Remedios Sánchez acabó con la vida de tres ancianas en Cataluña. Fue condenada a 144 años de prisión, pero durante un permiso penitenciario volvió a matar, esta vez a una mujer de 91 años en La Coruña. La prensa la apodó ‘la Matayayas’. No, ella no protagoniza Noche y día, pero la serie catalana también tiene su propio Mataviejas como antagonista: un asesino que acecha entre la ciudad y sus sombras.
Producida por TV3 y disponible en Netflix, la primera temporada sigue a Sara Grau (Clara Segura), médica forense que se debate entre el deseo de ser madre y su relación con Lluís (Pablo Derqui). Al mismo tiempo, mantiene un romance con un hombre misterioso y peligroso. La línea entre su vida personal y profesional se desdibuja cuando, en plena autopsia, descubre que el cadáver de una víctima tiene el mismo tatuaje que su amante. Pronto, otra anciana aparece asesinada, y las piezas del rompecabezas comienzan a encajar.
Rápidamente, la historia revela que hay un asesino en serie suelto por la ciudad condal. Pero no es el único que siembra el miedo. Mientras la investigación policial avanza, Noche y día juega con la luz y la oscuridad de sus protagonistas: Sara se involucra cada vez más en la investigación y, al mismo tiempo, se enfrenta a la terrible verdad sobre su amante.
Rodada casi íntegramente en catalán, la serie tiene una segunda temporada. Aunque el hilo del asesino se cierra en la primera, la segunda arranca con un caso distinto: el cadáver de un niño asesinado en 1992, conectado con uno de los personajes secundarios de la temporada inicial. Noche y día es intensa, absorbente y está hecha con un gran nivel técnico y actoral. Una buena opción para disfrutar de un maratón del fin de semana.
