Ridley Scott vuelve a uno de los territorios que mejor conoce, pero lo hace encontrándose con una recepción bastante menos entusiasta de lo esperado. El director de Alien y Blade Runner regresa este viernes a los cines con La constelación del perro, su nueva incursión en la ciencia ficción y adaptación de la novela homónima publicada por Peter Heller. Una película que el propio cineasta considera su mejor trabajo desde Marte, aunque las primeras valoraciones de la crítica parecen tener una opinión bastante diferente.
La propuesta nos sitúa en un futuro devastado por una pandemia que prácticamente ha borrado a la humanidad del mapa. El mundo que queda atrás es un lugar hostil, con pequeñas comunidades de supervivientes intentando mantenerse con vida en medio de un territorio convertido en un páramo. Y, como suele ocurrir en este tipo de historias, el peligro no procede únicamente de las ruinas de la civilización.
En el centro de esta historia de supervivencia se encuentra una pareja tan improbable como necesaria. Jacob Elordi se mete en la piel de Hig, un piloto marcado por el trauma y por la pérdida de alguien importante en su vida, que intenta mantenerse con vida en un mundo donde cada viaje puede convertirse en el último. A su lado está Josh Brolin, que interpreta a Bangley, un exmarine endurecido por años de violencia, desconfiado y mucho más pragmático a la hora de enfrentarse a las amenazas que les rodean.
El reparto se completa con nombres de primer nivel como Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney y Benedict Wong, pero el problema es que, al menos por ahora, la película no está consiguiendo convencer a buena parte de la prensa especializada. La constelación del perro llega a los cines este viernes 28 de agosto, pero las primeras críticas ya permiten hacerse una idea de por dónde van los tiros.
En Rotten Tomatoes, la película presenta actualmente un 39 % de aprobación. Es una cifra que la coloca entre los trabajos peor valorados de Ridley Scott y que la sitúa a la altura de títulos como Hannibal o El reino de los cielos. Aun así, queda por encima del 29 % obtenido por Exodus: Dioses y reyes, uno de los tropiezos más evidentes de su filmografía.
Aunque existen elogios al reparto o la puesta en escena, las principales dudas aparecen cuando toca hablar de la historia. Varios críticos consideran que la película termina recurriendo a demasiados elementos conocidos del cine posapocalíptico y que el resultado acaba pareciendo una colección de tópicos que no termina de encontrar una identidad propia.
Pero existe una crítica todavía más importante para quienes hayan leído la novela de Heller: la adaptación parece haber dejado por el camino parte de aquello que hacía especial al material original. Uno de los aspectos más señalados es la decisión de alejarse de la narración en primera persona de Hig, un elemento fundamental para comprender su aislamiento, sus pensamientos y la relación que establece con el mundo que le rodea.
Ridley Scott nunca ha tenido una relación especialmente sencilla con la crítica. Su carrera está repleta de películas que dividieron opiniones en su estreno y que, con el paso del tiempo, han terminado generando debates muy diferentes. Además, por si fuera poco, sus películas de ciencia ficción han demostrado en varias ocasiones que la opinión de la prensa y la del público no tienen por qué coincidir. El viernes saldremos de dudas.
