Como cada año, el Informe Mundial sobre la Felicidad 2026 ha sido publicado, y las noticias para España no son nada alentadoras. Finlandia mantiene su corona por noveno año consecutivo, mientras nuestro país sigue en caída libre, situándose en el puesto 41 y alejándose de los primeros puestos que alcanzó hace apenas unos años.
España se hunde mientras Finlandia vuelve a liderar el ranking mundial de la felicidad
El estudio, respaldado por la ONU y elaborado por investigadores de la Universidad de Oxford, analiza 147 países. Para confeccionar la clasificación no se limita al PIB per cápita, sino que evalúa factores tangibles en la vida diaria: el apoyo social, la libertad para tomar decisiones, la esperanza de vida saludable y la percepción de corrupción entre los ciudadanos.
En 2026, España retrocede tres posiciones respecto al año pasado, quedando en el puesto 41. La caída es notable si se recuerda que en 2021 ocupábamos el 27, y aún más si se compara con nuestro récord histórico de 2012, cuando alcanzamos la posición 22.
En la cima del ranking, Finlandia sigue siendo el país más feliz del mundo, seguida de Islandia y Dinamarca. La gran sorpresa de este año llega desde Centroamérica: Costa Rica irrumpe en el cuarto puesto, logrando el mejor resultado histórico de un país latinoamericano en este informe.
En el extremo opuesto, Afganistán repite como el país más triste del mundo, ocupando el último puesto de forma continua desde 2020. Otro dato curioso: por segundo año consecutivo, ningún país de habla inglesa -como Estados Unidos, Canadá, Australia o Reino Unido- se cuela entre los diez primeros.
El informe también deja un retrato inquietante de los países desarrollados: en general, Occidente es menos feliz que hace una década, y los más afectados son los jóvenes. Los datos muestran un aumento de la tristeza y las emociones negativas entre los jóvenes de Norteamérica y Europa occidental. Los expertos señalan un culpable claro: el tiempo excesivo frente a las redes sociales. Las cifras confirman que a más horas de pantalla, menor satisfacción con la vida real.















