Han pasado más de dos décadas desde que Friends emitiera su último capítulo, pero la serie sigue siendo objeto de análisis, revisiones y maratones por parte de sus millones de seguidores. Emitida entre 1994 y 2004, esta comedia se ha consolidado como uno de los grandes clásicos televisivos, pero ni siquiera su estatus legendario la libra del escrutinio.
Uno de los aspectos que más llama la atención a los fans más minuciosos es la cantidad de errores argumentales relacionados con la memoria de sus personajes: olvidos, incongruencias e incluso contradicciones flagrantes entre episodios.
Chandler y Rachel ya se conocían o no
Uno de los ejemplos más notorios tiene que ver con Chandler y Rachel. Aunque en el primer episodio de la serie parecen conocerse por primera vez, varios flashbacks revelan que ya se habían encontrado anteriormente en varias ocasiones. En un episodio de la tercera temporada, se muestra cómo Chandler intenta ligar con Rachel en una fiesta que tuvo lugar antes de los eventos de la serie. Más adelante, en la quinta temporada, descubrimos que ambos coincidieron en dos cenas de Acción de Gracias en casa de los Geller, e incluso en otro recuerdo posterior… ¡llegaron a besarse! La pregunta se impone: ¿cómo es posible que ninguno de los dos recuerde haberse conocido?
El caso de Chandler no termina ahí. También parece haber olvidado detalles clave del pasado de Monica. En el famoso vídeo del baile de graduación, Chandler reacciona con sorpresa al ver a una joven Monica con sobrepeso, a pesar de que, según episodios anteriores, ya había convivido con esa versión de su amiga en las cenas familiares de años anteriores. Este tipo de fallos refuerzan la sensación de que los guionistas priorizaron la comedia del momento sobre la coherencia a largo plazo.
Licencias creativas o fallos de continuidad
Estos errores de continuidad, si bien no afectan de forma drástica al desarrollo general de la serie, han generado múltiples debates en foros y redes sociales. Algunos fans los excusan como licencias creativas propias de una sitcom episódica, mientras que otros los utilizan como prueba de que incluso las mejores producciones no están exentas de descuidos narrativos. Lo cierto es que, en una era en la que los espectadores pueden revisar episodios uno tras otro, sin las semanas de espera que había entre emisiones originales, estos deslices se vuelven más evidentes que nunca.
Sus errores no han hecho más que alimentar el fenómeno fan, convirtiéndose en una excusa perfecta para volver a ver la serie con lupa. Porque si algo está claro es que, incluso con sus lapsus de memoria, los seis amigos de Manhattan siguen dejando huella generación tras generación.















