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Cada semana, un artículo sobre música de videojuegos.

Videojuegos de estrellas del rock

Repasamos los productos licenciados y basados en famosos grupos de música.

No es novedad que los videojuegos comenzaron a ser un negocio atrayente hace muchos años. En este tiempo hemos visto de todo, pero quizás una de las estrategias publicitarias más alarmantes ha sido la de crear licencias basadas en artistas y grupos de música. Rara vez ha salido algo bueno, pero resulta cuanto menos interesante echar la vista atrás y ver qué títulos han salido bajo esta dudosa práctica.

Así pues esta semana haremos un repaso a algunos de esos videojuegos, que existen desde incluso antes que los juegos musicales y de ritmo. Por supuesto hablaremos también de la música cuando haya algo interesante que comentar, pero por una vez no será el principal atractivo, sino que la simple existencia de un juego licenciado será suficiente para incluirlo en el artículo y recordar el motivo de su desarrollo.

Del tocadiscos al cartucho

Aún estaba poniéndose en marcha la maquinaria de la industria cuando esto empezó a estilarse. Habría que remontarse a 1982 para conocer el primero de ellos, Journey Escape, un juego de scroll vertical para Atari 2600 basado en la famosísima banda americana. Journey eran uno de los grupos de mayor éxito en aquel momento, coincidiendo además con su colaboración en la película Tron (1982). La intro del juego era un extracto de «Don’t Stop Believin’», su canción más popular, incluida en el multiplatino Escape de 1981 que daba el nombre al videojuego.

Sin apenas respiro, tan solo un año después protagonizarían su segundo videojuego, un arcade de Bally Midway titulado simplemente Journey —no debe confundirse con el de 2012— que al igual que el anterior solamente fue comercializado en Norteamérica. En este caso el tema elegido fue su siguiente sencillo «Separate Ways (Worlds Apart)», extraído del álbum Frontiers (1983), que se convertiría en una idea pionera dentro de las máquinas recreativas al utilizar una cinta de casete para reproducirla. El elevado coste de fabricación hizo que este método fracasara.

El siguiente intento de "juegoclip" llegó pocos años más tarde con ese Frankie Goes to Hollywood publicado por Ocean Software para Commodore 64, Amstrad CPC y ZX Spectrum. El efímero grupo de synthpop y new wave británico dejó este obsequio a sus fans en 1985 tras lanzar su fantástico disco debut, Welcome to the Pleasuredome (1984), en el que estaba basado. El juego contaba con versiones 8 bits de algunas de las más exitosas canciones, como «Relax» —incluida en vivo con un casete de regalo—, «Welcome to the Pleasuredome» o «Two Tribes», en el caso de la edición Spectrum.

Y de Frankie Goes to Hollywood saltamos a un grupo japonés de heavy metal bien conocido en sus tierras, la demoníaca formación de Seikima-II. Esta banda pionera de lo que a la postre sería el estilo visual kei —sus influencias de KISS y el teatro kabuki son evidentes— recibió un juego de acción para Famicom en 1986 titulado Seikima II Akuma no Gyakushū! . En 1987 fue porteado a MSX2 con cambios en la música, pues incorporaba fragmentos de algunas canciones de la banda con el chip PSG, principalmente de su disco From Hell With Love (1986) como son «Death Land», «Aphrodite», «Makai Dance», «EL·DO·RA·DO» o la homónima que da título al álbum.

La llegada de los 16 bits trajo consigo mayores posibilidades musicales. En 1992 vería la luz el juego Crüe Ball para Mega Drive, licenciado con música de la famosa banda de glam metal Motley Crüe y publicado por Electronic Arts. Este juego de pinball iba a basarse en el programa Headbangers Ball de la MTV pero no consiguieron dicha licencia, por lo que recurrieron al conjunto californiano para incluir tres canciones con el chip FM: «Dr. Feelgood», «Live Wire» y la balada «Home Sweet Home». El músico Brian L. Schmidt, especialista en pinball, las adaptó y compuso el resto de la banda sonora.

Revolution X sería uno de los juegos más importantes de este estilo, el arcade de Aerosmith lanzado por Midway en 1994. Su popularidad radica sobre todo en la cantidad de ports realizados, incluyendo Super Nintendo, Mega Drive, Sega Saturn, PlayStation y PC; incluso estuvo en desarrollo para Sega 32X y Atari Jaguar, pero nunca fue lanzado. Las canciones utilizadas en este shooter sobre raíles eran «Toys in the Attic», «Walk This Way», «Sweet Emotion», «Eat the Rich» y otras de finales de los 80.

Devo recibió el suyo en 1996, una aventura de PC titulada Devo Presents Adventures of the Smart Patrol. Ese mismo año el grupo estrella del nuevo heavy metal británico lanzaba el recopilatorio Best of the Beast con una pegatina que anunciaba el desarrollo de un videojuego: "Available soon... Melt, Eddie's own state-of-the-art 3D game." Sin embargo, aquel juego fue cancelado y no vería nunca la luz de ese modo.

Varios años más tarde, Iron Maiden lo volvió a intentar con un shooter sobre raíles para PC que llevó por título Ed Hunter. Inicialmente iba a ser lanzado en 1998, pero se pospuso la fecha para hacerla coincidir con la gira Ed Hunter Tour que volvía a reunir a Bruce Dickinson y el guitarrista Adrian Smith tras su marcha. El juego fue editado en una caja con 3 CD, siendo los dos primeros un recopilatorio de las canciones que sonaban en el juego, clásicos como «The Number of the Beast», «The Phantom of the Opera», «Wrathchild», «Killers» o «Hallowed Be Thy Name», con un recorrido por todos sus discos hasta el infame Virtual XI (1998) que había salido un año antes con Blaze Bayley.

De manera paralela había salido para PC la extraña aventura Queen: The eYe, un juego con fondos prerenderizados y personajes poligonales que venía en 5 CD usando canciones de la banda británica en Red Book Audio. Especial mención merece también Wu-Tang: Shaolin Style, el juego de lucha 3D para PlayStation basado en el importante grupo de rap de la costa Este. Y estaba claro que KISS, uno de los grupos con más merchandising existente, no se iban a hacer esperar mucho más. En el año 2000 lanzaron KISS Pinball para PlayStation y el FPS de Dreamcast titulado KISS Psycho Circus The Nightmare Child, basado en los cómics de Todd McFarlane inspirados en Psycho Circus (1998).

La irrupción de los juegos musicales acabó un poco con esta moda, que pasó a protagonizar versiones de licencias como Guitar Hero —Aerosmith, Metallica y el Guitar Hero: Van Halen—, Rock Band o SingStar. También el juego de baile ABBA: You Can Dance, siendo quizás la excepción los juegos de acción de 50 Cent. ¿Qué más juegos conocéis sobre grupos? ¿Cuáles son vuestros favoritos?

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