El cáncer de piel se ha convertido en uno de los tipos de cáncer que más rápidamente está aumentando en todo el mundo, generando gran alarma entre la comunidad científica. Según datos recientes de Cáncer Research UK, el número de personas afectadas nunca había alcanzado cifras tan elevadas.
La Organización Mundial de la Salud también ha lanzado un mensaje de alerta: en 2022 se contabilizaron 1,5 millones de casos a nivel mundial y cada año se suman alrededor de 330.000 nuevos diagnósticos.
El problema es la exposición solar
La exposición a la radiación ultravioleta (UV) del sol es el principal factor de riesgo, responsable de 9 de cada 10 casos de cáncer de piel, según advierten los expertos. Pero además de su alta incidencia, hay un patrón curioso y preocupante: la forma en que esta enfermedad afecta al cuerpo varía según el sexo. Las investigaciones en Inglaterra han revelado que en las mujeres, las lesiones cancerosas se presentan con mayor frecuencia en la parte inferior del cuerpo, entre las caderas y las piernas. En cambio, en los hombres, las zonas más afectadas son la espalda, el pecho y los hombros.
La ropa que usamos cada día podría ser parte de la explicación. Según los investigadores, las prendas que tradicionalmente llevamos al aire libre dejan más expuestas unas partes u otras del cuerpo, incrementando el riesgo en esas zonas. Así, la cultura del vestuario y la exposición solar accidental —incluso cuando no estamos en la playa— pueden estar influyendo en estas diferencias.
La importancia de la prevención es clave, y los expertos insisten en que las quemaduras solares son un factor de riesgo que no debe subestimarse. “Basta quemarse con el sol solo una vez al año para triplicar el riesgo de desarrollar cáncer de piel”, advierte Fiona Osgun, portavoz de Cáncer Research UK. Esta preocupación no es solo para los días soleados y calurosos: el daño de los rayos UV puede comenzar en marzo y extenderse hasta octubre, incluso en días nublados. La advertencia final de los dermatólogos es clara: la protección solar debe convertirse en un hábito durante todo el año y no solo en verano.















