Tras más de 40 años, la saga Regreso al futuro sigue siendo un clásico que conquista a todas las generaciones. La trilogía dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Michael J. Fox y Christopher Lloyd mantiene su vigencia gracias a su historia de viajes en el tiempo, un tema que nunca pasa de moda aunque, desde el punto de vista científico, resulta altamente discutible. Para el físico teórico Sean Carroll, “no tiene sentido”.
Sean Carroll sobre ‘Regreso al futuro’: “Desde el punto de vista de la física, es pura tontería”
Viajar al futuro podría ser posible teóricamente, pero hacerlo al pasado es otro asunto: incluso aspectos básicos, como la posición de la Tierra en la época a la que se quiere viajar, convertirían cualquier intento en un desastre cósmico. Más allá de estas complicaciones, Carroll, un experto en mecánica cuántica y cosmología, cuestiona la lógica interna de la saga: aunque es entretenida, los viajes en el tiempo que propone son “una tontería”.
Carroll, que además asesoró a Marvel Studios en Vengadores: Endgame, reconoce que la trilogía funciona perfectamente desde un punto de vista narrativo. "La mayoría de historias de viajes temporales inventan cosas sin un contexto coherente", comenta el científico. "Regreso al futuro es una tontería científicamente, pero funciona narrativamente", confirma. Según él, la película pone a prueba la credulidad del espectador en múltiples niveles.
El físico ilustra su crítica con el ejemplo más icónico: la fotografía de Marty McFly, donde sus familiares empiezan a desaparecer tras alterar el pasado. "Esto no tiene sentido. Si Marty cambia el pasado para que sus padres no tengan hijos, ¿de dónde viene él y por qué existía la foto? Nada encaja. Si intentas racionalizarlo, te vuelves loco", afirma Carroll.
Para el experto, tampoco hay claridad sobre las implicaciones morales de alterar la historia. Señala el clásico dilema de "¿y si mataras a Hitler de bebé?". "Sabemos lo que hizo de adulto, pero ¿matar a un bebé es moralmente correcto? Es como un ‘precrimen’ aplicado al pasado. Y más allá de la moral, ¿qué significa realmente viajar atrás y cambiar algo así?", concluye Carroll.
Regreso al futuro, a pesar de su genialidad narrativa y su encanto atemporal, sigue siendo, desde un punto de vista puramente físico, un ejercicio de fantasía. Pero como ocurre en el cine, precisamente es esa libertad creativa la que la convierte en un referente cultural. La ciencia y la ficción chocan, pero la película demuestra que, a veces, el entretenimiento y la fascinación pueden superar cualquier rigor teórico.















