El anhelo de la inmortalidad ha acompañado a la humanidad a lo largo de su historia. Si bien aún parece inalcanzable, la posibilidad de vivir mucho más allá de los límites actuales está siendo explorada por la ciencia. Un reciente estudio de la Universidad de Georgia ha revelado que las personas nacidas entre 1910 y 1950 podrían experimentar una longevidad excepcional, con una esperanza de vida que podría extenderse hasta diez años más que generaciones anteriores.
Este hallazgo ha sido posible gracias al análisis de millones de registros de mortalidad en 19 países industrializados. El estudio, liderado por el profesor David McCarthy y publicado en Live Science, señala que este aumento en la longevidad se debe en gran parte a la reducción de la mortalidad temprana y al mejor acceso a la sanidad.
Los seres humanos aún no han alcanzado su límite de edad
Además, indica que la humanidad aún no ha alcanzado el límite máximo de vida, pues las tasas de mortalidad en edades avanzadas no han mostrado cambios drásticos. Esto sugiere que el récord de longevidad, actualmente en manos de la francesa Jeanne Calment con 122 años, podría ser superado en las próximas décadas.
Según un informe del Foro Económico Mundial, la posibilidad de que alguien supere los 130 años en este siglo es de apenas un 13%. No obstante, para 2080, se estima que habrá unas 300.000 personas que habrán superado los 110 años, lo que incrementa las probabilidades de alcanzar cifras récord. Este pronóstico, sin embargo, está condicionado por el impacto de enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer o el alzhéimer, y los avances en biomedicina que puedan mitigar sus efectos.
Depende de muchos factores y no será posible en todas partes
McCarthy advierte que este fenómeno solo será posible si las políticas públicas continúan priorizando el bienestar y la salud de las personas mayores, garantizando entornos medioambientales y económicos estables. Además, los avances en medicina regenerativa, terapias génicas y la mejora de hábitos de vida serán claves en el alargamiento de la esperanza de vida. Estudios recientes en el campo de la biotecnología también están explorando cómo retrasar el envejecimiento celular y prevenir enfermedades crónicas asociadas con la edad.















