El Sol se encuentra, en estos momentos, emitiendo gran cantidad de rayos gamma. Si te has notado un poco raro, la piel se te pone verde (y no eres uno de los malos de la última serie de Marvel), es posible que te estés convirtiendo en Hulk. O puede que no pase nada malo, pero el caso es que nuestra estrella está emitiendo más rayos gamma que nunca desde que se lleva el registro de estos datos.
Las investigaciones anteriores sobre rayos gamma serían erróneas
En el High Altitude Water Cherenkov o HAWC (que se dedica a la detección de partículas de las cascadas usando luz Cherenkov; de ahí su nombre) se han pasado 9 años, desde su creación, comprobando algo que va más allá de los fenómenos observables en el cielo. En este caso, han estado comprobando las emisiones de rayos gamma del Sol, y la Universidad del Estado de Michigan se ha pasado seis años comprobando los datos, como han revelado en un estudio publicado en Physical Review Letters.
"El Sol es más fascinante de lo que creíamos", afirma el investigador de postdoctorado Mehr Un Nisa. "Creíamos conocer la estrella, pero está claro que no es el caso". El investigador expresaba después que todos estaban sorprendidos con los resultados, ya que son las mayores emisiones de rayos gamma jamás detectadas.
Si bien el telescopio Fermi de la NASA vio que el Sol emitía siete veces más rayos gamma de lo que se creía posible, la nueva investigación sostiene la teoría de que los datos eran erróneos debido a las limitaciones del equipo, superadas con el HAWC. La conclusión final es que algunas premisas sobre la emisión de rayos gamma de la estrella estaban erradas o, como poco, eran imprecisas. Tampoco es que sea la primera vez que pasa algo que no debería en el espacio, después de todo.
¿Cómo produce el sol los rayos gamma y qué efecto tienen en las personas?
Aunque hay fenómenos espaciales que desconocemos, no es lo que sucede con la emisión de rayos gamma. En esencia, la inmensa mayoría de los rayos gamma emitidos por el sol se producen cuando éste hace rebotar rayos cósmicos, unas partículas de alta energía creadas en acontecimientos espaciales fortísimos, nivel supernova o la acción de agujeros negros.
Su efecto sobre el ser humano es, en esencia, causar cáncer debido a los altos niveles de radiación. Nada de gigantes verdes. Por suerte, la atmósfera absorbe gran parte de estos rayos en la ionosfera (la misma que Elon Musk habría agujereado), así que evitamos gran parte de los efectos adversos de este fenómeno... al menos por ahora.















