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Una mirada semanal al pasado, recordando grandes juegos clásicos y momentos de la historia del videojuego.

International Superstar Soccer Pro

Rememoramos el juego de fútbol de Konami que marcó un antes y un después en el género.

La rivalidad entre Pro Evolution Soccer y FIFA se remonta a la década de los noventa, y comenzó un mes de diciembre de 1993 cuando Electronic Arts lanzó FIFA International Soccer para Mega Drive. Un juego con gráficos en dos dimensiones sobre un terreno de juego en perspectiva isométrica, en contraposición a International Superstar Soccer lanzado en 1994 para Super Nintendo, con unos gráficos en 2D con unos jugadores grandes, diferenciados y con un aspecto visual sorprendente.

Lo cierto es que estos dos juegos han rivalizado desde que se encontraron en 1994, y las épocas en las que un juego dominaba sobre el otro han ido cambiando a lo largo de estos más de 20 años. Un duelo que seguirá dando mucho que hablar, después de las buenas sensaciones que nos ha transmitido la última entrega del juego de Konami, como os contamos hace unos días en nuestras primeras impresiones.

Hoy queremos recordar los más de veinte años que llevamos hablando anualmente de una nueva entrega de la conocida saga Pro Evolution Soccer, también conocida como PES, y para ello empezaremos hablando del juego en el que Konami Tokyo quiso llevar su saga a las tres dimensiones, con una primera entrega que dejó bastante tibios tanto a la crítica como al público.

Hablamos de Goal Storm, un juego de fútbol que Konami presentó en el año 1995 en exclusiva para la primera PlayStation, y que pagó la novatada de ser uno de sus primeros intentos en llevar este deporte a las tres dimensiones con gráficos poligonales. Aunque tiene el honor de ser considerado por Konami

Goal Storm era un juego de fútbol claramente arcade, y cómo vemos en el vídeo, con un motor gráfico bastante tosco, unos jugadores clónicos y una jugabilidad en la que batir al portero era tan difícil que había que coser a disparos y dejar al portero en el suelo para poder marcar por fin. Los campos eran ridículamente pequeños, casi de dimensiones de fútbol sala, y eso junto a las inmensas dimensiones de las porterías acentuaban el desconcierto, lo que provocó que no tuviera una gran recepción.

El juego tenía además un sinfín de glitches, que hacían que con un simple regate en el momento preciso fuera coser y cantar marcar un gol. Estos y otros muchos detalles hicieron que en Konami no estuvieran satisfechos de los resultados, a pesar de no ser un mal juego en general. Por ello se tomaron su tiempo y tardaron dos años en volver a la carga con Winning Eleven, esta vez con un giro hacia el realismo, que lo alzó en 97 como el mejor juego de fútbol, y lo llevó a la excelencia en posteriores versiones.

Winning Eleven: nace el mito

World Soccer: Winning Eleven 97 en Japón, Goal Storm 97 en EEUU y International Superstar Soccer Pro en Europa fue el cacao de nombres en cada territorio, por diferentes motivos. Como que en Estados Unidos Goal Storm no vendiera nada mal, y decidieron reutilizar su nombre, mientras que en Europa los juegos de Super Nintendo International Superstar Soccer fueron un éxito, y decidieron seguir su estela con el mismo nombre.

Como el nuevo juego pretendía alejarse de aquella primera aproximación al deporte rey por parte de Konami Computer Entertainment Tokyo para PlayStation, decidieron crear una obra maestra en la que se acercó el fútbol a nuestras casas como nunca antes lo habíamos conocido nunca.

El juego mostraba un plantel de 35 selecciones nacionales en las que, sin nombres ni licencias, manejábamos a los jugadores sobre un campo de fútbol de dimensiones correctas y donde, por fin, los partidos se parecían mucho a lo que los aficionados veíamos y admirábamos en el fútbol real.

Un juego de fútbol lleno de grandes detalles que demostraba el talento de sus creadores, con algunos aspectos que incluso se perdieron en entregas posteriores o no estuvieron tan cuidados, como las diferencias de animaciones entre las grandes estrellas con el resto de los futbolistas.

Disparamos a puerta, el portero se tira a por el balón, lo despeja y da en el palo, el rechace lo vuelve a rematar el delantero que llega por detrás y el portero vuelve a rechazar con unos reflejos y animaciones nunca vistos. Los pases en profundidad hacían que los desmarques fueran retos, y donde las paredes por alto hacían que la jugabilidad de ISS Pro se convirtiera en leyenda, con un salto de calidad que dejaba muy atrás a todos los juegos de fútbol aparecidos hasta entonces.

Las increíbles animaciones estaban al servicio de la jugabilidad y esto se pone de manifiesto en el momento en el que agarramos el mando y empezamos a driblar, viendo cómo las estrellas se giran más rápido, corren más o tienen un disparo imponente -mención especial a la animación de Roberto Carlos al tirar las faltas-, con lo que Konami demostró que era capaz de hacer un simulador de fútbol cómo nunca se había visto.

Los controles que conocemos hoy día en los Pro Evolution nacieron aquí, y el pase, tiro, pase elevado y pase en profundidad estaban tan bien implementados que encandilaron a una legión de fans, que pese a las turbulencias de la saga, todavía recuerdan con cariño estos partidos con más de 20 años de historia.

Un juego de fútbol que inició una saga mítica, y con el que demostraron que la emoción del fútbol junto a un control extraordinario podía ser algo increíblemente divertido. Una serie que no dejó de mejorar año tras año, con International Superstar Soccer Pro 98 y ISS Pro Evolution, y que ha proporcionado innumerables horas de entretenimiento entre amigos a lo largo de todo el mundo.

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