El videojuego español más polémico acaba de anunciar su secuela: primer tráiler oficial de TORO 2
Pocos videojuegos desarrollados en España han generado una polémica comparable a la de TORO (2015), el peculiar simulador de tauromaquia de Recotechnology. Más de una década después de su presentación, el estudio español ha decidido recuperar aquella propuesta con TORO 2, que ya cuenta con su primer tráiler oficial y tiene una fecha de lanzamiento muy cercana.
TORO 2 llegará el 9 de septiembre a PS4, PS5, XBOX One, XBOX Series, Nintendo Switch y PC a través de Steam. Recotechnology lo define como un simulador 3D de toreo en tercera persona en el que los jugadores podrán iniciar una carrera profesional y progresar hasta convertirse en una figura del toreo.
Una secuela con modo Carrera y partidas entre el toro y el torero
El modo Carrera comenzará en la dehesa y permitirá visitar distintas plazas inspiradas en escenarios reales, como la Maestranza de Sevilla, Las Ventas de Madrid y las plazas de Valencia y México. A medida que avancemos será posible desbloquear nuevos pases, elegir la vestimenta del personaje y configurar diferentes movimientos para afrontar cada corrida. A continuación podéis ver su primer tráiler:
Una de las principales novedades será el modo Versus, que recupera de una forma más directa la posibilidad de controlar al animal: dos jugadores podrán enfrentarse en partidas locales uno contra uno, con uno manejando al torero y el otro al toro.
El anuncio inevitablemente recuerda la enorme controversia que rodeó al primer TORO. Antes de su lanzamiento se inició una petición en Change.org para pedir a Microsoft que no distribuyera el juego en XBOX al considerar que promovía el maltrato animal. La campaña superó las 65.000 firmas y Microsoft España llegó a responder públicamente defendiendo la libertad de los desarrolladores para crear distintas experiencias dentro de los límites legales.
Recotechnology también respondió entonces asegurando que TORO no pretendía promover el maltrato animal y destacando que su propuesta era de carácter arcade, sin sangre y con situaciones humorísticas en las que también se podía controlar al toro. La polémica llegó incluso a las tiendas, y un establecimiento de Game Shop en Avilés decidió no venderlo como muestra de rechazo a la tauromaquia.

























