La comunidad de inteligencia de Estados Unidos ha publicado su Evaluación Anual de Amenazas 2025, revelando una nueva jerarquía de riesgos bajo la administración Trump. En un giro llamativo, los cárteles del narcotráfico han sido elevados al primer puesto en la lista de peligros para la seguridad nacional, por delante incluso de potencias como China o Rusia.
El enemigo público número uno es culpable de la crisis del fentanilo, según EEUU
La razón principal: su papel protagonista en la crisis del fentanilo, que causó más de 52.000 muertes en solo un año, según el informe, y su vínculo con la entrada de millones de migrantes indocumentados a través de la frontera sur.
Como respuesta, el presidente Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva sin precedentes que cataloga a ciertos cárteles mexicanos como “organizaciones terroristas extranjeras”. Esta designación abre la puerta a medidas más agresivas, como sanciones financieras, aranceles dirigidos e incluso intervenciones transfronterizas. Expertos en seguridad nacional, como los del Center for Strategic and International Studies, advierten que estas decisiones podrían redefinir la política antinarcóticos de EE. UU. en la próxima década, integrando narcotráfico y terrorismo en una sola estrategia de contención.
China sigue estando en la lista aunque no es prioridad
China, no obstante, sigue siendo la amenaza geopolítica más amplia y compleja. El informe menciona al país 103 veces, describiéndolo como el principal rival estratégico a largo plazo. La combinación de aumento del gasto militar, expansión en el espacio y ambiciones industriales globales ha llevado al aparato de inteligencia estadounidense a recalibrar su enfoque en torno al gigante asiático. Pekín no solo está desafiando el liderazgo tecnológico de Estados Unidos, sino también su capacidad para influir en regiones clave como el Indo-Pacífico y el Ártico.
Rusia, por su parte, aparece en el informe con un matiz menos hostil de lo habitual. Aunque sigue siendo un adversario, los analistas destacan la capacidad del Kremlin para resistir las sanciones occidentales y mantener su estabilidad interna. En palabras del propio informe, Vladimir Putin está dispuesto a asumir “un precio muy alto” por mantener su pulso estratégico con Washington. No obstante, se alerta del riesgo de una escalada en Ucrania, con escenarios que van desde el uso limitado de armas nucleares hasta un debilitamiento estructural de la OTAN.















