Málaga vuelve a hablar en lenguaje de cultura popular y de los grandes universos. La San Diego Comic-Con Málaga ha abierto este jueves 1 de octubre las puertas de su segunda edición en FYCMA, bajo la dirección renovada de Fernando Piquer, y lo hace con una programación que ya no necesita presentación, con más de 300 horas de contenidos repartidas entre cine, series, cómic, anime, videojuegos, juegos de mesa, rol y cosplay.
El recinto crece hasta los 90.000 metros cuadrados y la organización afronta su segundo asalto con una idea muy clara, como lo es mejorar la experiencia del fan y corregir los problemas que marcaron el estreno de 2025. Hasta la fecha, parece que lo están logrando.
El primer día ha tenido, además, un protagonista inesperado: el cómic. Y aquí Málaga ha podido presumir de talento propio. Jorge Jiménez, Dan Mora, Pepe Larraz y John Romita Jr. han compartido protagonismo en uno de los encuentros más interesantes de la jornada, reuniendo a tres dibujantes con trayectorias estrechamente vinculadas a las grandes editoriales estadounidenses. Jiménez, actual referente de Batman; Larraz, una de las firmas españolas más reconocidas de Marvel; y Romita Jr., auténtica leyenda de la industria, han servido para poner sobre la mesa una realidad que ya resulta difícil discutir: el peso internacional del cómic español es cada vez mayor.
Romita Jr., además, juega un papel especialmente simbólico en esta edición. El artista ha diseñado uno de los carteles oficiales de la Comic-Con, con dos superhéroes sobre la torre norte de la Catedral de Málaga, y su presencia permite conectar la historia del cómic estadounidense con la nueva generación de autores españoles.
La otra gran pata de la mañana ha estado en El Señor de los Anillos. John Rhys-Davies, el inolvidable Gimli, ha sido uno de los grandes reclamos para los aficionados a Tolkien, mientras el recinto comenzaba a llenarse de cosplayers, coleccionistas y seguidores llegados de distintos puntos de España.
Pero si hay una saga que ha dominado buena parte de la conversación del jueves es The Boys. Los actores principales de la ficción de Prime Video, Karl Urban y Aya Cash estuvieron durant eel mediodía con los aficionados para una fotografía conjunta, regresando después al escenario principal para hablar de la serie, de Dredd 2 y de los inusuales regalos de promoción de la serie de Amazon. En otro de los grandes paneles del Hall-M, Kevin Smith y Jason Mewes en una sesión que mezcla antihéroes, cómic y el particular universo del director de Clerks, dieron una lección de cine nerd que ha sido una auténtica delicia.
La nostalgia española llegará por la tarde. En otros de los grandes puntales de la programación de esta edición, se acogió el reencuentro de Los Serrano, con Antonio Resines, Fran Perea y Víctor Elías entre los rostros anunciados. No es una simple charla: es uno de esos encuentros capaces de convertir una serie de principios de los 2000 en un fenómeno generacional otra vez.
Y Málaga todavía tiene cuerda para rato. El anime pone sobre el escenario a Toshihiro Kawamoto y Masahiko Minami, de Studio Bones. Los aficionados a Tolkien también encuentran su espacio con Tomás Hijo y Cor Blok, en una jornada que no deja de saltar de una franquicia a otra. Para finalizar, Akira Yamaoka llevó el universo de Silent Hill al Hall M, mientras Devir mantuvo el pulso con una programación dedicada al rol y los juegos de mesa.
La primera jornada de la Comic-Con sirve como una especie de termómetro para medir sus aspiraciones. El certamen ha aprendido que no se trata únicamente de traer estrellas internacionales o llenar pabellones, hay más entretenimiento, mucho más, incluyendo cómics, cine, series, anime, videojuegos, rol, juegos de mesa y una comunidad entusiasta que está deseando consumirlo y disfrutarlo todo. El verdadero desafío para Málaga reside en garantizar que esta vasta oferta se traduzca en una experiencia satisfactoria para quienes pagan la entrada y no se repitan los errores del año pasado. Van por el buen camino.
