Sofia Carson, que dio el salto a la fama como estrella Disney en Los descendientes, lleva años consolidando su reinado dentro del romance contemporáneo. Si Corazones malheridos (2022) ya la posicionó como uno de los rostros más rentables del género —junto al ascendente Nicholas Galitzine—, este 2025 no se ha quedado atrás: primero llegó Mi lista de deseos, comedia ligera junto a Kyle Allen que conquistó a propios y extraños.
Y ahora irrumpe con Mi año en Oxford, una producción que ha escalado de forma fulminante hasta lo más alto del top global de visionados en Netflix. Sin embargo, esta historia que parecía una “rom-com” al uso, ha desconcertado a buena parte de la audiencia. ¡Cuidado con los spoilers!
Sofia Carson enamora de nuevo con ‘Mi año en Oxford’, pero los espectadores no esperaban esto
La sinopsis prometía una historia veraniega: una estudiante americana aterriza en Oxford con ilusión académica y, por azares del destino, conoce a un apuesto profesor británico con ciertas reticencias emocionales. El choque cultural, los paseos por bibliotecas centenarias y el carisma natural de Carson y Corey Mylchreest (el rey Jorge de La reina Carlota) hacían pensar en un romance ligero de manual. Pero la realidad ha sido otra.
Porque Mi año en Oxford es, en el fondo, un drama disfrazado de comedia romántica. Jamie no tiene miedo a enamorarse: tiene un cáncer terminal que lo ha condenado sin remedio y que lo enfrenta, además, con un padre que se niega a aceptar su decisión de no tratarse. A lo largo del filme, asistimos a la lucha interior de un joven que quiere vivir intensamente lo poco que le queda y de Anna, decidida a quedarse a su lado, aun cuando sabe que lo perderá.
Muchos espectadores, que llegaron buscando un refugio emocional, acabaron entre lágrimas, rotos y con la sensación de haber sido víctimas de una promoción engañosa. Las redes sociales han ardido, entre la rabia y el cariño, con reacciones que mezclan sorpresa, dolor e ironía.
“Pensé que iba a ver una comedia universitaria con acento británico y ahora quiero tirarme de un acantilado", describen con cierto cachondeo. “¿Nadie se dio cuenta de que tenía los mismos productores que Bajo la misma estrella?”, se preguntaban en X. “Corey Mylchreest, por favor, deja de rompernos el corazón", indicaba una tuitera. “Si me dieran un céntimo por cada vez que interpreta a un hombre enfermo que no quiere hacer sufrir a su pareja… ya tendría dos. No es mucho, pero es raro que pase dos veces", puntualizaba otra en redes sociales.
El filme, basado en la novela de Julia Whelan, ha sido vendido como algo que no es. Y, aun así, ha conseguido emocionar a millones de personas. Hay quien aplaude su honestidad narrativa. Otros, directamente, se sienten engañados. En cualquier caso, Mi año en Oxford no deja indiferente. Puede que no sea la “rom-com” feel-good que muchos esperaban, pero sí es, sin duda, un romance inolvidable.















