En muchas ocasiones, al realizar una compra en una tienda física o a través de máquinas de autoservicio, los consumidores son solicitados a proporcionar su código postal. Aunque esta práctica se ha vuelto habitual y la mayoría responde sin cuestionar, expertos en ciberseguridad advierten sobre los riesgos asociados a compartir este dato.
La criminóloga María Aperador, especialista en ciberseguridad, explica en un vídeo de TikTok que este dato, aunque parece inofensivo, puede ser utilizado con fines comerciales y de análisis de consumo sin que los clientes sean plenamente conscientes de ello. El código postal, originalmente diseñado para facilitar el servicio postal en España desde 1981, identifica zonas geográficas específicas, permitiendo una distribución eficiente de correspondencia y paquetería.
Solo beneficia a la empresa
Sin embargo, su uso en el ámbito comercial ha derivado en prácticas orientadas al marketing y la recopilación de datos sobre patrones de consumo. Según Aperador, las empresas emplean esta información para optimizar estrategias publicitarias y decidir la apertura de nuevos locales, generando campañas dirigidas basadas en la concentración de consumidores en determinadas áreas.
A pesar de la aparente inocuidad de proporcionar este dato, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) insisten en que no existe obligación legal de compartir el código postal en una transacción comercial. Más aún, advierten que esta práctica puede exponer a los clientes a recibir publicidad dirigida, spam o incluso a la creación de perfiles de consumo que vulneran su privacidad.
@mariaperadorcriminologia ¿Por qué nunca deberías dar tu código postal al comprar? 📍❌ #ProtegeTuPrivacidad #Ciberseguridad #DatosPersonales #CompraSegura #PrivacidadDigital #EvitaElSpam #ProtecciónDeDatos #SeguridadOnline #AprendeCiberseguridad #NoDesTuCódigoPostal ♬ sonido original - María Aperador
El riesgo aumenta si el código postal se combina con otros datos personales, elevando las posibilidades de fraudes o suplantación de identidad. Para aquellos consumidores que se sientan incómodos al negarse a proporcionar esta información, María Aperador sugiere una alternativa simple pero efectiva: inventar un código postal. “Puedes usar uno de otra comunidad autónoma o uno genérico que no afecte la operación de la tienda”, recomienda la experta.















