No son pocos los directores que se han puesto tras las cámaras para dirigir una película de Batman, pero todavía son más los cineastas que han intentado llevar a cabo versiones más arriesgadas del personaje que rompen con los estándares habituales dentro del género de superhéroes. Darren Aronofsky es uno de los guionistas y directores con mayor carácter de la industria en estos momentos. Sus películas, como Madre!, Réquiem por un sueño o Cisne Negro (y por lo que comenta la crítica, The Whale) son ejemplo de ello. El cineasta independiente quiso a principios del siglo XXI dirigir su propia película de Batman, pero al parecer el film estaba un poco "avanzado" para su época.
"Ocurrió después de Batman y Robin, la de Joel Schumacher. En Warner se habían llevado un susto muy gordo, así que les ofrecí una versión del origen de Batman muy condensada y para adultos", explicaba Aronofsky a Variety en una entrevista. "Era una película de superhéroes para adultos que estaba 10 o 15 años por delante de como era entonces el negocio", comenta.
Su película iba a adaptar Batman: Año Uno, de Frank Miller y David Mazzucchelli, pero con algunos cambios y ajustes para que realmente la historia estuviera enfocada a adultos en la gran pantalla (que el cómic tampoco se queda corto en ese sentido).
En cualquier caso, su largometraje fue rechazado y ya no se supo nada más de esta versión del personaje. Más adelante llegarían otros largometrajes de Batman que también lo mostrarían en otras facetas, como la trilogía de Nolan o la versión de actual de Matt Reeves con The Batman. Aronofsky sobrevivió a ello y continúo realizando películas, siendo The Whale la última de ellas cosechando muy buen recibimiento en el Festival de Venecia, donde Brendan Fraser fue aplaudido hasta decir basta por su interpretación.
