Durante una campaña científica frente a la costa de Massachusetts, un equipo de investigadores ha confirmado algo que durante décadas sonó más a hipótesis que a realidad: bajo el lecho marino de la costa este de Estados Unidos se esconde un colosal reservorio de agua dulce. Un depósito fósil cuya antigüedad podría rondar los 20.000 años y cuya magnitud, según las primeras estimaciones, bastaría para abastecer a Nueva York durante unos 800 años.
Confirmado: un depósito de 20.000 años bajo la costa de EEUU podría suministrar agua a Nueva York durante ocho siglos
El hallazgo plantea ahora una pregunta tan fascinante como desconcertante: ¿cómo terminó una masa tan enorme de agua dulce atrapada bajo el océano? La explicación más plausible apunta directamente a la última glaciación. En aquel periodo, gran parte de la región estaba cubierta por capas de hielo, y los análisis preliminares sugieren que el agua quedó sellada bajo el sedimento marino en condiciones extremas de frío, conservándose intacta desde entonces como una auténtica cápsula del tiempo geológica.
Lejos de ser un descubrimiento fortuito, la expedición se apoyó en viejos indicios. Informes técnicos de finales de los años sesenta y principios de los setenta ya hablaban de anomalías compatibles con la presencia de agua dulce bajo el fondo marino, pero durante décadas esos datos quedaron relegados a archivos y estudios marginales.
Brandon Dugan, codirector científico de la misión y profesor de geofísica en la Colorado School of Mines, reconocía en declaraciones a Live Science que el proyecto tenía algo de obsesión personal. “Fue un trabajo tremendamente ambicioso y, en cierto modo, el sueño de toda una vida”, explicaba. Hoy, ese sueño empieza a tomar forma y obliga a replantear lo que sabemos sobre los recursos ocultos bajo nuestros océanos.















