Paris Jackson ha vuelto a marcar distancias con Michael, el biopic sobre su padre, y lo ha hecho con una crítica bastante más dura que un simple desmarque familiar. La hija del cantante sostiene que la película no le resulta honesta y que, aunque leyó uno de los primeros borradores del guion y trasladó su opinión, sus observaciones no fueron incorporadas. Esa es la base de una postura que arrastra desde 2025, cuando ya dejó claro públicamente que no había tenido participación real en el proyecto.
El choque no nace solo de una cuestión de sensibilidad personal, sino también del enfoque narrativo de la película. Colman Domingo, que interpreta a Joseph Jackson, ha defendido estos días que el filme se centra en el ascenso de Michael desde los años sesenta hasta 1988 y que no entra en las controversias posteriores. Nia Long ha respaldado esa idea, insistiendo en que la historia está contada desde la perspectiva del propio artista. Esa delimitación temporal ayuda a entender por qué Paris considera que el resultado puede vender una visión demasiado filtrada de su padre.
"Leí uno de los primeros borradores del guion y di mi opinión sobre lo que me parecía, que es deshonesto, y no me cuadraba, y como no lo corrigieron, seguí adelante… No es asunto mío", explicó. "Una de las principales razones por las que no he dicho nada hasta ahora es porque sé que a muchos les va a gustar, ya que la película complace a un sector muy específico del fandom de mi padre que todavía viven en la fantasía", añadió.
Un biopic cuestionado desde dentro
Además, el biopic ha llegado a los cines rodeado de un problema de producción muy serio. Diversos medios estadounidenses han informado de que el proyecto tuvo que reescribir y remontar una parte importante de su tramo final después de descubrirse restricciones legales ligadas a un acuerdo previo con la familia de Jordan Chandler. Según esas informaciones, escenas ya rodadas relacionadas con las acusaciones de abuso quedaron fuera y el filme tuvo que reconfigurarse, algo que explica por qué su relato termina antes de entrar en los años noventa y deja abierta una segunda parte.
"Lo que pasa con estas películas biográficas es que… Al final es Hollywood. Es un mundo de fantasía, no es real. Pero te lo venden como si fuera real", continúa Paris en redes sociales.
En ese contexto, las palabras de Paris Jackson suenan menos a una pataleta aislada y más a una enmienda frontal a la legitimidad del proyecto. Ya en septiembre de 2025 desmintió a Colman Domingo cuando él sugirió que ella había sido “muy útil” en el proceso, y respondió que había tenido “0% de implicación”. También dejó escrito entonces que la película complacería a una parte muy concreta del fandom de Michael Jackson, una que, a su juicio, sigue instalada en una visión fantasiosa del personaje.
La disputa sobre el legado sigue abierta
La tensión se ha mantenido incluso este año. En marzo de 2026, Deadline y otros medios recogieron nuevas objeciones de Paris al manejo del legado de su padre y al papel del entorno que controla la herencia, incluido John Branca. Mientras tanto, otras ramas de la familia Jackson han cerrado filas con la película y con Jaafar Jackson, que interpreta a Michael, lo que ha acentuado la idea de que el biopic no solo divide a la crítica, sino también al propio ecosistema familiar que rodea al cantante.















