Robert Pattinson ha vuelto a mirar atrás hacia Crepúsculo y lo ha hecho con una de esas declaraciones que funcionan como un dardo directo a la nostalgia colectiva. En una pieza promocional de Canal+ junto a Zendaya por El Drama, el actor fue preguntado por el eterno dilema entre Team Edward y Team Jacob.
Su respuesta, entre risas, fue demoledora: “Nadie era Team Jacob. Eso era una cosa de marketing”. Con una sola frase, dinamitaba uno de los debates más lucrativos y ruidosos de la cultura pop de finales de los 2000.
Robert Pattinson lo confirma: una rivalidad fabricada para arrasar en taquilla
Lo cierto es que no es la primera vez que Pattinson se muestra escéptico con aquella supuesta división entre fans. Ya en 2011, en un perfil publicado por Vanity Fair, confesaba que nunca llegó a comprender la magnitud del fenómeno ni la insistencia de la industria en que “representara a su equipo”. Su postura entonces fue clara: no tenía ningún equipo. Aquel reportaje apuntaba además a la maquinaria promocional de Summit Entertainment como la gran arquitecta de esa rivalidad, convertida en combustible perfecto para amplificar el fenómeno global de la saga.
Team Edward or Team Jacob?
“No one’s ’Team Jacob’. That was a marketing thing!”
— Robert Pattinson Photos | Fansite (@pattinsonphotos) March 25, 2026
La paradoja es que el propio actor contribuyó en su día a alimentar el fuego. Entertainment Weekly recordaba en 2025 que, durante una sesión de preguntas y respuestas en 2008, Pattinson llegó a declararse Team Jacob, bromeando incluso con que el personaje era más interesante que Edward. Un gesto que, visto en retrospectiva, encaja perfectamente con el tono irónico con el que siempre ha tratado el fenómeno.
“Nadie era Team Jacob. Eso era una cosa de marketing”
En el fondo, esta ambivalencia define bien la relación de Pattinson con Crepúsculo: ni reniega de ella ni la idolatra. Más bien la observa como quien recuerda una anomalía descomunal de la cultura popular, un torbellino del que salió convertido en estrella mundial y con la sensación de haber sobrevivido a algo tan fascinante como desconcertante.















