El regreso de José Luis Torrente no solo ha sido un éxito comercial: se ha convertido en un pequeño terremoto para la taquilla española. En su segundo fin de semana en cartel, Torrente, presidente volvió a colocarse en lo más alto con unos 5,4-5,5 millones de euros, según los recuentos publicados a partir de datos de Comscore, mientras que Amarga Navidad, la nueva película de Pedro Almodóvar, arrancó con unos 695.000-700.000 euros. La diferencia entre ambas roza por tanto los 4,7 millones en apenas tres días, una distancia muy poco habitual entre dos estrenos españoles de perfiles tan distintos.
Lo más llamativo es que el fenómeno de Santiago Segura no se explica solo por un buen arranque, sino por una resistencia muy poco común. Tras debutar el 13 de marzo, la película apenas se dejó en torno a un 22% en su segundo fin de semana, una caída bajísima para un título que ya había abierto con cifras enormes. En apenas diez días, Torrente presidente acumulaba ya unos 16 millones de euros y más de dos millones de espectadores, lo que la sitúa no solo como la película más taquillera del año en España, sino también como uno de los grandes fenómenos recientes del cine comercial nacional.
Dos modelos de cine frente a frente
El contraste con Almodóvar es inevitable, aunque conviene leerlo con algo más de matiz que el simple “uno arrasa y el otro fracasa”. Amarga Navidad se ha estrenado en un terreno mucho más complicado para el cine adulto y de autor, pero su apertura mejora la de anteriores trabajos recientes del director, según subrayan varios medios que manejan el mismo dato de Comscore. Es decir, la comparación con Segura resulta demoledora en términos de volumen, pero no implica necesariamente que la película del manchego haya arrancado mal dentro de su propio espacio comercial.
En realidad, lo que deja este duelo es una radiografía bastante precisa del momento que vive la exhibición en España. El fin de semana del 20 al 22 de marzo cerró con unos 8,8 millones de euros de recaudación total, el segundo mejor de un mes de marzo desde 2019, impulsado sobre todo por el tirón de Torrente presidente. En un periodo del calendario en el que ya han quedado atrás los grandes lanzamientos navideños y todavía no han llegado ni Semana Santa ni la temporada fuerte del verano, Segura ha conseguido activar a un público masivo que normalmente no siempre acude a las salas.
El fenómeno que vuelve a dominar la taquilla
También influye el tipo de producto que representa cada uno. La nueva entrega de Torrente juega con una sátira política muy amplia, repleta de cameos y diseñada para el consumo colectivo, casi como un evento popular. The Times destacaba estos días que la película se burla de distintas familias ideológicas y que, precisamente por eso, está logrando conectar con públicos muy distintos en una España especialmente polarizada. Esa mezcla de provocación, marca reconocible y humor grueso pero transversal ayuda a explicar por qué Segura ha vuelto a dominar el mercado con tanta claridad.















