La Unión Europea ha empezado a prepararse para un escenario incómodo: que el verano llegue con aeropuertos llenos, billetes vendidos y menos queroseno del necesario para sostener toda la programación aérea. La presión sobre el combustible de aviación se ha convertido en una de las grandes preocupaciones del sector, especialmente después de la caída de suministros procedentes de Oriente Próximo.
La Agencia Internacional de la Energía ha pedido a Europa que acelere la compra de fuel para aviones si quiere evitar tensiones graves durante la temporada alta. Según Cinco Días, los envíos desde Oriente Próximo hacia Europa se desplomaron de 330.000 a 60.000 barriles diarios entre marzo y abril, mientras los inventarios en el eje Ámsterdam-Rotterdam-Amberes quedaron en mínimos de cinco años.
Europa se prepara para un verano con menos queroseno
El problema no es solo de precio. El queroseno se ha encarecido con fuerza por las tensiones geopolíticas, pero la amenaza más delicada es la disponibilidad física del combustible en determinados aeropuertos. Si no hay suficiente producto, las aerolíneas tienen que recortar rutas, ajustar frecuencias, cargar más combustible en otros destinos o reorganizar operaciones con muy poco margen.
En ese contexto, Bruselas prepara fórmulas para aclarar cómo deben aplicarse las normas europeas si se produce una perturbación real del suministro. El objetivo es evitar una cascada desordenada de cancelaciones y establecer criterios para repartir mejor el combustible disponible, coordinar a aeropuertos y aerolíneas y proteger a los pasajeros cuando los recortes sean inevitables.
Los pasajeros mantienen sus derechos ante las cancelaciones
El debate también afecta a los derechos del consumidor. Si una aerolínea cancela un vuelo, el pasajero conserva el derecho al reembolso o a una ruta alternativa, aunque las compensaciones económicas dependen de si la compañía puede demostrar que la causa escapa a su control. La crisis del queroseno puede abrir una batalla legal sobre dónde termina la fuerza mayor y dónde empieza la mala planificación empresarial.















