En la región de la Rioja Alavesa, un yacimiento arqueológico ha revelado una historia de violencia y conflicto de una magnitud previamente inimaginable para el Neolítico europeo. Este hallazgo, liderado por la investigadora Teresa Fernández-Crespo de la Universidad de Valladolid, ha puesto al descubierto los restos de 338 individuos que presentan lesiones atribuibles a enfrentamientos violentos ocurridos hace unos 5.000 años, milenio y medio antes de lo que se consideraba el primer gran conflicto en Europa. Según los resultados de este estudio han sido publicados en la prestigiosa revista Scientific Reports.
La investigación, un trabajo colaborativo con científicos de las universidades de Oxford, País Vasco y Cantabria, entre otras, examinó los restos óseos exhumados durante las décadas de 1980 y 1990. Los huesos, ahora resguardados en el Museo de Arqueología de Álava en Vitoria, muestran señales de heridas de puntas de flecha y traumatismos craneales, evidencias claras de un episodio bélico de gran escala y duración.
Varones adolescentes y adultos
Sorprendentemente, el análisis detallado revela que la mayoría de las lesiones pertenecían a varones adolescentes y adultos, lo que sugiere una guerra protagonizada principalmente por hombres y que se extendió por varios meses. Este descubrimiento desafía la noción previa de que las sociedades neolíticas carecían de la organización y logística necesarias para sostener conflictos prolongados y a gran escala.
La hipótesis actual sugiere que la densidad de población y la complejidad socioeconómica en la Rioja Alavesa pudieron ser factores detonantes en la competencia por recursos, llevando a conflictos violentos entre grupos locales. Esta teoría se ve reforzada por la ausencia de evidencia que indique la llegada de poblaciones extranjeras a la región durante el periodo del conflicto.
Los detalles del estudio también destacan que el yacimiento de San Juan ante Portam Latinam es uno de los sitios en la Europa prehistórica con el mayor número de heridas por punta de flecha registradas, lo que subraya la intensidad del conflicto en la región. Las puntas de flecha encontradas y las heridas correspondientes en los esqueletos son prueba tangible de la violencia que caracterizó este conflicto.
Además, muchos de ellos tenían heridas cicatrizadas y sin cicatrizar, unas evidencias que sugieren que hubo "un conflicto a gran escala, organizado, protagonizado por hombres, principalmente, y duradero, de al menos varios meses", explica a EFE la investigadora principal.
La invención de la guerra 1.000 años antes
Los conflictos durante el Neolítico europeo (hace entre 9.000 y 4.000 años) siguen siendo poco conocidos. Hay investigaciones previas que demuestran como estos enfrentamientos duraban días y en ellos participaban grupos pequeños de entre 20 o 30 individuos, entre los que se incluían mujeres y niños.
Antes de este hallazgo se pensaba que la guerra, tal y como la conocemos, sostenido en el tiempo y con predominancia de varones como participantes, tuvo lugar a partir de la Edad de Bronce (hace entre 4.000 y 2.800 años), como la batalla de Tollense, en Alemania, donde se cree que pudieron intervenir hasta 4.000 combatientes.
Sin embargo, este yacimiento en Álava cambia esta teoría y fija la fecha con anterioridad, demostrando además que en el enfrentamiento hubo violencia directa que causó daños colaterales en la calidad de vida, como enfermedades y deficiencias nutricionales.















