Mantenerse hidratado es importantísimo, y más cuando llega esta época del año: el verano. Las altas temperaturas hacen que el riesgo de deshidratación aumente, y por ello tenemos que tener siempre una botella de agua, a poder ser fresca, al lado. Y eso si estamos quietos en casa, porque si hacemos deporte es obligatorio llevar algo de agua encima para poder recuperarse y saciar nuestra sed. Pero bien es cierto que, a veces, apetece beber algo que no sea agua. A nadie le amarga un dulce y por ello el cuerpo pide alternativas para poder ir alternando líquidos. Sin embargo, no es sencillo encontrar bebidas que puedan ser, sólo en parte, tan saludables como el agua. Pero lo mejor de todo es que existen dos alternativas que seguro que tenías por casa y quizá no habías contemplado: el café y el té.
Aunque la respuesta pueda gustar a los amantes de este tipo de bebidas, ¡mucho cuidado! No se pueden consumir en exceso porque entonces pasarían a ser perjudiciales para la salud. Ya sabéis: no hay que tomar nada en exceso. Un estudio reciente de Harvard ha dado con la clave y ha desvelado cuál debería ser el consumo, por ejemplo, que deberíamos hacer de café de forma diaria para aprovecharnos de sus beneficios, como la reducción de riesgo a varias enfermedades crónicas o sus propiedades antioxidantes.
"De hecho, el consumo de 3 a 5 tazas estándar de café al día se ha asociado consistentemente con un riesgo reducido de varias enfermedades crónicas. Sin embargo, algunas personas pueden no tolerar cantidades más altas de cafeína debido a los síntomas de nerviosismo, ansiedad e insomnio", dice el estudio en cuestión.
En cuanto al té, se destaca lo siguiente: "La investigación observacional ha encontrado que el consumo de té de 2 a 3 tazas diarias está asociado con un riesgo reducido de muerte prematura, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2". Ahora bien, hay que andarse con cuidado: "Puede haber un mayor riesgo de cáncer de esófago y estómago por beber té demasiado caliente". Ambas bebidas proporcionan beneficios saludables para el organismo, pero jamás pueden ser sustitutivos del agua ni consumirse en las mismas cantidades que esta. Son un complemento que, en su medida, no van nada mal.
