El nuevo sistema de entrada y salida de la Unión Europea ya está dejando escenas de tensión en varios aeropuertos del continente. El Entry/Exit System (EES), que pasó a ser plenamente operativo el 10 de abril de 2026 tras una implantación progresiva iniciada en octubre de 2025, obliga a los viajeros extracomunitarios de corta estancia a registrar imagen facial, huellas dactilares y datos del pasaporte en el primer acceso al espacio Schengen. Sobre el papel, debía agilizar controles y sustituir los sellos manuales; en la práctica, su estreno completo ha coincidido con colas largas, vuelos perdidos y una fuerte protesta del sector aeroportuario.
Los problemas se han notado especialmente en momentos punta. La BBC recogió el caso de más de 100 pasajeros que perdieron un vuelo de easyJet entre Milán y Manchester tras quedar atrapados en los controles fronterizos, mientras otros medios europeos han informado de esperas de hasta tres horas en varios aeropuertos desde la entrada en vigor total del sistema. La situación ha sido lo bastante visible como para que aeropuertos y aerolíneas hablen ya abiertamente de un arranque caótico.
Aeropuertos y Bruselas chocan por el arranque
El choque entre instituciones y sector es ahora evidente. ACI Europe, la gran patronal aeroportuaria, advirtió antes de la activación total de que el despliegue del EES en plena temporada de Semana Santa y a las puertas del verano iba a generar una presión operativa muy difícil de absorber. Tras los primeros incidentes, tanto ACI como Airlines for Europe han pedido incluso mecanismos de suspensión parcial o total del sistema allí donde la congestión se vuelva inmanejable, al menos hasta que pase el pico estival.
Bruselas, de momento, mantiene un tono bastante más tranquilo. La Comisión Europea sostiene que el EES está funcionando correctamente en la inmensa mayoría de los pasos fronterizos y recuerda que corresponde a cada Estado miembro garantizar la aplicación material del sistema sobre el terreno. En otras palabras, la UE defiende la arquitectura tecnológica del EES, pero desplaza a los países la responsabilidad de reforzar personal, dispositivos y organización para evitar embudos en los controles.
Lo que cambia para los viajeros este verano
También conviene afinar algunos datos que están circulando. El EES no “entró en vigor el pasado viernes” desde cero, sino que completó el 10 de abril una fase de despliegue gradual de 180 días iniciada en octubre de 2025.
Además, se aplica en 29 países europeos que usan el sistema, no exactamente en “25 de los 27 Estados miembros” sin más, porque incluye también a Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, mientras Irlanda y Chipre quedan fuera de Schengen y no participan en este mecanismo. La gran incógnita ahora es si estas colas son el peaje inicial de un cambio tecnológico o el síntoma de un problema mucho más profundo antes del verano.















