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Fecha de lanzamiento:
PC, XSX, PS5, PS4, XBOne:
También en: PC XSX PS5 PS4 XBOne
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Bungie
Producción: Bungie
Distribución: Steam
Precio: 39,99 €
Jugadores: Multijugador
Formato: Descarga
Textos: Español
Voces: Español
Online: Sí
ANÁLISIS

Análisis Destiny 2: La Reina Bruja - La mejor campaña de un shooter desde Doom Eternal (PC, Xbox Series X/S, PS5, PS4, Xbox One)

Frenética, variada, con buen ritmo, con una estética increíble… La cuarta expansión trae una campaña imperdible incluso para quienes no son jugadores de Destiny.
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Actualizado: 14:26 6/3/2022
Análisis de versiones PC, Xbox Series X/S, PS5, PS4, Xbox One.

Entendemos que muchos de quienes lean esta recomendación furiosa de Destiny 2: La Reina Bruja arqueen la ceja. Los Guardianes que ya están dentro del universo de Bungie no necesitan este análisis: probablemente lleven desde el lanzamiento el 22 de febrero explorando el Mundo Trono, y lo mismo hace una semana que derrotaron a Savathûn. Al fin y al cabo, más de un millón de jugadores reservaron la cuarta expansión del MMO shooter y durante muchos días ha estado entre los productos más vendidos en Steam.

Esta crítica no es para ellos, sino para todos esos jugadores que por un motivo u otro no quieren acercarse a Destiny, o que lo han dejado hace tiempo. Y la verdad es que hay muchos motivos para estar en esa situación. Es similar a cuando leemos que Shadowbringers y Endwalker, las últimas expansiones de Final Fantasy XIV, son los mejores juegos de la saga en los últimos años. Probablemente sea cierto, pero a muchos les echa para atrás el que sea un MMO, unas siglas que van asociadas a términos como dedicación, tiempo y contenido en el sentido negativo de la palabra.

Habréis leído en esta revista, en cualquier otra, en foros, en redes sociales y en muchos otros sitios que Destiny es el mejor juego de disparos disponible actualmente. Y lo es, pero algunas de sus virtudes están escondidas detrás de esa dedicación, de ese tiempo, de ese contenido. Para acceder a esas incursiones que suponen una experiencia única y divertidísima no solo es necesario dedicar un buen puñado de horas a conseguir el mejor equipamiento, sino también sincronizarse con otros cinco jugadores para pasar tres, cuatro o cinco horas seguidas jugando, algo difícil en ciertas épocas de un estudiante y una tarea casi imposible con las responsabilidades de la adultez™️.

También hay a quien por falta de tiempo o por una visión un tanto cerrada de lo que debe ser un videojuego le cause pavor el modelo de Destiny. Cuando se lanzaron Destiny y Destiny 2 el modelo no era muy distinto al de Borderlands: aquí tienes tu campaña anual y cada ciertos meses lanzaremos pequeñas expansiones que os hagan permanecer en este mundo de ciencia ficción. Ahora es un universo en constante expansión: las campañas acaban en un cliffhanger, la trama se va desarrollando semanalmente como si fuera una serie de televisión, de repente añaden misiones increíbles, y se eliminan contenidos que no tienen uso en los acontecimientos que se están narrando/jugando en ese momento.

Ciudadano de la Colmena lamentándose por no tener tiempo para hacer la raid esta semana.

Las dos primeras campañas de Destiny 2 no se pueden jugar, y muchos de los destinos (mundos abiertos donde realizar actividades) han sido sustituidos por otros. Es el summum del juego como servicio: el disco que compraste en 2017 no sirve para nada, y el juego es muy distinto al de aquel momento. Y por supuesto, está esa barrera del contenido, del bulto, de la repetición extenuante de actividades para conseguir tal o cual arma. O peor aún, esas cadenas de misiones de "matar a 500 bichos con esta habilidad o arma concreta" que te hacen preguntarte qué estás haciendo con tu poco tiempo libre (pero que a la vez se hacen llevaderas al jugar con amigos, como todo lo que se hace con amigos).

Como veis, somos muy conscientes de que en Destiny hay cosas que pueden no gustar a todo el mundo, que es un juego que para disfrutarlo al máximo requiere una dieta videojueguil (perdón por el palabro) no apta para las agendas más atareadas, y que no es oro todo lo que reluce. Y aun así, aquí estamos, justificando con seis párrafos el elogio que sucede de la campaña de Destiny 2: La Reina Bruja, y argumentando el por qué todo fan de los juegos de disparos deberías jugarla aunque después abandonéis vuestro rol como Guardianes, y a pesar de que, quizá, de aquí a un lustro cuando volváis al Sistema Solar de Bungie ya no esté esta campaña que comprasteis en 2022.

La Reina Bruja ha llegado a Marte con intenciones desconocidas.

Una campaña variada que brilla en Leyenda

La Reina Bruja es la mejor campaña de Destiny 2: por variedad de situaciones, por ambientación, por enfrentamientos contra jefes, por las nuevas mecánicas que hacen los combates todavía más dinámicos, y sobre todo, por la dificultad Leyenda. En lo narrativo, parte de su atractivo se pierde para quien no haya seguido la evolución de la trama a lo largo de las últimas dos temporadas, pero a cualquiera que haya jugado a Destiny 2 le sonará el nombre de Savathûn y eso es más que suficiente.

La premisa es que la Reina de la Colmena (esa especie alienígena con estética de insecto demoníaco que hace rituales y que viven en espacios cuasi terroríficos) se ha hecho con la Luz, el poder hasta ahora reservado a la humanidad, y los Guardianes deben pararle los pies. No hace falta saber más de una trama que tiene un buen ritmo narrativo, giros de guion eficaces, lo suficientemente comprensible para que el nuevo jugador no se sienta del todo perdido, que desarrolla con tino a personajes como Savathûn e Ikora, y que por supuesto acaba en un cliffhanger que nos deja deseosos de lo que esté por llegar.

La campaña tiene acertijos y situaciones que hasta ahora estaban relegados a las mazmorras y otros contenidos de alto nivel.

Jugar la campaña en modo normal es tan divertido como siempre, en parte por el gunplay exquisito de Destiny. Pero recomendamos encarecidamente jugarla en modo Leyenda, algo que está disponible desde el principio, porque nos ha ofrecido unas sensaciones similares a las de Doom Eternal o a las de Halo en la mayor dificultad. Es un auténtico reto que te obliga a estar moviéndote constantemente, a buscar coberturas, a no desperdiciar tus poderes ni la munición, a correr como si no hubiera mañana a por la munición destructiva… No importa el poder de tu equipamiento, pues hay una limitación para que las cosas siempre sean difíciles.

Es una dificultad que, además de convertir un shooter casi siempre relajante en algo frenético, casa con la historia que te están contando: te estás enfrentando a unos enemigos que tienen tu mismo poder, la Luz. Aunque eso tiene múltiples representaciones en el gameplay, la más importante son los miembros de la Camada Lúcida. Son adversarios poderosísimos y resistentes que utilizan las mismas habilidades y Súper que los Hechiceros, Titanes y Cazadores que controlamos. La primera vez que nos enfrentamos a uno de ellos acabamos diciendo: "guau, este es uno de los mejores combates que he tenido en Destiny".

Será necesario ejecutar los Espectros de la Camada Lúcida para evitar que revivan.

Pero no tardan en aparecer de manera mucho más habitual, a veces varios a la vez y en medio de las grandes batallas que se suceden en la campaña: arenas en las que hay que derrotar a un enorme enemigo mientras no paran de aparecer otros adversarios. En estos momentos que no te dan un respiro, es fácil que derrotemos a uno de esos miembros de la calmada lúcida y que mientras suspiramos aliviados por fin, reviva porque se nos ha olvidado que hay que ejecutar a su espectro para evitar que vuelva a la vida. Además, son adversarios que esquivan con facilidad tus cohetes y tus granadas; en general, nos ha dado la sensación de que la inteligencia artificial en modo Leyenda, sin ser nada del otro mundo (nunca ha sido el fuerte de la saga), hace más por esconderse, esquivar y rodearnos que en el modo normal.

Por supuesto, habrá a quien no le convenza que los grandes enemigos sean esponjas de balas, pero gracias a ello algunos combates son inolvidables, sobre todo los de jefes finales; la dificultad que se alcanza en estos momentos se ejemplifica a la perfección con el hecho de que antes de los enfrentamientos se pueda colocar un banderín, como en las incursiones y las mazmorras, para reponer munición y poderes. Los bosses protagonizan conflictos largos, en los que moriremos una y otra vez, y que nos han hecho gritar de emoción al micrófono cuando los hemos superado.

Porque al igual que el juego quiere que disfrutes su campaña en modo Leyenda, también quiere que la juegues en cooperativo (donde la dificultad sube y las resurrecciones, por cierto, están limitadas). Algunos de los combates están claramente diseñados para coordinarse con al menos otro jugador, y de hecho, hasta el nuevo arquetipo de arma tiene esto en cuenta. Las gujas, una original mezcla de lanza cuerpo a cuerpo y lanzador de proyectiles que ofrecen un gamefeel fantástico, tienen un escudo que se recarga matando (increíble idea) que será muy necesario para ir a resucitar a nuestro compañero.

Pero más allá de los enfrentamientos en sí, lo que hace destacar a esta campaña es la inclusión de mecánicas de juego que hasta ahora estaban relegadas a las mazmorras, a las aventuras excepcionales y a otros contenidos de alto nivel. Hablamos de secciones de plataformas que requieren precisión, de tener que resolver rompecabezas para avanzar o para poder hacer daño a un enemigo, y de partes de exploración que nos hacen seguir rastros o alumbrarnos un camino enrevesado interactuando con el entorno. Todo esto consigue que el transcurso de la campaña sea variada hasta llegar a su apoteósico final que, a pesar de terminar en un cliffhanger, se percibe menos como una historia a medias que en las dos expansiones previas.

El bucle: más puzles y más combates con la Temporada de los Renacidos

Un efecto secundario inintencionado que tiene jugar la campaña en Leyenda es que el resto del contenido parece haber bajado de cilindrada. Tras pasar más o menos una docena de horas con la historia en ese modo (varias menos si se juega en modo normal), las siguientes muchas más horas que hemos seguido jugando ha sido como pasar en Mario Kart del modo 200 cc al 50 cc. Pero pronto desaparece esa sensación y entras en el bucle.

En La Reina Bruja, ese bucle de actividades semanales se ve complementado por dos actividades además de los habituales asaltos, gambitos, crisoles y demás. Por un lado, el Manantial, una actividad para seis jugadores con leves variaciones mecánicas donde se mezclan los clásicos modo horda con enfrentamientos contra la Colmena Lúcida y un gran boss final; divertida, pero no es precisamente la mejor actividad periódica que nos ha dado el juego. Por otro lado, los recuerdos de Savathûn, que nos lleva a explorar las cavernas del Mundo Trono resolviendo rompecabezas y matando a todo lo que se nos ponga por delante, para recompensarnos con un poquito más de contexto argumental cada semana.

Con la nueva expansión también ha comenzado una nueva temporada, la Temporada de los Renacidos, que hay que comprar a parte (las diferentes ediciones y lo que traen bien podrían haber aparecido como uno de los muros para entrar en Destiny que hablamos al principio del texto). La actividad semanal que proponen en la temporada, los Campos de batalla PsiOps, son frenéticas luchas contra la colmena a lo largo del Sistema Solar para tres jugadores divididas en varias fases. Son muy divertidas, y más importante, son el pilar central que harán avanzar el universo Destiny hasta el 24 de mayo con una trama que, habiendo disfrutado solo de sus primeros dos capítulos, pinta muy interesante y recoge lo sembrado a lo largo del año pasado.

¿Una revolución en los looter? La formación y la reformación de armas

Una de las grandes novedades mecánicas en La Reina Bruja es la forma y reforma de armas gracias a la Reliquia, un artefacto que ha aparecido en Marte. Básicamente, nos permite crear un número limitado de armas con los rasgos que prefiramos. Sobre el papel, el concepto dinamita la premisa de un looter, es decir, la repetición de actividades para conseguir el arma y la armadura tal y como la queremos aleatoriamente. Pero Bungie ha sido inteligente al diseñar el sistema de modo que no relegue el equipamiento aleatorio ni tampoco requiera demasiado esfuerzo construir el arma.

Algunos de los planos para formar armas se consiguen cumpliendo misiones.

¿Cómo funciona? Algunas armas vienen con una suerte de misiones basadas en utilizarlas en cualquier actividad y contra cualquier tipo de enemigo. Al completar esa misión y dependiendo del arma, a veces nos dan el plano para fabricarla, y otras veces materiales necesarios para la formación y la reformación; en este último caso, al completar varias veces la misión de un mismo arma se desbloquea el plano. Una vez lo tenemos, podemos acudir a la Reliquia y formarla a nuestro gusto con unos rasgos limitados.

Para poder elegir rasgos mejores y más variados necesitamos subir de nivel el arma, algo que de nuevo está basado simplemente en utilizarla. Así, si un arma nos gusta mucho, podemos dedicar tiempo a hacer la versión que más nos guste de la misma. Pero por lo general, las versiones de ese arma que conseguirás con rasgos aleatorios serán mejores que las que podrás construir con nivel bajo. De ese modo se consigue el mencionado equilibrio entre el RNG de un looter y este sistema.

Necesitaremos usar un arma para obtener exactamente la versión que queremos de ella.

No es lo único nuevo que hay en La Reina Bruja a nivel de sistemas. A un puñado de decenas de nuevas armas y a la introducción de armas y armaduras exóticas que abran las puertas a builds interesantes y divertidas hay que sumar la reconstrucción del poder de vacío. Sin entrar en demasiados detalles, básicamente se replica el sistema de poder de estasis introducido en la anterior expansión: ahora tenemos muchas opciones para variar los efectos de nuestros poderes de manera contundente, de modo que un hechicero de vacío puede tener una utilidad y una forma de jugar muy distinta a otro jugador de la misma subclase.

¿El mundo más espectacular de Destiny?

A lo largo de los años y con cada nuevo destino, Destiny 2 ha puesto en nuestras pantallas escenarios siempre espectaculares con distintos tonos, apelando a las curiosidades estéticas de distintos tipos de jugador. La Ciudad Onírica, uno de nuestros preferidos, era poco menos que una Rivendel del espacio. La Luna de Bastión de Sombras casi parecía la localización de un juego de terror espacial. El Mundo Trono de Savathûn es un entorno que por su estilo, por sus contrastes y por lo intrincado de su orografía nos ha recordado a los mundos de fantasía oscura que crea FromSoftware. Es, además, un lugar repleto de secretos que se irán haciendo accesibles conforme pasen las semanas. Es increíble.

La virtud estética no quita que al motor de Destiny se le empiecen a notar los años. Sigue siendo muy espectacular cuando te pone decenas de enemigos y la pantalla se llena de explosiones y efectos mágicos, pero las tecnologías de iluminación, sombreado y reflejos, así como el detalle de los modelados, podrían ser mejores en 2022. Aun así, se han hecho ajustes aquí y allá: por ejemplo, el HDR por fin funciona como es debido tanto en consola como en ordenador. Los efectos de sonido son tan buenos como siempre, pero la banda sonora y la música ambiental no nos tiembla el pulso a decir que es la mejor de la saga. Una delicia.

Conclusión

Destiny 2: La Reina Bruja ofrece una de las mejores campañas de un shooter en primera persona de los últimos años. Sobre todo al jugarla en dificultad Leyenda no nos parecería alocado colocarla en la misma liga que Doom Eternal y Halo Infinite. Por eso no nos cortamos al recomendarla a cualquier fan del género, aunque vaya a dejar Destiny una vez acabe con la última misión. Por supuesto, para los seguidores del shooter MMO y para aquellos interesados en introducirse de lleno en el universo en constante evolución de Bungie, aquí hay mucho más: sistemas que dan una vuelta de tuerca a la fórmula del looter, actividades nuevas y divertidas pero que no introducen nada nuevo, equipamiento y cambios en los poderes que abren la puerta a nuevas formas de jugar, una nueva temporada con una trama que avanzará semana a semana, y por supuesto, una incursión que comienza este 5 de marzo y que nos morimos de ganas por jugar y por ver. Ojalá para la siguiente expansión se planteen evolucionar el motor gráfico y dejar de lado de una vez por todas algunas de las misiones (fuera de la campaña) de MMO de hace una década.

Hemos realizado este análisis en su versión de PC con un código facilitado por PR Garage.

NOTA

8.5

Puntos positivos

Una campaña variada, interesante y novedosa.
El modo de dificultad Leyenda.
Las gujas y el sistema de creación de armas.

Puntos negativos

Las nuevas actividades podrían ser más originales respecto a anteriores temporadas.
Fuera de la campaña se sigue abusando de las misiones de “mata X enemigos”.
No le vendría mal una evolución al motor gráfico.

En resumen

La mejor campaña de Destiny 2, una de las mejores campañas del género en tiempos recientes si se juega en Leyenda, y nuevos sistemas y equipamiento que profundicen en una fórmula a prueba de bombas.