Información del juego
A Game About Digging A Hole es un videojuego independiente de corte minimalista desarrollado por DoubleBee (también citado en algunos medios como Cyberwave, bajo el sello editorial de rokaplay y Drillhounds) que se lanzó inicialmente en 2025 para PC a través de Steam y posteriormente ha llegado también a Nintendo Switch, Xbox y dispositivos móviles. Se presenta como una experiencia breve, de bajo precio (“lo que cuesta un café”), centrada en una única idea: excavar un gran agujero en el jardín de una casa recién comprada, recolectando recursos, vendiéndolos y mejorando el equipo para poder llegar cada vez más profundo y descubrir un misterio oculto bajo tierra.
Resumen
La premisa argumental es sencilla pero efectiva: el protagonista adquiere una vivienda con la promesa de que hay un tesoro enterrado en algún lugar bajo su jardín, y decide ir a por él armado con su recién estrenada Super Mega Digger 3000 Ultimate 2.0 y un espíritu emprendedor. A medida que excava, el tono del juego evoluciona desde lo cotidiano y casi acogedor de las primeras paladas hasta algo más inquietante y extraño a medida que el agujero se hace más profundo, más oscuro y claustrofóbico, introduciendo giros argumentales “salidos de la nada” que rompen la aparente simplicidad inicial y llevan la historia hacia un desenlace inesperado. Este contraste entre apariencia ligera y desenlace más tenso es uno de los elementos que varios análisis destacan como parte del encanto del juego.
En lo jugable, A Game About Digging A Hole es, literalmente, un juego sobre excavar un agujero: el jugador desciende al hoyo, excava bloques de tierra y roca, recoge minerales y objetos valiosos, regresa a la superficie para venderlos y utiliza el dinero para mejorar su equipamiento. El bucle de juego se basa en runs cada vez más largas y profundas: con las primeras herramientas solo se llega a poca profundidad antes de agotar batería o espacio en la mochila, pero con los beneficios se pueden adquirir mejoras como un mejor cabezal de pala/taladros, una mochila de mayor capacidad, baterías más duraderas, iluminación adicional, dinamita para romper rocas duras e incluso un jetpack para moverse con más libertad. Cada incursión al agujero proporciona un indicador visual claro del progreso —la cavidad cada vez mayor en el jardín— y obliga a gestionar riesgos como perderse en cámaras subterráneas oscuras, quedándose sin luz o sin recursos para volver, lo que añade una ligera tensión exploratoria a una base mecánica muy accesible.
El juego incluye también elementos auxiliares que enriquecen el proceso de excavación, como radares que ayudan a localizar objetos escondidos bajo tierra (maletines con dinero, viejos mineshafts y otras sorpresas) y pequeños secretos repartidos por la red de túneles y cavidades. Aunque la estructura general es lineal y la meta principal es alcanzar el tesoro prometido, la presencia de estos secretos, combinada con la mejora constante del equipo, incentiva a seguir excavando “un poco más” para ver qué hay al otro lado de una pared o al final de una grieta, aportando una sensación de descubrimiento continua pese a la premisa limitada. La duración total es relativamente corta, pensada para completarse en unas pocas horas, pero con espacio para seguir buscando logros y pequeños misterios para quienes disfruten del acto de excavar y optimizar recorridos.
En el apartado audiovisual, A Game About Digging A Hole utiliza una presentación sencilla pero cuidada, con un estilo visual claro que enfatiza el contraste entre el césped luminoso de la superficie y las capas de tierra cada vez más oscuras del subsuelo, incluyendo efectos de luz que subrayan la sensación de descenso a lo desconocido. La interfaz es minimalista y se centra en mostrar de forma legible el estado de la herramienta, la batería, la capacidad de mochila y los recursos recogidos, manteniendo el foco en la acción de excavar sin abrumar con menús complejos. La ambientación sonora y la música acompañan esa dualidad entre “cozy” y tenso, algo que algunos análisis relacionan con la sensación de estar cada vez más encerrado y solo bajo tierra, especialmente si el jugador se queda sin luz, lo que puede resultar incómodo para quienes sean sensibles a la claustrofobia.
En cuanto a la recepción crítica, A Game About Digging A Hole ha sido recibido de forma muy positiva dentro de su escala, con valoraciones destacadas en medios especializados en juegos independientes y experiencias “cozy” o relajadas. Se elogian la claridad del concepto, el bucle de progreso satisfactorio, el humor ligero y la capacidad del juego para mantener enganchado al jugador durante toda su breve duración, sin llegar a volverse repetitivo gracias al ritmo ágil de las mejoras y a las sorpresas narrativas del tramo final. Como puntos más débiles se mencionan su corta duración, el número limitado de secretos y algunos pequeños problemas de rendimiento o “hiccups” en ciertas plataformas, pero la mayoría de reseñas coinciden en que, por su precio reducido y su propuesta honesta, ofrece “unas cuantas horas de diversión muy agradable” y se convierte en una recomendación clara para quienes se sientan mínimamente atraídos por la idea de pasarse una tarde simplemente excavando un enorme agujero en su jardín virtual.


















