El rodaje de la nueva serie de Harry Potter se ha encontrado con un problema poco mágico, pero muy propio de una producción gigantesca: la desaparición de objetos del set. Según varios medios británicos, Warner Bros. ha reforzado la seguridad en los estudios Leavesden después de que se detectaran robos de material de utilería durante la grabación de escenas vinculadas a Hogwarts. Entre los objetos desaparecidos figuran varitas, libros de hechizos, calabazas, comida falsa e incluso elementos ligados a las escobas.
La medida más llamativa ha sido instalar microchips en parte del atrezzo para controlar su movimiento e inventariarlo a diario. Los avisos colocados en el set recuerdan al equipo que ningún objeto puede salir de su zona sin autorización del departamento de utilería. No es solo una cuestión de orden interno: en una franquicia como Harry Potter, cualquier pieza usada en rodaje puede convertirse en un artículo de coleccionismo de enorme valor.
Microchips para proteger la magia de Hogwarts
La situación se habría producido durante el rodaje de una secuencia del banquete de Halloween en el nuevo Gran Comedor de Hogwarts, construido para esta adaptación televisiva. Con cientos de personas entrando y saliendo del set, entre técnicos, figuración, actores y personal de producción, identificar al responsable no resulta sencillo. Por ahora no se ha señalado oficialmente a nadie, aunque las advertencias internas dejan claro que quien sea sorprendido llevándose material podría ser expulsado de la producción.
El episodio también revela la escala del proyecto. La serie de HBO quiere adaptar los libros de J. K. Rowling con más tiempo que las películas originales y su primera temporada estará centrada en Harry Potter y la piedra filosofal. El nuevo reparto principal está encabezado por Dominic McLaughlin como Harry, Arabella Stanton como Hermione Granger y Alastair Stout como Ron Weasley, tres nombres que cargan con el desafío de relanzar una de las sagas más reconocibles del cine fantástico reciente.
Leavesden vuelve a ser territorio sagrado para los fans
Leavesden no es un lugar cualquiera para los fans. Allí se rodaron las películas originales y allí vuelve ahora la franquicia para una versión que busca recuperar el asombro de Hogwarts desde otro formato. Ese mismo valor sentimental explica por qué una varita, una escoba o un libro de hechizos pueden parecer simples objetos de decorado para el equipo, pero auténticas reliquias para el mercado fan. La producción, además, estaría vigilando plataformas como eBay por si algún material robado aparece a la venta.
La anécdota de los microchips tiene algo de comedia involuntaria, casi como si Mundungus Fletcher se hubiera colado antes de tiempo en el rodaje, pero también subraya una realidad menos divertida: en una producción de este tamaño, hasta la magia necesita inventario, vigilancia y protocolos.















