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También en: PC PS5 PS4 XSX XBOne Switch
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Sonic Team
Producción: Sonic Team / Ver todos / SEGA / Sonic the Hedgehog / Franquicia Sonic the Hedgehog
Distribución: Steam
Precio: 59.99 €
Jugadores: 1
Formato: Descarga
Textos: Español
Voces: Español
Online: -
ANÁLISIS

Impresiones Sonic Frontiers: ¿Funciona el mundo abierto del Sonic Team?

Jugamos a un mundo inédito de la aventura de plataformas y acción protagonizada por el erizo azul que llegará a principios de noviembre a PC y consolas.
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Actualizado: 20:16 30/8/2022
Versiones PC, PS5, PS4, Xbox Series X/S, Xbox One, Switch. También disponible en PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox Series X/S, Xbox One y Nintendo Switch.

El erizo azul de SEGA lleva varios años sin estar en su mejor momento. Aunque su última aventura bidimensional, Sonic Mania, sí ha gozado de éxito de crítica y del respaldo del público, las aventuras en tres dimensiones llevan tiempo descarrilando; para algunos, el último plataformas 3D de calidad de esta saga es Sonic Generations, lanzado hace ya 11 años. El Sonic Team ha probado varias fórmulas que no han acabado de encajar, pero ahora están dando los últimos brochazos a una entrega que continúa una tendencia reciente en la industria: la reinvención. Esto es, conservar un nombre prestigioso, unos personajes, una ambientación, unas premisas jugables, etc., a la vez que se diseña un título muy distinto a los anteriores, como han hecho Zelda, God of War, Halo, Resident Evil, Assassin’s Creed, Yakuza

Sonic Frontiers ha estado en el punto de mira desde que se mostró al público en mayo. El juego de Sonic y compañía que llegará el 8 de noviembre a PC y todas las consolas actuales es un plataformas que se encaja en una aventura de acción en mundo abierto, y además, opta por un estilo artístico extraño para la serie y añade toques RPG. En la gamescom hemos tenido la oportunidad de ponerle las manos encima por primera vez, en concreto a una sección de la segunda isla o mundo de la aventura. La prueba nos ha servido para descubrir cómo se juega a un Sonic en mundo abierto, para averiguar cómo se estructura la aventura, y sobre todo, para discernir si es más divertido de lo que parece en los gameplay publicados.

Un mundo denso repleto de plataformas

La historia de Sonic Frontiers contará cómo Sonic, Knuckles, Amy, Tails y compañía son atrapados en el ciberespacio. El erizo azul consigue escapar y deberá ayudar a sus amigos, una aventura que llevará al protagonista a lo largo de varias islas, que suponen varios mundos abiertos. Por en medio de esta trama se meterá de algún modo el Dr. Robotnik y un misterioso nuevo personaje que tiene un objetivo oculto en el que se interponen Sonic y sus colegas.

La demo en desarrollo que hemos jugado nos lleva a Ares Island, el segundo mundo abierto de Frontiers, y que va después de la la frondosa Kronos Island, que ya conocemos por los tráileres publicados hasta el momento. Esta segunda isla es un entorno desértico con zonas repletas de dunas, cañones estrechos, algún que otro oasis, poca vegetación y extrañas construcciones. Nuestro objetivo es rescatar a Knuckles, a quien encontramos en un estado desmaterializado, por lo que tendremos que encontrar sus memorias a lo largo del escenario para materializarlo y rescatarlo.

Sage parece ser la villana de la aventura, quien intentará por todos los medios que Sonic se vaya de las islas.

Nuestro principal temor con Sonic Frontiers era que aguara la propuesta principal de Sonic, que se convirtiera en un juego lento y diluido al implementar un mundo abierto que tratado como un hub por el que ir corriendo de una sección de plataformas a la siguiente. No es, ni mucho menos, la sensación que nos ha dado. En el camino de un punto al siguiente estamos constantemente encontrándonos breves secciones de saltos, loopings, rebotadores que nos llevan a sitios inesperados, raíles y otros elementos para hacer acrobacias, recoger anillos y otros objetos que serán útiles en la aventura. Moverse por el mundo controlando a Sonic es muy divertido gracias a que el control es satisfactorio, a la velocidad a la que se mueve todo, y a la frecuencia con la que encontramos estas plataformas.

Pero no todo es correr a velocidades de vértigo, escalar, impulsarnos decenas de metros en el aire e ir rebotando de aquí para allá. Sonic tiene una habilidad inédita que le sirve para enfrentarse a los enemigos, para resolver rompecabezas y para descubrir secretos. Al mover al erizo mientras se pulsa un botón, deja un rastro en el suelo. Si ese haz se conecta formando una circunferencia, se producen distintos efectos según el contexto: romper las defensas de un enemigo, encender un puzle, y activar plataformas.

La isla que hemos jugado tiene bastante densidad de plataformas, secretos y puzles.

El combate nos ha parecido sencillo pero satisfactorio, aunque hay que tener en cuenta que jugamos el segundo mundo: probablemente más adelante los patrones de los enemigos sean más complejos y Sonic gane más habilidades que añadan más variables a los enfrentamientos. Había enemigos robóticos más pequeños y más grandes, que andaban por la tierra y nos atacaban desde el aire, unos resistían a apenas un par de golpes y una embestida, y otros que nos obligaban a romper sus defensas, esquivar ataques y atacar en el momento apropiado.

Además de lo que parecía ser un miniboss bastante sencillo y un gran jefe final (guardián) al que no llegamos a enfrentarnos pero que era tan grande que se veía casi desde cualquier punto del mapa (por cierto, hay un mapa que se rellena mientras exploramos), también vimos lo que parece ser un equivalente a la Luna Roja de Zelda: Breath of the Wild; cae la noche, aparecen más enemigos y se pueden conseguir una gran cantidad de recursos al derrotarlos.

Los enfrentamientos contra los guardianes prometen tener una gran puesta en escena.

Partes de esos recursos se utilizarán para avanzar por el árbol de habilidades de Sonic, donde hay poderes tanto para el combate como para el desplazamiento, además de otras acciones que se desbloquean conforme se progresa en la aventura. Tampoco faltará un equivalente a los kolog del mencionado juego de Nintendo. En algunos puntos del escenario nos encontraremos con unas versiones más grandes de estas criaturas que nos darán recompensas interesantes dependiendo de cuántos de estos seres hemos encontrado, que habitualmente suelen estar al final de secciones de plataformas.

Una estructura con potencial para hacerse repetitiva

Como veis, no hay muchísima mecánica demasiado original, pero la mezcla de todo esto con el ADN de Sonic the Hedgehog nos ha parecido divertida. Sin embargo, lo que nos genera más duda es la estructura de la aventura, que tiene el potencial de hacerse repetitiva. El flujo de la partida consiste, primero, en acabar con el guardián, que nos otorga un ítem para activar el portal que nos lleva al cíberespacio (las fases lineales); segundo, completar ese nivel, por lo que se nos otorga una llave; y por último, utilizarla para abrir una cámara donde se encuentra la esmeralda del caos de esa isla.

A veces será necesario acabar con ciertos enemigos para progresar en el objetivo.

Esa estructura se repetirá en cada uno de los mundos, y además, hay otra estructura fija basada en rescatar a los amigos de Sonic; en el caso de nuestra partida, a Knuckles. A lo largo del mundo se reparten las memorias del personaje en cuestión, representadas con medallas. Hay muchísimas más de las que son necesarias para materializar al compañero del erizo, pero aun así habrá que explorar el mundo con libertad completando las secciones de plataformas, rompecabezas, grandes enemigos y otras actividades que nos encontramos para conseguir esas medallas. La primera e incluso la segunda vez que se haga esto se hace entretenido, pero si esto se repite en cada una de las islas, puede apreciarse como un muro artificial al progreso.

A esa duda hay que sumar otro aparente Talón de Aquiles que le encontramos a Sonic Frontiers: su apartado artístico y técnico. Si bien las fases del ciberespacio retoman la estética colorida, densa y dinámica que caracteriza a los juegos de Sonic, las islas, donde pasaremos la mayor parte del tiempo, y que son entornos inertes, apuestan por un fotorrealismo que tras jugar unos 40 minutos continúa sin encajarnos con el erizo azul. Tampoco el diseño de los enemigos, las enormes construcciones de metal y ciertas texturas de tono realista nos convencen, pero quizá esto se deba al choque inicial que supone el cambio estético. Lo que sí que necesita más trabajo es la parte técnica, sobre todo en lo que se refiere al popping constante de elementos del escenario e ítems interactivos.

'Sonic Frontiers' recoge un puñado de ideas de 'Zelda: Breath of the Wild'.

Sonic Frontiers sigue despertándonos dudas, pero SEGA ha conseguido que nuestro interés por el título aumente tras cada tráiler, y después de haber jugado a esta demostración preliminar, nos han convencido bastante más de lo que pensábamos que pudieran hacer cuando vimos en mayo aquel primer y soso tráiler. Está por ver si el Sonic Team consigue encajar de manera acertada todas las piezas que tienen sobre el tablero, pero sin duda que nos han dejado con ganas de seguir saltando y explorando, y con la sensación de que el juego que llega el 8 de noviembre a PC, Switch, PS5, Xbox Series, PS4 y Xbox One pinta cada vez mejor.

Hemos realizado estas impresiones tras probar el juego en su versión para PC en gamescom 2022.