El centén segoviano de 1609 acaba de coronarse como la gran joya de la numismática española. La espectacular moneda de cien escudos de oro, acuñada en tiempos de Felipe III, se ha vendido en una subasta en Ginebra por 2,4 millones de euros, triplicando el precio que alcanzó en 2009. Con este remate, no solo se consolida como la pieza más cara de la historia numismática de España: también se sitúa entre las monedas de mayor valor de toda Europa Occidental.
No es una moneda cualquiera. El centén pesa 339,35 gramos de oro —más de una barra de chocolate grande en la mano— y está considerado la mayor moneda de oro del siglo XVII conocida hasta la fecha. Se trata de una emisión excepcional, más cercana a un símbolo de poder que a un medio de pago real: su valor facial equivalía a cien escudos, una suma inalcanzable para la mayoría de los súbditos de la época y suficiente, según los historiadores, como para comprar varias mulas de gran calidad o varios años de salario de un trabajador.
Del taller segoviano al récord en Ginebra
La pieza subastada tiene además una biografía muy concreta detrás. Formó parte de la célebre colección Caballero de Yndias, reunida por un coleccionista vasco afincado en Cuba y considerada durante años una de las mejores colecciones privadas de moneda española e hispanoamericana. Cuando esa colección salió a subasta en 2009, el centén ya hizo historia al venderse por unos 800.000 euros, una cifra que entonces marcó un récord absoluto para la numismática española. Dieciséis años después, el mercado ha dejado claro que su aura no ha hecho más que crecer.
El contexto internacional ayuda a entender la magnitud de la cifra. Hasta ahora, la moneda más cara vendida en Europa Occidental era una pieza de 100 ducados de 1629, acuñada en el Sacro Imperio Romano Germánico bajo el emperador Fernando III, que se había adjudicado este mismo año por 1,95 millones de francos suizos (unos 2,11 millones de euros). Fuera de Europa Occidental hay ejemplos aún más extremos —como el famoso “Double Eagle” estadounidense de 20 dólares de 1933, subastado por unos 18 millones de dólares en 2021—, pero el centén segoviano se coloca claramente en la liga de las monedas más codiciadas del planeta.
Cuando una moneda vale mucho más que su oro
Más allá del oro que contiene, lo que se paga en una pieza así es historia concentrada en unos pocos centímetros de metal. Estos grandes módulos de oro se utilizaban como moneda de prestigio: regalos diplomáticos, demostraciones de riqueza real o piezas creadas para subrayar el poder de la monarquía hispánica en pleno Siglo de Oro. Que uno de esos escasos ejemplares haya sobrevivido más de cuatro siglos en buen estado, con procedencia documentada y visibilidad pública, multiplica su atractivo para coleccionistas privados, museos y grandes casas de subastas.















