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El telescopio espacial James Webb descubre el agujero negro más antiguo conocido y su tamaño desconcierta a los científicos

El voraz agujero negro, que existió apenas 400 millones de años después del Big Bang, se está alimentando de una galaxia entera.

Un equipo de astrónomos, gracias al telescopio espacial James Webb, ha realizado un descubrimiento revolucionario: el agujero negro más distante y antiguo jamás observado. Este agujero negro supermasivo, situado en la antigua galaxia GN-z11, se estima que tiene alrededor de 1,6 millones de veces la masa del sol y se encuentra aproximadamente a 13,4 mil millones de años luz de distancia. Esto significa que lo observamos tal como era hace solo 400 millones de años después del Big Bang. El problema es que es mucho más grande de lo que debería.

El descubrimiento de un agujero negro tan masivo en el universo temprano desafía la comprensión actual de la formación y crecimiento de este tipo de singularidades, sugiriendo la necesidad de teorías alternativas, tal y como publica Nature. Las observaciones indican que este agujero negro está acumulando materia de su galaxia anfitriona a una tasa cinco veces mayor que el límite de Eddington, el máximo teórico para dicho proceso.

Un nacimiento distinto

Esta observación cuestiona los modelos existentes de crecimiento de agujeros negros, que tradicionalmente requerirían miles de millones de años de alimentación constante para alcanzar tamaños tan masivos de forma tan rápida, según la historia del universo que conocemos. El descubrimiento plantea la posibilidad de que los agujeros negros supermasivos en el universo temprano podrían haberse formado a través de diferentes rutas a las previamente pensadas, como el colapso directo de vastas nubes de gas.

Tiene una galaxia secuestrada

La intensa actividad de acreción del agujero negro probablemente está teniendo un impacto significativo en su galaxia anfitriona, GN-z11. Esta, mucho más pequeña que la Vía Láctea, está experimentando una rápida detención en la formación de estrellas, probablemente debido a los poderosos efectos gravitacionales del agujero negro y los vientos de partículas que emite. Se cree que estos están alejando el gas y el polvo esenciales del núcleo de la galaxia, inhibiendo así la formación de nuevas estrellas. Este proceso podría eventualmente llevar a la estancación del crecimiento de la galaxia y cambiar su trayectoria evolutiva.

Los hallazgos de este telescopio espacial han abierto una nueva ventana para comprender el universo temprano. El descubrimiento de este agujero negro proporciona información crucial sobre el papel de estas entidades en la formación y evolución de las galaxias. Sugiere que estos podrían haber jugado un papel significativo en la Época de Reionización, una fase crucial en la historia del universo cuando se volvió transparente y la luz pudo viajar libremente.