Si alguna vez has sentido una pequeña chispa al tocar a otra persona o al rozar una manilla metálica, no estás solo. Lejos de tratarse de algo esotérico o peligroso, este fenómeno tiene nombre propio: electricidad estática. Se trata de un desequilibrio de cargas eléctricas que se acumula en el cuerpo humano y se libera de golpe al entrar en contacto con un conductor, generando una sensación de cosquilleo o pinchazo que puede resultar tan molesta como inesperada.
Lo curioso es que esta electricidad no proviene del roce, como muchos creen, sino del intercambio de electrones entre dos materiales distintos al entrar en contacto y luego separarse. La fricción entre suelas de goma y alfombras sintéticas, o entre nuestra ropa y la piel, genera este desequilibrio. Así, una persona puede acumular carga durante minutos o incluso horas hasta que, al tocar algo metálico —o a otro ser humano—, la electricidad busca un camino para equilibrarse.
La culpa es del aire seco… y del poliéster
Los científicos coinciden en que el aire seco del invierno intensifica este fenómeno. La humedad ambiental actúa como un disipador natural de carga, pero cuando los niveles de agua en el aire descienden —especialmente en interiores con calefacción—, esa electricidad estática permanece adherida al cuerpo durante más tiempo. A esto se suma el tipo de ropa que usamos en invierno: prendas sintéticas como lana o poliéster, muy comunes en estas fechas, favorecen aún más la acumulación de electrones.
Cuando finalmente se produce la descarga, se genera un pequeño “arco eléctrico”: una chispa visible que ioniza el aire circundante, calienta una diminuta fracción de ese espacio y produce un chasquido apenas audible. Lo que sentimos en la piel es la activación de las terminaciones nerviosas por este microimpulso eléctrico, que aunque puede superar los 1.000 voltios, contiene una energía tan baja —del orden de los milijulios— que no supone ningún riesgo, ni siquiera para personas con marcapasos, según estudios consultados por medios científicos como Scientific American o el Instituto de Física de la Universidad de Illinois.
Cómo evitar la chispa si te resulta incómoda
Aunque es inofensiva, hay quienes desean evitar la molestia. Algunas soluciones caseras incluyen elevar la humedad ambiental con un humidificador o con recipientes de agua cerca de radiadores. También se recomienda priorizar tejidos naturales como el algodón y evitar caminar con calcetines sintéticos sobre alfombras. Otra técnica eficaz es tocar previamente un objeto metálico con una llave o con el nudillo antes de usar la palma, reduciendo así la intensidad de la descarga.















