Christian Bale lleva décadas siendo uno de los intérpretes más camaleónicos de Hollywood. El actor británico ha construido una carrera marcada por transformaciones físicas extremas y personajes difíciles de olvidar, desde el perturbador Patrick Bateman de American Psycho hasta el inquietante protagonista de El maquinista. También fue el rostro de Bruce Wayne en la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan -Batman Begins, El caballero oscuro y El caballero oscuro: La leyenda renace- además de participar en títulos como The Fighter o La gran estafa americana.
Ahora vuelve a la gran pantalla con The Bride!, la nueva reinterpretación del mito de Frankenstein dirigida por Maggie Gyllenhaal, donde Bale se pone en la piel de la legendaria criatura. Con motivo del estreno, que ha sido un fracaso estrepitoso, el actor ha reflexionado sobre su peculiar manera de afrontar el trabajo interpretativo, una filosofía que él mismo define con ironía.
En declaraciones concedidas a Variety hace algún tiempo, Bale se mostró sorprendentemente autocrítico: "No tengo ningún plan. Soy un completo idiota", admitía con humor al describir su método.
Christian Bale confiesa: “Me convierto en un auténtico idiota en cada película, sin planes ni estrategias”
Durante años, Bale ha sido conocido por su intensidad en los rodajes. Muchos todavía recuerdan el incidente ocurrido durante la filmación de Terminator Salvation, cuando protagonizó una acalorada discusión en el set, un momento que el propio actor ha reconocido lamentar. Con el paso del tiempo su actitud parece haberse suavizado. El intérprete asegura que su forma de trabajar sigue siendo muy particular, aunque en realidad responde a un motivo bastante simple: evitar que el ambiente del rodaje le haga perder la concentración o la seriedad.
"Suelo quedarme en el personaje entre toma y toma y mantenerme bastante serio", explicaba. "Pero hay una razón. Soy probablemente uno de los peores cadáveres en un rodaje". La expresión, habitual en el mundo del cine, se refiere a aquellos actores incapaces de contener la risa en plena escena. Bale reconoce que, si rompe la concentración, el resultado es inevitable. "Empiezas a reírte y no puedes parar. Si salgo de la escena y la observo con distancia, todo me parece divertidísimo", indica.
Lejos de la imagen del actor metódico y severo que a menudo se le atribuye, Bale insiste en que disfruta enormemente de su profesión. Para él, la interpretación no deja de ser un juego serio. "Mi trabajo me parece muy divertido. Actuar es algo bastante entretenido para un hombre adulto", comentaba entre risas. Aun así, reconoce que su método dista mucho de ser académico. De hecho, insiste en que no sigue una estrategia concreta: ni un sistema rígido ni un plan cuidadosamente calculado. "No tengo pistas, ni una estrategia ni un gran plan", resumía.
Pese a su carácter reservado y su tendencia a evitar el foco mediático, Bale también admite que la promoción forma parte inevitable del oficio. Para él, hablar de una película es una forma de respeto hacia todo el equipo que la ha hecho posible. "Quiero que la gente vea una película de la que estoy orgulloso. Siento una responsabilidad hacia los directores y los compañeros que han trabajado al máximo en el proyecto", puntualiza.
The Bride!, protagonizada por Bale junto a Jessie Buckley y dirigida por Maggie Gyllenhaal, ya puede verse en los cines.















