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Alarma y preocupación por Corea del Norte: Kim Jong-un revela su arma nuclear estratégica más poderosa capaz de alcanzar EE.UU.

Con el Hwasong-20 ya sobre el asfalto y bajo los focos, la pregunta no es si Corea del Norte quiere una disuasión más creíble, sino cuán cerca está de conseguirla.
Alarma y preocupación por Corea del Norte: Kim Jong-un revela su arma nuclear estratégica más poderosa capaz de alcanzar EE.UU.
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Actualizado: 11:00 19/10/2025
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Corea del Norte convirtió el 80º aniversario del Partido de los Trabajadores en un escaparate de fuerza militar. En la Plaza Kim Il-sung de Pyongyang, Kim Jong-un presidió un desfile nocturno que mostró por primera vez el Hwasong-20, un misil balístico intercontinental que la propaganda calificó como “el sistema de armas nucleares estratégicas más poderoso” del país.

A pocos metros del líder norcoreano, el primer ministro chino, Li Qiang, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, y el secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Tô Lâm, subrayaron con su presencia la sintonía de Pyongyang con Pekín y Moscú en pleno reacomodo geopolítico en Asia-Pacífico.

Más allá de la puesta en escena —columnas de TEL, lanzadores de drones y vectores de distinto alcance desfilando bajo la lluvia—, el detalle que escaló el interés de analistas fue el vehículo transportador-erector-lanzador del Hwasong-20. Su diseño difiere del mostrado con el Hwasong-19 en 2024: pasa de brazos laterales a un mecanismo central de erección y adopta una tapa de tubo romo en lugar de apuntada, cambios que expertos surcoreanos interpretan como señal de ambiciones MIRV (capacidad para múltiples cabezas) y, quizá, de influencia de ingeniería rusa. Hasta qué punto hay transferencia efectiva es objeto de debate, pero el jefe del Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur, Jin Yong-sung, dijo en sede parlamentaria ver una “posibilidad suficiente” de asistencia de Moscú en el desarrollo del nuevo ICBM.

Diseño del TEL y lectura estratégica

El desfile llegó con retórica a juego. Kim elogió a un “ejército invencible” y aludió a “campos de batalla extranjeros”, un guiño al vínculo con la guerra de Ucrania que Moscú explota con creciente transparencia. Aunque Pyongyang sigue bajo sanciones de la ONU, la cooperación militar con Rusia —de munición y misiles a personal— ha dado pasos visibles desde 2024. Kiev y Seúl han documentado la presencia de efectivos norcoreanos en tareas de apoyo y combate en el frente de Kursk, con pérdidas confirmadas y una evolución hacia funciones de reconocimiento con drones; el NIS surcoreano llegó a estimar centenares de muertos y miles de bajas entre 2024 y 2025. La imagen de Li y Medvédev en Pyongyang funciona, así, como lectura política del momento: la trilateralidad de conveniencia (RPDC-Rusia-China) se consolida mientras Washington, Seúl y Tokio fortalecen sus propios lazos.

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En términos técnicos, la gran incógnita sigue donde siempre: guiado terminal y reentrada. El Hwasong-20 puede ampliar alcance y carga respecto a sus predecesores (Hwasong-17/18/19), pero hasta ahora no hay pruebas públicas de una reentrada controlada de una ojiva a velocidad intercontinental ni de un bus MIRV operativo. Por eso, aunque el arma se presente como “más poderosa”, expertos mantienen la cautela: un TEL más robusto y un tubo de lanzamiento rediseñado no equivalen a una capacidad MIRV verificada. Con todo, el mensaje estratégico está servido: Pyongyang pretende saturar defensas y disuadir a EE. UU. y aliados con la amenaza de múltiples cabezas sobre un solo vector.

Capacidades reales y dudas críticas

El encaje regional es delicado. Corea del Sur observa el salto cualitativo en la panoplia de su vecino mientras acomoda su propio triángulo con EE. UU. y Japón y refuerza defensa antimisiles y vigilancia espacial. En paralelo, la foto de Pyongyang complica a Pekín su discurso de estabilidad, pero también abarata el coste político de la ayuda silenciosa si la narrativa se centra en “contención” frente a Washington. Para Moscú, el rédito es inmediato: reaprovisionamiento, mano de obra y un socio dispuesto a tensionar a Occidente en varios frentes a la vez.

Si las próximas rondas de pruebas muestran avances en MIRV o reentrada fiable, el equilibrio de riesgos en la península —y la presión sobre los sistemas Aegis/THAAD— podría cambiar de grado. Hasta entonces, lo que sí es verificable es la coreografía diplomática: Pyongyang exhibe músculo nuclear en compañía de altos representantes de China y Rusia, y deja claro que su apuesta no es solo balística, sino política.

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