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Los mandos de la nueva generación

A menos de dos meses para su lanzamiento, repasamos los mandos de las nuevas consolas, que nos acompañarán en nuestros vicios durante los próximos años.

El próximo 22 y 29 de noviembre llegan las nuevas consolas de Microsoft y Sony, Xbox One y PlayStation 4. Un cambio generacional que se ha hecho de rogar -8 años hace que se lanzó Xbox 360, 7 en el caso de PlayStation 3- pero que ya está a la vuelta de la esquina, para alegría de todos los jugones. Mayor calidad gráfica, nuevos juegos, nuevas posibilidades como grabar nuestras partidas y compartirlas con todo el mundo, y como suele ser habitual, nuevos mandos, que pretenden mejorar los ya existentes.

El nuevo mando inalámbrico de Xbox One y el DualShock 4 no pretenden revolucionar el control de los videojuegos, al contrario que el sí más ambicioso y extraño Steam Controller de Valve. Los pad actuales de Xbox 360 y PlayStation 3 ya cuentan con una gran aceptación, fruto de muchos años de evolución en los mandos de consola, y si algo funciona, para qué cambiarlo. Lo que no quiere decir que no se hayan incluido interesantes mejoras y novedades, que pretenden hacer nuestra experiencia de juego más grata y completa si cabe.

En los últimos meses, primero en el E3 de junio en Los Ángeles, luego en agosto en la gamescom de Alemania, y finalmente en el Tokyo Game Show de septiembre, además de en unas cuantas preview, hemos podido probar ambos mandos y comprobar qué tal se sienten, y como no hemos parado de decir, los dos nos parecen excelentes. Si en esta generación la opinión ha estado dividida, entre los que aman el Xbox 360, y no les gusta el de PS3 por ser más pequeño, por la colocación de sus sticks o por el poco recorrido de sus gatillos, y viceversa, quienes se sienten más cómodos con el DualShock 3 y no ven tan maravilloso el de la consola de Microsoft, en la nueva generación están diferencias no van a ser tan marcadas, ambos son indiscutiblemente muy buenos y de una ergonomía similar, y todo el que los ha probado puede dar fe de ello.

En el siguiente reportaje vamos a mencionar las principales características de los dos mandos, repasando sus novedades, que no son pocas, y os vamos a dar las impresiones de los redactores de Vandal que ya los han probado en diversas ferias a lo largo de los últimos meses.

DualShock 4

A diferencia del mando de Xbox One, muy continuista respecto al de Xbox 360, el DualShock 4 es una pequeña revolución respecto al mando de PlayStation 3, como si Sony hubiera admitido que tenía muchas cosas que mejorar. El nuevo mando adopta la familiar forma del DualShock 3, pero con un incremento de tamaño sutil pero considerable, con unos "cuernos" más largos, que logrará satisfacer a todos aquellos que se quejaban de que el DualShock 3 era demasiado pequeño, algo que agradecerán las manos más grande. Esto junto a una notable mejora de los materiales de la superficie y de su forma, ofrecen un manejo más delicado y preciso, que se nota desde el primer momento que lo coges.

Dispone de control de movimiento gracias a un nuevo sensor de seis ejes de alta sensibilidad, al igual que el DualShock 3, una función que no usaron demasiados juegos, y una vibración mejorada, más intensa y precisa gracias a sus dos motores de diferente tamaño. Los habituales dos sticks analógicos mantienen su tradicional posición pero ahora están perfectamente ajustados para ofrecer una mejor precisión, siendo más resistentes al contacto, mucho menos sensibles que los del anterior mando. Los botones L2/R2 situados en la parte superior se valen de un diseño curvilíneo para una interacción más fluida, los dedos encajan a la perfección en estos nuevos gatillos que tienen una mayor superficie, y van a ser toda una delicia para los juegos de conducción, ya que al tener ahora un mayor recorrido permiten más matices a la hora de pulsarlos.

Los tradicionales botones ‘Select’ y ‘Start’ que llevan tantos años en los mandos de las consolas PlayStation, desaparecen y son sustituidos por los botones ‘Share’ y ‘Options’. El botón ‘Options’ combina las funciones que ofrecían los botones ‘Select’ y ‘Start’ del DualShock 3 para operar en los menús durante el juego, mientras el botón ‘Share’ es el más revolucionario, relacionado con una de las funciones de las nuevas consolas que más darán que hablar.

Este nos permitirá compartir fácilmente capturas de pantalla o vídeos de nuestras partidas dentro de PlayStation Network y en diferentes redes sociales como Facebook o Twitter. PlayStation 4 graba constantemente lo que estamos jugando y conserva los últimos 15 minutos, por lo que si queremos compartir alguna proeza, hito, gracia o incluso un bug que hayamos conseguido, podremos hacerlo rápidamente pulsando el botón ‘Share’. También podremos emitir partidas a tiempo real a través de portales de streaming como Ustream, donde otras personas podrán comentar e incluso unirse a tu partida de modos completamente nuevos. Por ejemplo, si te encuentras atascado en un nivel complicado, tus amigos podrán ofrecerte pociones de salud o armas especiales que podrás utilizar durante la partida.

La novedad más apreciable a simple vista en el DualShock 4 es el panel táctil en la parte delantera del mando, una nueva forma de registro que ofrece más modos de interactuar con los juegos. Con una resolución de 1920 x 900 pixeles, este panel cuenta con dos puntos de reconocimientos simultáneos, permitiendo realizar todo esos gestos a los que ya estamos acostumbrados gracias a la masiva implantación de los teléfonos móviles inteligentes con pantalla táctil, también conocidos como smartphone.

Este panel si lo pulsamos hacia dentro es un botón más, y de hecho hemos comprobado que muchos desarrolladores le están dando la función que tenía antes el botón ‘Select’, para desplegar mapas o mostrarnos las estadísticas en los juegos de acción multijugador. A falta de ver qué uso táctil le dan los juegos que acompañarán al lanzamiento de la consola, sigue siendo prácticamente una incógnita cómo piensan aprovecharlo las desarrolladoras, aunque ya hemos podido ver algunos usos. Por ejemplo en el juego free-to-play Warframe dependiendo de los "dibujos" que tracemos con el dedo activaremos diferentes habilidades, y en inFamous: Second Son se utiliza para resolver algunos pequeños puzles o para ejecutar a los enemigos por la espalda. Veremos si también es cómodo para navegar por internet, a modo de ratón, y si su uso es práctico para juegos de estrategia.

Además del panel táctil en el frontal, lo que también llama mucho la atención del DualShock 4 es la barra de luz LED situada en la parte delante, que se ilumina en varios colores, y que sirve por ejemplo para identificar a los jugadores en un modo multijugador o conocer de un vistazo útiles datos sobre la partida, como cuándo está sufriendo daños graves un personaje. Esta barra luz también servirá para que la PlayStation Camera localice la posición del mando en tres dimensiones, de manera similar a lo que ocurría con PlayStation Move. Casi más estético que útil, hay muchas incógnitas todavía sobre cómo piensan utilizar esta función, que le da mucha personalidad al mando.

Además de todo esto, hay un altavoz mono integrado que permitirá a los juegos emitir sonidos, ya hemos visto cómo el nuevo inFamous lo utiliza para reproducir las conversaciones por radio de una manera bastante inmersiva. Y además tenemos un conector de auriculares incorporado, donde podremos conectar el headset que vendrá incluido en todas las PlayStation 4, para así poder chatear con los amigos durante nuestras partidas online. Aunque no lo hemos dicho y es una característica que Sony no promociona ya que se da por hecho, el nuevo mando vuelve a tener una batería integrada de litio, de 3.7 V y 1000 mAh, que está vez se conectará a la consola mediante USB 3.0, una característica que contrasta con el nuevo mando de Xbox One, que requiere el uso de pilas o una batería que se vende por separado.

El DualShock 4 que vendrá de serie con cada consola será de color negro, pero en la gamescom se mostraron dos nuevos colores, rojo y azul, que pudimos ver de cerca y nos resultaron bastante atractivos. Un detalle muy interesante es que desde su lanzamiento será compatible con PC en sus funciones básicas, lo que significa que desde un principio no podremos usar el panel táctil por ejemplo, una característica que de momento tampoco iba a usar ningún juego de ordenador. Algo que se agradece ya que para usar el mando de PlayStation 3 en PC había que andar haciendo cosas extrañas, como bajarse unos drivers no oficiales y de difícil instalación.

Mando inalámbrico Xbox One

El mando de Xbox One es bastante continuista respecto al de Xbox 360, no obstante es considerado uno de los mejores de la historia, pero Microsoft se ha encargado de comunicar que incluye más novedades de lo que parece en un principio a simple vista, cifrándolas en más de 40 mejoras. Las zonas de agarre y los contornos se han diseñado para ajustarse a una variedad mayor de tamaños de manos con comodidad, y el espacio reservado para las pilas o la batería, que en el mando de Xbox 360 sobresalía, ahora está integrada en el cuerpo del mando, de modo que tus manos tienen más espacio para sujetarlo de forma natural, lo que es muy cómodo. Decisión bastante polémica la de no incluir una batería de litio integrada a estas alturas, a diferencia de los mandos de la competencia, lo que nos obligará a comprar un Kit de carga y juega o a usar las pilas de toda la vida, ya sean recargables o no.

Los botones frontales ABXY son ahora más bajos y están ligeramente más cerca unos de otros, un cambio sutil que permite interacciones más suaves, eficientes y rápidas, y lo sticks analógicos han sido rediseñados, con una textura de fácil agarre, una zona muerta más pequeña y una tensión más ligera. Y por fin la cruceta, el mando D, cuenta con un nuevo diseño, uno de los elementos más criticados por los usuarios de Xbox 360, sobre todo por los amantes de los juegos de lucha. Ahora responde perfectamente tanto a movimientos circulares como direccionales, con una respuesta táctil más natural, similar a la cruceta adaptable del nuevo mando de X360 que Microsoft lanzó en 2011, pero incluso mejor.

Los botones superiores LB, RB, ahora están pegados a los gatillos, LT, RT, lo que hace que sea más fácil pasar de un botón a otro, ya no hay una zona muerta entre los dos. Y una de las novedades más celebradas del nuevo mando están siendo los llamados gatillos de impulso, que hacen que te vibren en los dedos para que sientas todos los impactos y golpes con gran realismo. Se ha incluido un motor de vibración en cada gatillo, además de la vibración habitual del mando, lo que te permite notar con precisión las armas, golpes e impactos, que cobrarán vida con un nuevo nivel de realismo en los juegos. Hasta el momento solo lo hemos podido probarlo con Forza Motorsport 5, y es una auténtica pasada, cómo recibes un feedback instantáneo y muy inmersivo cada vez que aceleras o frenas, veremos cómo aprovechan otros títulos esta función.

Como detalle curioso, se han añadido unos LEDs infrarrojos, y cuando lo cojas y aprietes cualquier botón, si estás en el campo visual del nuevo Kinect, el mando se conectará automáticamente a la consola, yo no será necesario pulsar el botón de guía. Y Kinect por su parte será capaz de identificar qué jugador tiene cada mando, eligiendo los controles por defecto de ese usuario, algo muy útil por ejemplo en los juegos deportivos, en los que cada jugador suele jugar con una configuración de controles y de opciones muy personal.

La opinión de la redacción

Yo soy de esas extrañas criaturas a las que les parece correcta –y cómoda- la posición de los sticks del Dual Shock, por lo que me temo que muchos dejaréis de leer a partir de aquí.

Ya en serio, después de probar ambos mandos, he de decir que me gustan mucho, aunque en mi opinión hay uno que ha evolucionado muy bien (el de Sony) y otro que ha mejorado por una parte y empeorado por otra (el de Xbox One). Me explico. Del Dual Shock me gusta su tamaño, tiene los "cuernos" más largos y hay más distancia entre ellos, o esa es la sensación que da al cogerlo. Los sticks y gatillos tienen una superficie cóncava, por lo que la posición de los pulgares y dedos índice es más firme. Por otra parte, soy un amante de la cruceta de los mandos de Sony, y aquí es todavía más suave. Del panel táctil sin embargo no puedo opinar porque no lo he podido usar en ningún juego, aunque cabe decir que también hará las veces de botón, ya que se puede pulsar.

Para mí la prueba definitiva es la sensibilidad de los sticks, que pude comprobar con una demo multijugador de Battlefield 4. Se enseñaba por fin en consolas de nueva generación, y yo, que soy de esos jugadores que se han acostumbrado a usar el pad en los shooters, no pude salir más encantado: tienen mayor recorrido, son más sensibles y por lo tanto más precisos.

Del mando de Xbox One me llamó la atención que los sticks son más pequeños. Están rodeados por una goma rugosa que le dan un acabado imponente, pero me costaba apoyar el pulgar. Supongo que será cuestión de echarle horas, vaya. Los gatillos sí me parecieron una maravilla, sobre todo gracias a la vibración, que pude comprobar gracias a Forza 5 y al feedback que recibes al acelerar y frenar. Sin embargo, los "bumpers", tanto izquierdo como derecho, me dieron la sensación de ser de un plástico de mala calidad, además de que muchas veces los pulsaba accidentalmente, al estar colocados en diagonal y no tener prácticamente recorrido.

Son sensaciones tempranas ya que todavía no he tenido la posibilidad de pasar sesiones largas de sofá, pero en mi opinión Sony ha hecho muy bien los deberes. Aunque dicho sea de paso, era la que tenía más trabajo pendiente.

Pedro Iglesias

Yo tengo que coincidir con Pedro en la defensa de los sticks de DualShock. Personalmente, me gustan los sticks paralelos de Sony tanto como los asimétricos de Microsoft, e incluso, en cierto modo, me gusta tener sensaciones diferentes cuando juego a una consola u otra. Así que mantener la posición de los sticks en el DualShock 4 me parece una sabia decisión por parte de Sony, centrándose en hacer otros progresos mucho más importantes a la hora de jugar.

El salto del DualShock 4 es abismal. A la hora de agarrar el mando, sentimos un pad cómodo y sólido, que se adapta muy bien a nuestras manos, y que evita esos dolores incómodos cuando apretamos mucho el pad por la tensión de algún juego. Los gatillos del DualShock 4 es la mejor noticia que los amantes de los juegos de carreras –y otros géneros que los usen intensivamente– pueden tener para la nueva generación, y ofrecen un agarre y un recorrido que durante esta generación hemos echado de menos en la consola de Sony.

Por lo demás, y volviendo a enfatizar lo sólido que se siente, el primer contacto ha sido muy positivo. Los botones y los sticks responden muy bien, son accesibles y cómodos, y a falta de pegarme unos buenos vicios en casa, parece que no hay ningún paso atrás. La inclusión del panel táctil es también una promesa de futuro, y mientras que parece que hacer clic en el panel será el nuevo Select –recordemos que en la posición de Select está ahora el botón de compartir–, las posibilidades de interactuar con esta superficie puede abrir muchas posibilidades.

Como curiosidad, señalar que en una sala en la que pude probar los juegos de Sony, cada vez que soltaba el DualShock 4 y cogía el DualShock 3, era como coger un mando innecesariamente incómodo al que jamás me volvería a acostumbrar… aunque cuando llegas a no te queda otra, claro. Lo mismo me comentaban unos desarrolladores de Guerrilla, comentando cómo mientras trabajan en Killzone: Shadow Fall, intentan evitar los prototipos del DualShock 4 –el que se filtró con la barra de luz sobresaliente– por lo incómodos que son en comparación con el nuevo mando.

Sobre el mando de Xbox One, es más difícil hablar, ya que, para mí, es un intento por perfeccionar un mando que ya rozaba la excelencia en Xbox 360. El mando de la nueva consola de Microsoft es muy sólido, y si bien coincido con mis compañeros en que el primer contacto con sus sticks es algo extraño, no tuve muchos problemas para jugar o adaptarme a ellos. Quizá se debe a que no jugué a títulos de disparos en primera persona –más exigentes que en juegos como FIFA 14 o Dead Rising 3, por ejemplo–, pero por el momento me quedé satisfecho con su respuesta y agarre.

La vibración en los gatillos es, como el panel del DualShock 4, una promesa que por el momento no deja de ser una curiosidad, pero personalmente agradezco mucho cualquier intento por dar más posibilidades al jugador, y tengo interés en ver qué da de sí. Otros detalles como que Kinect pueda reconocer el mando y quién lo agarra son detalles que pueden hacer que nuestra experiencia frente a la consola sea más cómoda y fluida, pero, una vez más, hay que ver cómo se aplica en la realidad.

Cuando pensamos en las nuevas consolas pensamos en los juegos, los gráficos, los servicios… pero se nos olvida que el mando es una parte importantísima de ellas, y la verdad es que se avecina una competencia más dura que nunca en este aspecto. A falta de ver qué aportan las novedades de cada uno, poder jugar con estos mandos me ha hecho sentir otra parte de la nueva generación que no se nota hasta que no está en nuestras manos. En lo personal, tengo muchas ganas de tener las nuevas consolas en casa, pero sé que, al menos durante los primeros meses, el mayor cambio lo notaré en el mando. Y creo que, en cierto modo, son buenas noticias, ya que los juegos vienen y se van, pero los mandos suelen acompañarnos durante toda la vida de las máquinas.

Juan Rubio

Sin lugar a dudas, los avances que van a hacer las nuevas consolas no son solo gráficos, ya que el diseño tanto del DualShock 4 como del mando de Xbox One suponen un gran paso adelante respecto a los que disfrutamos actualmente.

Pasar del DualShock 3 al DualShock 4 es toda una experiencia, por mucho que en fotos pueda parecer lo mismo de siempre. Tal es la mejora, que una vez probado el segundo cuesta muchísimo volverse a habituar al primero. Sony lo ha mejorado en absolutamente todo: se adapta como un guante a nuestra mano y se siente sorprendentemente sólido, los nuevos sticks son una maravilla, responden a la perfección y consiguen que el recorrido que realizan nuestros pulgares sea lo más cómodo y preciso posible, y los nuevos gatillos funcionan tan bien que nos olvidaremos rápidamente de la mala calidad y todos los disgustos que nos dieron los del anterior mando.

Si tuviera que quejarme de algo, lo haría del panel táctil, ya que en muchos juegos hay que presionarlo para realizar ciertas acciones y la ejecución de este gesto me resultó un poco extraña, ya que para que me lo detectara bien tenía que intentar presionar por el centro del mismo, obligándome a desplazar el pulgar más de lo que me gustaría, aunque probablemente sea solo cuestión de acostumbrarse.

Respecto al mando de Xbox One, no he detectado un salto tan abismal como en el caso de Sony, ya que el de Xbox 360 tenía poco margen de mejora. Una vez con él en la mano, las sensaciones que transmite son muy similares a las del anterior pad, a excepción de algún que otro detalle, como la cruceta, que a pesar de no haberle podido sacar el provecho que me habría gustado en los juegos que pude probar, sí que detecté una mejora abismal respecto a lo visto en Xbox 360. Al haberse eliminado la base circular sobre la que estaba montada, ahora resulta mucho más precisa y cómoda, lo que la convierte en una opción válida para jugar a ciertos juegos que piden a gritos una buena cruceta sobre un stick.

En cuanto a la vibración independiente en los gatillos sinceramente fue algo que se me pasó muy por alto y a lo que no le presté demasiada atención, por lo que dudo que consiga pasar de lo meramente anecdótico si no consiguió llamar mi atención lo suficiente durante las sesiones de juego que tuve. Los sticks ahora son algo más pequeños, aunque desde mi punto de vista son igual de cómodos que antes, ya que mientras jugaba a títulos como Titanfall no era consciente de esta diferencia.

La sensación general que me ha quedado tras probar ambos mandos es que Microsoft y Sony han hecho sus deberes para ofrecernos dos mandos distintos pero muy cómodos y funcionales, que a fin de cuentas es lo que todos pedimos. Quizás cuando lleve más tiempo usándolos esto cambia para mejor o para peor, pero de momento, la nueva generación de mandos pinta realmente bien.

Carlos Leiva

Los dos mandos me parecen excelentes, posiblemente los mejores que se han hecho nunca para una consola, sería incapaz tener que elegir uno de los dos, ya que ambos tienen sus virtudes y sus defectos, pero me parecen prácticamente igual de buenos. El DualShock 4 es el que está dando más que hablar y es el que más sorprende, sin duda porque tenía mucho que mejorar respecto a su antecesor, y el de Xbox One no tenía necesidad de cambiar demasiado respecto al de Xbox 360, un mando que exceptuando su cruceta, rozaba la perfección.

Me encantan los materiales del DualShock 4, muy agradables al tacto, más cálidos y agradables que los del de Xbox One, que son un poco "plastiquete", aunque a la hora de la verdad es tan cómodo y natural el agarre del pad de Microsoft, que en una larga sesión de juego te llegas a olvidar que tienes un mando entre las manos, se agradece mucho que le hayan eliminado la "chepa" de la batería. La posición de los sticks me sigue gustando más en el mando de Xbox, pero es genial cómo han mejorado los sticks del DualShock 4, ahora mucho más "duritos", abandonando la forma de seta y permitiendo colocar la yema de los dedos sobre ellos de manera muy cómoda.

En cambio curiosamente y siempre en mi opinión, los sticks del mando de Xbox One han ido para peor, con una decisión cuanto menos cuestionable. Es cierto que los materiales de la superficie son muy agradables, con una circunferencia rugosa que te guía muy bien en la colocación del dedo, pero la superficie total de agarre ha disminuido, los stick son más pequeños y el pilar que los sustenta más estrecho, algo que no nos convence en situaciones muy puntuales. Jugando a Call of Duty: Ghosts en multijugador y durante un buen rato, realizando la habitual acción de correr apretando hacia dentro el stick izquierdo, se siente un poco forzado, como que se te escapa el stick y tienes que realizar más fuerza y concentración de lo normal, una apreciación que ya hemos compartido con otros compañeros de la prensa que opinan parecido. No sé si será cuestión de acostumbrarse, que es muy posible que sí, pero tenía que comentarlo.

Todos los jugones estamos de enhorabuena, os van a encantar los dos mandos, el de Xbox One continuista pero con las mejoras justas para hacerlo todavía mejor, y el DualShock 4 siendo muchísimo mejor que el DualShock 3 en todos los aspectos, capaz de convencer hasta a los mayores detractores de este. En definitiva dos mandos muy cómodos y acertados a los que nuestras manos estarán pegadas cientos de horas durante los próximos años.

Jorge Cano

Redactor