambio por la tendencia vegana a nivel gubernamental. Argumentó que Ámsterdam no gana nada promoviendo una industria que causa sufrimiento animal y daño al medioambiente. La ONU respalda esta postura: los alimentos de origen animal, especialmente las carnes rojas y los lácteos, generan más emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que las alternativas vegetales requieren menos tierra, agua y energía.
Conviene recordar que Ámsterdam no es la única ciudad neerlandesa con medidas similares. Haarlem aprobó una prohibición en 2021, que entrará en vigor en 2024, y otras ciudades como Utrecht o Bloemendaal la han seguido. Más municipios estudian replicar este modelo.















