Lionsgate quiere repetir la jugada con Fall, aquel thriller de supervivencia que convirtió una simple torre en una pesadilla física para el espectador y que, además, logró algo nada menor: entusiasmar a Stephen King, que llegó a escribir en 2022 que ojalá hubiera firmado él mismo la historia. Ahora la secuela ya ha empezado a asomar y el estudio ha movido ficha con un primer adelanto promocional.
La primera película, dirigida por Scott Mann y protagonizada por Grace Caroline Currey y Virginia Gardner, se estrenó en 2022 y acabó funcionando muy por encima de lo que cabía esperar para una producción tan pequeña. Con un presupuesto cercano a los 3 millones de dólares, terminó superando los 20 millones en taquilla mundial y se convirtió en uno de esos éxitos modestos que Hollywood adora convertir en franquicia.
Un éxito pequeño convertido en franquicia
La continuación ya está en marcha y, según la información adelantada por varios medios estadounidenses, volverá a contar con Scott Mann y Jonathan Frank en el guion. Esta vez, sin embargo, el centro de la historia cambia de manos: el relato se enfocará en Jax, la hermana de Hunter, que quedará atrapada junto a su amiga Luce en una nueva trampa de altura, ahora en Tailandia.
El reparto principal de Fall 2 estará encabezado por Harriet Slater y Arsema Thomas, a las que acompañará Tom Brittney. La película mantiene así el gancho esencial de la original —la supervivencia extrema en un lugar imposible—, pero cambia de escenario para no limitarse a repetir exactamente la misma fórmula de la torre oxidada que hizo sufrir a medio internet hace unos años.
Una nueva trampa de altura en Tailandia
Lo interesante del movimiento es que Lionsgate no está vendiendo solo una secuela más, sino la continuidad de una marca que encontró algo muy concreto: terror sin monstruos, construido a base de vértigo, aislamiento y desesperación física. Eso fue justo lo que hizo que Fall conectara tan bien con el público y que incluso Stephen King la señalara como una de esas premisas de suspense que funcionan por pura crueldad de concepto.ç















