El mundo de las ccriptomonedas vuelve a tambalearse tras el mayor robo digital registrado hasta la fecha. Bybit, una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más importantes del mundo, sufrió la semana pasada un devastador ataque cibernético en el que fueron sustraídos 1.500 millones de dólares en Ethereum (ETH).
Este histórico atraco, que supera incluso a los notorios robos de Mt. Gox en 2014 y Ronin Bridge en 2022, ha dejado al sector en estado de alerta y ha reavivado los debates sobre la seguridad en los mercados de criptomonedas. El hackeo ocurrió durante una transferencia rutinaria de fondos desde una cartera “fría” —desconectada de Internet para mayor seguridad— a una cartera “caliente”, utilizada para transacciones diarias. Fue en ese preciso momento cuando los atacantes vulneraron los sistemas de seguridad de Bybit y lograron desviar los activos a una dirección desconocida.
Un ataque masivo a un monedero
Según los primeros informes, el grupo Lazarus, vinculado al gobierno de Corea del Norte y conocido por sus sofisticados ciberataques, estaría detrás de este monumental golpe, aunque las investigaciones aún están en curso. Ante el pánico desatado entre los usuarios, el CEO de Bybit, Ben Zhou, trató de calmar las aguas asegurando que la plataforma es solvente y que todos los activos de los clientes están respaldados en una proporción de uno a uno.
Zhou también confirmó que, aunque los fondos robados no se recuperen, Bybit cubrirá las pérdidas utilizando sus propios recursos o recurriendo a préstamos de socios financieros. Sin embargo, el daño reputacional ya estaba hecho: más de 350.000 clientes solicitaron la retirada de sus fondos en las horas posteriores al ataque, generando colapsos y demoras en el sistema.
En un intento desesperado por recuperar los fondos, Bybit ha hecho un llamamiento a los mejores expertos en ciberseguridad y análisis de blockchain, ofreciendo hasta un 10% de recompensa sobre la cantidad recuperada, lo que podría traducirse en hasta 140 millones de dólares. A pesar del incentivo, la complejidad del ataque y la experiencia del presunto grupo atacante dificultan la recuperación de los fondos, dejando en evidencia las vulnerabilidades persistentes en el ecosistema cripto.
Este hackeo llega en un momento delicado para las criptomonedas, que parecían estar recuperando la confianza de los inversores tras meses de relativa estabilidad. Sin embargo, eventos como este, sumados a escándalos recientes relacionados con memecoins vinculadas a figuras políticas como Donald Trump y Javier Milei, vuelven a sembrar la desconfianza y refuerzan las advertencias sobre los riesgos de invertir en activos digitales.















