Podrías estar sentado sobre una pequeña fortuna sin saberlo. Tras años en los que el formato digital parecía marcar el ritmo del consumo del cine y la música, así como en otras partes del entretenimiento, y pesar de la aparente desaparición de los formatos tradicionales de las grandes superficies y tiendas, el mercado de películas en físico, ya sea en VHS, DVD y Blu-ray, está experimentando un resurgimiento inesperado. Y es algo a celebrar.
Plataformas de compraventa como la escandinava Tradera han registrado un aumento significativo en las ventas de estos productos, con un incremento cercano al 40% en comparación con hace un par de años. Esto se traduce en la venta de más de medio millón de cintas al año, lo que equivale a aproximadamente 1200 películas vendidas diariamente. Y algunas de ellas, no todas, alcanzan precios astronómicos.
El récord absoluto lo ostenta una copia en VHS de la película de terror El jorobado de la morgue, que alcanzó la impresionante cifra de 26.975 coronas danesas (más de 3600 euros) en una subasta. Otros títulos clásicos como Star Wars o El destripador de Nueva York también pueden superar ampliamente los mil euros.
Lógicamente, no todas las cintas tienen un valor tan elevado. El precio depende de la rareza del ejemplar. Las ediciones limitadas, las películas que nunca se digitalizaron o las copias precintadas de fábrica son las que alcanzan los valores más altos. Entre los géneros que se pagan mejor destacan el anime, el terror y la ciencia ficción.
Este auge va más allá de la nostalgia. Según Tradera, los compradores buscan un contrapeso al universo digital. Frente a los servicios de streaming, donde todo es efímero y virtual, el público anhela la propiedad real, la posibilidad de tocar el objeto y colocarlo en una estantería para siempre.
Este fenómeno se extiende también a otros formatos que parecían extinguidos. Las ventas de CD de música han aumentado un 76% en dos años, mientras que las cintas de casete han experimentado un repunte del 25%. Este resurgimiento también afecta a la tecnología clásica. La demanda de reproductores de VHS creció un 47% en el último año, y artículos como las primeras cámaras digitales compactas o los teléfonos móviles antiguos se han vuelto a poner de moda.
