En el corazón del norte de Pakistán, a orillas del río Indo y en la región de Gilgit-En Baltistán, se alza la presa Diamer-Bhasha, un coloso de 272 metros que promete revolucionar la estrategia hídrica y energética de Pakistán. Bajo la supervisión de la Autoridad de Desarrollo del Agua y la Energía (WAPDA), el proyecto se puso en marcha oficialmente en julio de 2020, tras más de tres décadas de estudios técnicos, disputas políticas y obstáculos financieros.
Diamer-Bhasha no es solo una obra de ingeniería; es una respuesta directa a tres de los problemas estructurales más urgentes de Pakistán: el déficit eléctrico crónico, la escasez de agua y el riesgo de inundaciones devastadoras.
Con 272 metros y 10.000 millones de metros cúbicos, Pakistán levanta en el Himalaya una presa clave contra la crisis de agua y energía
La ubicación de la presa no es casual. Se encuentra a unos 40 kilómetros río abajo de Chilas, en un estrecho y profundo tramo del valle del Indo. Su construcción sobre un lecho rocoso resistente y su aprovechamiento del caudal anual alimentado por glaciares del Himalaya, el Karakórum y el Hindu Kush son factores clave. Sin embargo, la región también es geológicamente inestable, situada cerca de la convergencia de placas tectónicas y con un historial de terremotos significativos. Por ello, los ingenieros han diseñado una estructura capaz de soportar fuertes choques sísmicos, incorporando deformaciones sin riesgo de colapso.
La presa Diamer-Bhasha es una presa de enrocado con cara de hormigón (CFRD), un modelo que combina flexibilidad y resistencia. Su cuerpo principal está formado por millones de toneladas de roca compactada, mientras que la superficie de hormigón impermeable controla el flujo de agua. Esta arquitectura permite absorber tensiones extremas, reduciendo el riesgo de fallas abruptas en una zona sísmica.
Con más de 1000 metros de longitud de corona, decenas de millones de toneladas de material transportadas y un embalse con capacidad superior a 10.000 millones de metros cúbicos, las dimensiones de la presa son colosales. Este volumen compensará la sedimentación de la presa de Tarbela y garantizará almacenamiento estratégico para riego y consumo urbano. La central hidroeléctrica asociada alcanzará 4500 MW, suficiente para alimentar a millones de hogares e industrias, disminuyendo la dependencia de generadores fósiles y apagones recurrentes.
Más allá de proporcionar energía y agua, la presa Diamer-Bhasha también sirve como defensa contra las inundaciones. Al regular las crecidas del río Indo, protegerá a las comunidades y tierras agrícolas de las inundaciones. Además, la construcción de la presa ha generado decenas de miles de empleos y ha impulsado el desarrollo de la infraestructura en una de las regiones más remotas del país.
Más allá de sus logros de ingeniería, la presa Diamer-Bhasha simboliza la ambición de Pakistán por asegurar un futuro sostenible. Para un país históricamente vulnerable a las crisis energéticas y los desastres naturales, Diamer-Bhasha es mucho más que una estructura de hormigón y rocas; es una apuesta estratégica que podría redefinir la historia moderna de Pakistán.















