España está trabajando para mejorar la calidad de los alimentos comercializados en el territorio. El Consejo de Ministros aprobó un real decreto que moderniza la normativa de calidad alimentaria, adaptando la legislación a los avances tecnológicos y a las crecientes demandas de los consumidores. El objetivo principal es ofrecer información más clara, reforzar la trazabilidad y facilitar la incorporación de innovaciones en productos y procesos.
El Gobierno ha renovado oficialmente la normativa de calidad alimentaria en España para mejorar la información y la trazabilidad.
Entre las modificaciones más destacadas, se incluye por primera vez al pan sin gluten dentro del ámbito de la norma de calidad del pan. Esta medida atiende una reivindicación histórica del colectivo celíaco y garantiza respaldo legal a una oferta que ha crecido de forma sostenida para satisfacer necesidades específicas de quienes padecen intolerancias alimentarias.
La actualización también refuerza la seguridad jurídica tanto para productores como para autoridades de control. Se establece que ciertos productos que no contienen harina puedan comercializarse como “pan”, siempre que cumplan con los requisitos generales de calidad establecidos para este alimento básico.
En productos de consumo habitual, se permite que la horchata se elabore sin azúcares añadidos o con contenido reducido, conservando al mismo tiempo la prohibición de edulcorantes y colorantes para preservar su carácter tradicional.
El Ministerio de Agricultura subraya que la reforma responde a un mercado cada vez más centrado en la salud, la transparencia y la innovación. Entre otros cambios, se redefine el concepto de preparados grasos para evitar que mezclas de aceite de oliva con otros aceites vegetales se comercialicen bajo esa denominación.
En el caso de las galletas, se elimina el límite máximo de cenizas, lo que facilita nuevas formulaciones con harinas integrales, fibras y otros ingredientes innovadores. Paralelamente, se reconocen prácticas tradicionales en la producción de vinagres, especialmente en los protegidos por Denominación de Origen o Indicación Geográfica Protegida, ampliando los ingredientes autorizados y flexibilizando las tolerancias de acidez.
La norma introduce además menciones de valor añadido en los productos cárnicos, como “natural” y “elaboración artesana”, consolida la denominación “jamón de pavo”, elimina “mortadela bolonia” del catálogo y refuerza la trazabilidad y la información sobre la salazón de jamones y paletas curadas.
En cuanto a las aceitunas de mesa, los rellenos presentados en forma de pasta deberán figurar claramente en la lista de ingredientes, mientras se preservan denominaciones tradicionales como aceitunas rellenas de anchoa. La regulación también incorpora las sidras de hielo y recupera prácticas tecnológicas como clarificación, despectinización, decoloración y desodorización. Con esta reforma, España actualiza su marco de calidad alimentaria, elimina disposiciones obsoletas frente a la normativa europea y alinea el Código Alimentario Español con las exigencias de la producción y el consumo actuales, dando un paso firme hacia un sector más moderno, seguro e innovador.















