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¿Por qué no deja de llover? Las claves del colapso climático que han provocado la tormenta perfecta en España

Durante años, el anticiclón de las Azores nos protegió del caos climático. Hoy, un Ártico recalentado y un Atlántico en ebullición convierten España en una autopista de borrascas húmedas.
¿Por qué no deja de llover? Las claves del colapso climático que han provocado la tormenta perfecta en España
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Actualizado: 8:44 10/2/2026
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En los años veinte del siglo pasado, un meteorólogo británico llamado Gilbert Walker descubrió algo que hoy repetimos casi como un mantra, pero que entonces fue una pequeña revolución científica: el clima funciona por equilibrios. Cuando la presión sube en un punto del planeta, baja en otro.

Walker lo llamó “oscilación” y lo dedujo sin satélites, sin ordenadores y sin modelos globales. Solo con barómetros, grandes series de datos y una paciencia infinita. Entendió antes que nadie que la atmósfera en la Tierra no es un mapa fijo, sino un sistema vivo, entrelazado, que nunca se detiene.

Las lluvias interminables en España tienen explicación: los factores del colapso climático actual

Durante décadas, España tuvo la suerte de estar en el lado estable de ese equilibrio. Nuestro seguro climático tenía nombre propio. Y uno bastante conocido: el anticiclón de las Azores. No era solo un símbolo en el parte del tiempo, sino un auténtico muro de aire pesado asentado en el Atlántico central. Su función era clara, pues ayudaba a bloquear el avance de las borrascas que nacían frente a Norteamérica y desviarlas hacia el norte de Europa. Gracias a él, la Península disfrutó durante generaciones de inviernos relativamente predecibles.

El calentamiento acelerado del Ártico y un Atlántico fuera de escala alimentan lluvias cada vez más extremas

Walker ya observó en 1928 que cuando ese anticiclón se fortalecía, España se secaba y el Reino Unido se empapaba. Hoy lo conocemos como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y los modelos modernos no hacen más que confirmar aquella intuición temprana. El problema es que ese patrón ha empezado a fallar.

Lluvias en Andalucía

En los últimos años, el anticiclón de las Azores ha cambiado de comportamiento. Estudios publicados en Nature Geoscience señalan que su expansión reciente no tiene precedentes en más de un milenio. No es un capricho atmosférico, ya que se trata de una respuesta directa a un planeta más caliente. Al deformarse, el muro deja de proteger de forma constante y abre pasillos por los que las borrascas entran sin oposición.

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A esto se suma un segundo actor clave: la corriente en chorro. Este río de aire que circula a diez mil metros de altura ha perdido fuerza porque el Ártico se calienta mucho más rápido que el resto del planeta. Con menos contraste térmico, el chorro serpentea, se frena y se queda atascado. Las borrascas ya no pasan de largo, acaban por detenerse en nuestra península y descargan una y otra vez sobre el mismo territorio.

Lluvias en la Península

El tercer ingrediente es el océano. Un Atlántico anormalmente cálido actúa como una esponja gigante, cargando de humedad cada sistema que se forma. Cuando esa masa de aire choca con la orografía peninsular, la lluvia se multiplica. Podríamos decir que no llueven más días en el año, más bien llueve con más violencia. El balancín climático sigue ahí, pero alguien ha cambiado las reglas del juego.

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