La terrible experiencia de un ciudadano ruso que se unió a uno de los programas de talentos musicales más famosos y con mayor tirón en China, ha terminado. Hablamos de un joven que acabó en un show de boy bands adolescentes, siendo uno de sus principales atractivos y acabando incluso en la fase final del programa. Pese a instar a los espectadores a que lo expulsaran semana tras semana, se ganó el favor del público y de la audiencia, que lo mantuvo encerrado en este reality durante tres meses. Su historia ha terminado por fin y podrá seguir con su vida una vez finalice su contrato.
Afirman que estuvo recluido contra su voluntad por ser guapo y hablar bien mandarín
Vladislav Ivanov, un joven de 27 años de Vladivostok, fue finalmente expulsado de Produce Camp 2021, la nueva edición de uno de los programas más seguidos de China. Los espectadores ignoraron sus súplicas de irse durante semanas y lo respaldaron hasta la final, que se celebró el pasado sábado. Ivanov, que habla mandarín con fluidez, se unió originalmente al programa de televisión como profesor de chino. Ayudando a los concursantes a mejorar su pronunciación y dicción, fue invitado a inscribirse como concursante después de que los directores del show vieran que era guapo y tenía tirón entre amplios segmentos del público adolescente.
"Me preguntaron si me gustaría probar una nueva vida", ha declarado Ivanov durante una entrevista. Pero la oferta estaba envenenada y pareció arrepentirse de su decisión casi de inmediato. Ivanov no pudo irse sin violar su contrato, y pidió a la audiencia su expulsión de forma constante.
Su falta de entusiasmo se manifestó en múltiples canciones, duelos de rap y bailes, algo que se notaba aún más cuando se le comparaba a los otros concursantes más ansiosos y deseosos de triunfar en la industria de la música china. Actuando bajo el nombre artístico de Lelush, instó al público a que lo votara de cara a su expulsión, diciendo que no quería estar entre los 11 ganadores del espectáculo, que están obligados por contrato a formar una banda de chicos. "No me améis ni me apoyéis u no obtendréis lo que queréis de mi", llegó a comentar en un episodio. Pero tuvo el efecto contrario. Los espectadores amaron su personaje severo, serio y distante, y lo mantuvieron en la carrera por la fama durante casi tres meses.
Este tipo de reality shows, que buscan nuevos ídolos musicales, es un género de televisión originario de Corea del Sur que somete a cientos de aspirantes a jóvenes artistas a rigurosos campos de aprendizaje musical, siendo sometidos a votaciones de la audiencia. Similares a Operación Triunfo en las formas, se han vuelto enormemente populares en China. En este, los concursantes fueron encerrados en una instalaciones de lujo ubicadas en una isla tropical de la provincia china de Hainan y les confiscaron sus teléfonos durante la mayor parte de la temporada. No podían ponerse en contacto con el exterior, y cualquiera que quisiera romper su contrato e irse a mitad de la temporada, que comenzó a mediados de febrero, tenía que pagar una fuerte multa. Pese a sus críticas, su apatía y su evidente tristeza, Ivanov parece haberse convertido en una especie de antihéroe para el público chino.
Según explican medios especializados de China, este cantante ruso se ha convertido en el ejemplo perfecto de la llamada cultura Sang, un concepto cada vez más popular entre los millennials chinos que se refiere a una actitud derrotista hacia la vida cotidiana. La improbable estrella llegó al episodio final del programa el sábado, donde no logró obtener suficientes votos para unirse a la banda definitiva. "Al final puedo salir de aquí", comentó en redes sociales.















