Irlanda ha puesto sobre la mesa un plan que combina ambición y pragmatismo, y que, a la postre, se suma a otras de sus iniciativas laborales: hasta 70.000 euros para quienes se atrevan a transformar una casa o edificio vacío en su residencia permanente o en un alquiler activo en alguna de las 30 islas escogidas. Sí, hay letra pequeña, pero no tanto como parece en un principio.
La apuesta del país europeo no es menor: se trata de devolver vida a territorios aislados, dentro de la política bautizada como “Nuestras Islas Vivas”, cuyo objetivo es reforzar comunidades sostenibles y garantizar que estas joyas costeras sigan latiendo durante décadas.
El país cerca de España que ofrece hasta 70.000 € por mudarte a una de sus 30 islas y revitalizar el turismo
No se trata de cualquier isla: hablamos de 30 territorios desconectados por puentes, cortados por las mareas y alejados del bullicio continental. Quien decida mudarse a estos lugares remotos podrá acceder a un incentivo económico considerable, pero condicionado a que la inversión revierta en la vivienda.
Para acceder al plan, es necesario adquirir o alquilar un edificio levantado antes de 2007 que haya estado vacío al menos dos años. El dinero no se entrega para caprichos ni como sueldo. Las autoridades dejan muy claro en la oferta que debe destinarse a obras serias, como mejorar la estructura, instalar aislamiento y redecorar los espacios. La subvención arranca en 50.000 euros, y si los trabajos superan esa cifra, se pueden sumar otros 20.000 siempre que se demuestre que la propiedad estuvo abandonada por riesgos estructurales.
Irlanda no está sola en esta carrera por repoblar y revitalizar sus rincones olvidados. Europa observa con atención: en Cerdeña, por ejemplo, se ofrecen hasta 15.000 euros a quienes se instalen en aldeas de menos de 3000 habitantes, y programas similares contemplan ayudas familiares de hasta 600 euros mensuales por el primer hijo y 400 por los siguientes hasta los cinco años.
Además, quien quiera emprender en estas islas -una panadería, un taller o cualquier pequeño negocio- puede recibir hasta 20.000 euros adicionales. La idea es clara: repoblar no solo con habitantes, sino con vida económica y social que haga que estas comunidades vuelvan a brillar. Irlanda, en los últimos diez años, ha convertido un desafío demográfico en una oportunidad tangible. La pregunta no es si merece la pena mudarse a una isla remota, sino si estás dispuesto a ser parte del experimento que podría redefinir la vida en las costas irlandesas.















